Los saxos polemizan con las trompetas tratando de ser los primeros en despertar la euforia.
La guitarra eléctrica pide calma y lanza al aire un fraseo sutil, mientras la batería y el contrabajo echan más leña al fuego, alimentando así el frenesí. El piano comprende muy bien que oscilación, vaivén y balanceo son sinónimos de swing. El director contorsiona su timidez y con su batuta arenga a los músicos. La Stars Big Band le está poniendo ritmo y calor a la noche del sábado en el Centro Cultural Virla.
Nacida en 1991, bajo la inspiración del trompetista Alvaro García, su director, y tras una larga ausencia, la "Stars" regresa con nuevos bríos, combinando la experiencia con la juventud. La banda descorcha temas de Ellington, Garland, Miller, Mancini... El canto de ella (Maggie Spamer) abraza con calidez al público en "Don?t get around much anymore". El (Alfredo Salas) involucra su voz abaritonada en un "Tiempo tormentoso". El baterista Alejandro Ferrara se luce en "Song of India". El volumen de la banda, que no necesita amplificación en ese recinto -excepto la guitarra, el contrabajo y los cantantes-, eclipsa por momentos a los vocalistas.
El conjunto suena afinado, compacto. Los 15 músicos tocan con solvencia y en los solos se destacan la guitarra de Julio González Goytía, los saxos de Pedro Peralta, Sergio Clúa y Víctor Caponetto, la trompeta de Víctor Murda y el piano de Pancho Trejo. A esa altura el director transpira. Bebe reiteradamente una poción (se supone que es agua) para no deshidratarse. La euforia lo ha conquistado.
Hacia el final, la pareja une sus voces en un "New York New York" que llega al corazón. Hay felicidad en el epílogo porque la Stars Big Band ha resucitado para orgullo de los tucumanos.