En la sociedad del cansancio viajar ya no es un anhelo, es una cuestión de supervivencia

En un mundo exigente, las personas tienen que desconectarse para no perder el equilibrio. Cómo desintoxicarse de la tecnología.

30 Jun 2018 Por Lucía Lozano
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AGOTAMIENTO. Las presiones laborales, entre otras, influyen en la generación del cansancio permanente.

De repente, Miguel Mendizábal se sintió agotado sin explicación. Era un fin de semana y ni siquiera había salido de su casa para ir al súper. Le dolía la cabeza, tenía mucho sueño y tristeza, recuerda. Así, con la debilidad a cuestas, estuvo diez días. Decidió ir médico. Después de la revisión, le dieron su diagnóstico: “estás estresado”. A su cuadro no lo solucionó durmiendo más ni trabajando menos. Logró sentirse mejor cuando hizo un viaje corto en el que se desconectó totalmente de la tecnología. Así, este licenciado en Administración de Empresas, de 32 años, comprendió lo que era formar parte de la “sociedad del cansancio”.

La multiplicación de sonidos, de mensajes, de estímulos y de comunicaciones, especialmente por el marketing comercial, por los teléfonos móviles con todas sus aplicaciones; la superinformación que nos llega a través de los medios sociales. Todo eso nos está produciendo cada vez enfermedades neuronales: causan depresión, dificultad de atención y síndrome de hiperactividad, según los expertos.

Quien expuso el término “sociedad del cansancio” fue el sociólogo coreano Byung-Chul Han, que tiene un libro con el mismo título. Este fenómeno ha sido abordado por especialistas de todo el mundo. En general, concluyen que no se trata de una “sensación”, sino de un fenómeno estructural que ataca principalmente a quienes tienen entre 35 y 60 años.

“Efectivamente, llegamos al final del día estresados y desvitalizados. No dormimos bien, estamos agotados. Sentimos que el fin de año llega cada vez más temprano. En octubre ya deseamos que sea diciembre”, describe la terapeuta Luciana Valdivieso, quien asegura que las peores enemigas de esta época son las abrumadoras listas de pendientes que tenemos, sumadas a las exigencias del mundo actual: hay que ser súper productivos, creativos, tener hábitos saludables y escapar a toda costa de la “zona de confort”.

María Laura Colque, presidenta de la Fundación para el Desarrollo Profesional, sostiene que se ven cada vez más casos del síndrome del quemado o “burnout”. “El cansancio mental está relacionado con los síntomas prolongados de estrés (sea o no laboral), ansiedad, depresión o el exceso de tareas y la falta de recursos económicos, preocupaciones”, especifica.

En la era del cansancio, según Colque, se está expresando cada vez más la necesidad de una desconexión. “Hoy se valora mucho más el descanso. Los viajes se han convertido en una especie de objetos de deseo porque son un buen punto para parar de la calesita y reponerse. Se han vuelto esenciales, una cuestión de supervivencia”, detalla.

La descripción de Colque se ve claramente en el importante aumento del turismo los fines de semana largo. “La tendencias es que la gente se toma vacaciones cortas pero en varios momentos del año. Son descansos fragmentados que permiten desconectarse. Hoy vemos muchas casas de té y hoteles boutique, donde no encontrás conexión wi fi, ni computadoras”, resalta. Y da ejemplos: “un cliente me dijo hace poco que no lo llamara el fin de semana porque iba a hacer una desintoxicación tecnológica. Esto es algo que se escucha cada vez más”.

“Haya o no haya recursos, la gente para por necesidad. Y en ese sentido, los feriados puente son especiales para la desintoxicación”, señala Colque, aunque aclara que las ideas sobre “parar” son distintas de acuerdo a las generaciones. “Los millenials lo viven distinto que los que tenemos entre 40 y 60 años. Los de la generación Y viajan para parar, porque necesitan un respiro. A los millenials, no los ves estresados, ni agotados mentales. Su ley en la vida es estar tranquilos y si están cansados van a escalar una montaña o correr una maratón; eso les genera satisfacción y renovación de energía positiva”, describe. Y añade: “buscan el viaje por sí mismo, como una experiencia, no como un canal de escape a la rutina y el descanso.

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