Cartas de lectores

05 Jul 2018
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Planificación familiar

Ante la trascendente discusión sobre el aborto en nuestro país, resulta importante la educación de la población respecto a la planificación familiar. Por eso, felicito a la psicóloga Inés Páez de la Torre por su columna “Sexualmente hablando” del sábado pasado, donde brinda información acerca del dispositivo intrauterino (DIU). En ella describe el mecanismo de acción preconcepcional, mediante su acción espermicida y sobre el moco cervical. Como especialista en la materia, me permito agregar el mecanismo faltante: el postconcepcional, explicado por la interferencia en la implantación intrauterina de un óvulo fertilizado (embrión) que el DIU puede provocar. Abundan estudios médicos que confirman o refutan esto último, pero a la luz de la evidencia científica actual, resulta probable que la eficacia del DIU se logre merced a ambos mecanismos, pre y postconcepcional. A fin de no violentar el principio de autonomía de la paciente, para la colocación de un DIU se debe obtener su consentimiento informado, donde se incluya la descripción de ambos mecanismos de acción, a fin de evitar su uso en pacientes que pudieran tener objeciones morales o religiosas al respecto.

Santiago Arredondo

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Aborto

Tan sólo con campear sobre el proyecto de ley que es objeto de debate en el Senado sobre el aborto, es fácil advertir la engañosa terminología que se utiliza. 1) En primer lugar, se coloca a modo de título “Interrupción voluntaria del embarazo”, cuando en rigor de verdad debió decir “Eliminación voluntaria de la vida intrauterina”; 2) Luego, se habla de la “mujer o persona gestante”, dando a entender que se trata de dos naturalezas diferentes, como afirmando que la mujer no es persona, o que la persona gestante no puede ser una mujer; 3) Debido a la gran cantidad de permisos para abortar, la eliminación del feto se puede producir hasta escasos segundos antes de que vea la luz esta personita por nacer. 4) Los médicos no podrán manifestar al paciente consideraciones personales, religiosas o axiológicas, manejándose sólo como máquinas expendedoras de abortos; 5) La registración de los médicos como objetores de conciencia sólo será válida respecto al establecimiento en el que desarrollen su profesión, mas no en forma general; 6) Cada establecimiento deberá llevar un registro de los médicos objetores, debiendo informarlo a la autoridad de salud, con lo cual se legalizará la creación de “listas negras”. 7) Se prohíbe la objeción de conciencia institucional. Existe otra infinidad de razones que serían largas de enumerar. Si en lugar del color verde, las militantes del aborto utilizaran el color rojo, nos quedaríamos perplejos al observar cómo el mundo se va tiñendo del color de la sangre derramada de los inocentes. A los legisladores tan sólo les recordaría, aunque algo modificada, aquella célebre frase: ¡Es la vida, estúpidos!

Francisco García Santillán

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Condena de Nahir Galarza

Horrible noticia, pero es la Justicia la que determinó la sentencia; a todas luces debía terminar en esta condena lapidaria contra Nahir Galarza. La inmadurez de una niña recién asomada a la adultez, que en un segundo de locura le quita la vida a su novio y sella su existencia de la peor manera, muerta en vida. Se la vio cínica, a veces fría, en otras ocasiones desinteresada, ajena a lo que estaba viviendo, pero ese blindaje se cayó. Ahora es ella y como compañía su soledad, más el estigma que cargará sobre sus espaldas. Eran dos personas idénticas con iguales expectativas, sueños, deseos y pasiones. Como espectador conforme (no alegre) por la sentencia y apesadumbrado por semejante resultado, dos víctimas. Por delante y privada de su libertad por tantos años, no tendrá oportunidad de reinsertarse en la sociedad; sus mejores años los perderá en un mundo para el que no estaba preparada. Ya no podrá ejercer abogacía como planeaba; tampoco Fernando tendrá oportunidades, ya no volverá a la vida, se la quitaron de la manera más artera sin poder defenderse. Una verdadera locura que genera confusiones encontradas. Obvio que no estoy avalando un crimen, más bien pienso que es una tragedia que enluta a toda la sociedad. En algo fallamos; mejor hubiera sido una pesadilla con otro final.

Roberto Rubén Sánchez


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Sin agua en Villa Carmela

Soy un vecino de Villa Carmela, que vengo padeciendo el mal servicio de la empresa Sociedad Aguas del Tucumán (SAT). En estos últimos 15 días se incrementó este problema, dado que carezco de agua durante las 24 horas del día. Lo llamativo de todo esto es que al realizar mis reclamos al personal de la empresa, me responden que no tengo normal el servicio de agua “dado que se deriva a otros lugares donde la necesitan”. Me pregunto: ¿a mí, que estoy al día con mi compromiso de pagos bimestrales, recibiendo todos los aumentos que recayeron sobre la facturación del servicio, se me responde de esa forma? Otra pregunta: ¿yo no necesito agua? Todavía no encuentro una respuesta a mis cuestionamientos. Sin embargo, observo cómo se está derrochando agua por las calles; veo asentamientos que, con la anuencia de las autoridades, obtienen agua rompiendo caños maestros o con la ayuda de personal de la SAT abren la calle para proveer de agua a sus amistades o manejan el sistema de distribución un día domingo, para beneficiar a terceros que seguro que no están empadronados. Sigo sin entender lo que está ocurriendo, sumado al mal manejo de las autoridades en la administración de la empresa, pues al tomar contacto con los empleados me demuestran su impotencia ante la carencia de elementos de trabajo, dejando de hacer arreglos de mantenimiento pues no podían efectuar una soldadura en unas cañerías o reemplazar alguna llave, por dar un par de ejemplos. ¿De qué sirve que esté al día en mis pagos? En una oportunidad, al hacer mi reclamo a las autoridades de la SAT, me respondieron que el agua tiene un fin social y por ese motivo dejaban pasar por alto algunas situaciones. No sési es la respuesta adecuada, pero también sería lo ideal que cumplan con los que venimos cumpliendo, o amplíen la visión social del uso del agua y que se extienda también para los que pagamos. Evidentemente, el servicio de agua no es para todos sino para el más pícaro o el más “prepo”, o para aquel al que las autoridades quieren beneficiar.

Claudio Estanislao Bellido

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