La UAR se propone erradicar los casos de lesiones graves

Lo hará a través de su programa preventivo.

02 Jul 2018
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FOCO. El scrum es una de las preocupaciones principales de “Rugby Seguro”. A través de la capacitación de primeras líneas se trata de disminuir el riesgo de lesión. la gaceta / foto de diego aráoz

Prevenir para no tener que curar, y formar para no tener que prevenir. Ese bien podría ser el slogan de “Rugby Seguro” y el doble objetivo con el que nació hace poco más de año y medio, en respuesta a una serie de lesiones cervicales graves que se registraron a fines de 2016 en clubes de todo el país y encendieron las alarmas de la Unión Argentina de Rugby.

“Hasta entonces, en promedio teníamos un lesionado de ese tipo al año. A fin de analizar medidas preventivas, la UAR decidió realizar un workshop (taller de trabajo) para el que convocó especialistas de diversas materias: jugadores, ex Pumas, entrenadores, médicos, árbitros y demás. De ese intercambio se extrajeron conclusiones y se pergeñaron medidas preventivas y de seguridad dentro del reglamento vigente para preservar la salud de los jugadores”, explica Néstor Galán, presidente de “Rugby Seguro”.

“Algo muy importante que se debe tener en claro es que no se trata de una campaña, sino de un programa. Es decir, ya forma parte de nuestro rugby tanto como la regla de pasar la pelota hacia atrás. En este tema no puede haber excusas ni justificaciones: la seguridad es una sola y se la debe cumplir”, subraya con rojo “Lalo”.

A corto y largo plazo

Pese a la visión general externa del rugby como un deporte “violento”, su propia naturaleza de contacto ha provocado que se trate de uno de los deportes con mayor cantidad de medidas preventivas. Entre ellas, la obligatoriedad de exámenes médicos precompetitivos (tales como ergometrías, encefalogramas, etcétera); diversos protocolos de seguridad; presencia de médicos en cada partido y capacitación de árbitros en primeros auxilios. “Pese a estas acciones, seguíamos teniendo un lesionado grave por año. Y aunque esa era la media en los países más avanzados, nos dimos cuenta que tener uno solo ya era muchísimo, porque una lesión de esas características te cambia la vida para siempre. Así que decidimos reforzar el tema y elaborar medidas que nos permitan erradicar ese tipo de casos en el futuro”, comenta Galán. Entre ellas, sobresale la de capacitar a los primeras líneas y crear un sistema electrónico que impide jugar a aquellos que no han realizado el curso. Las medidas más urgentes apuntaron al scrum, la formación más emblemática del rugby, y también la más difícil de controlar. Por citar algunas, impedir el empuje de la formación más allá de un metro y medio, permitir el ingreso de un asistente para ayudar al árbitro en el control del scrum, o la creación de tarjetas amarillas “agravadas”, que castigan más severamente a los primeras líneas que derrumban intencionalmente la formación, lo que supone un grave riesgo para todos los que intervienen en ella.

“Antes, el 80% de los scrums terminaba en infracción o reseteo y se jugaba sólo el 20%. Con estas medidas, se logró revertir ese porcentaje”, destaca Alexis Padovani, coordinador del programa, quien estuvo de paso por Tucumán para brindar una charla de capacitación a referentes de seguridad de clubes tucumanos.

“Tratamos de concientizar sobre la importancia de trabajar en la prevención. Pero también apuntamos al largo plazo”, enfatiza Padovani, quien conoce del tema por haber sufrido una lesión medular en un partido de rugby a beneficio. “Por eso estamos revisando el reglamento de rugby infantil. Entendemos que cuanto mejor sea el desarrollo de los jugadores en cuanto a posturas, desde la base y en todas las acciones del juego, menor será el margen de lesiones cuando sean mayores”.

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