“Ser madre es el último bastión del feminismo”

Sol Bonelli dirige “Mamífera”, un enfoque irónico sobre el desafío de la maternidad actual, con la actuación de Alejandra D’Agostino

29 Jun 2018
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MOMENTO ESPECIAL. Alejandra D’Agostino interpreta “Mamífera”, la obra que escribieron junto a Sol Bonelli. PRENSA.

ÚNICA FUNCIÓN

• A las 22 en el Centro Cultural Virla (25 de Mayo 265). Entrada libre y gratuita.

Las formas de ser madre han cambiado mucho en las últimas décadas, empujadas por condicionamientos sociales y presiones económicas que reformularon las dinámicas familiares. A partir de sus propias experiencias, Sol Bonelli y Alejandra D’Agostino se asoman a ese territorio en “Mamífera”, la obra que presentarán esta noche en el Centro Cultural Virla, con entrada libre y gratuita.

La elaboración del texto (planteado como “un ensayo de escenas alucinadas por una puérpera del siglo XXI que echa luz, crítica y risa sobre cómo se siente ser mamífera madre hoy”) fue en común; luego Bonelli asumió la dirección y D’Agostino, la interpretación de una propuesta estrenada el año pasado y con la cual empiezan a recorrer el país.

“Hacer este trabajo fue una propuesta de Alejandra, que vio mi obra anterior, ‘Flores de Tajy’, en la que hablo sobre la trata de personas. Las dos somos madres, y hablamos de cómo se plantea la maternidad en la sociedad individualista actual, donde no hay un tejido social que te contenga porque desapareció el que existió por miles de años”, advierte Bonelli.

- ¿Con qué se encontraron en su investigación para esta obra?

- Hasta hace poco, estaba idealizada la maternidad y las mujeres no conversábamos de lo que nos realmente pasaba. Te contaban o te imponían sólo un lado de la historia, una versión edulcorada y casi autónoma: nace tu hijo, lo amás desde el principio, te encanta ser madre y es tu lugar en el mundo. Pero es mucho más complejo. Me sirvió mucho el libro “¿Dónde está mi tribu?”, de la antropóloga y socióloga española Carolina del Olmo, que aborda el peso de un capitalismo que arrasó con el tejido social y la presión de vivir en las grandes urbes en este momento histórico. Antes había un entramado distinto, mucha más contención social y familiar, un saber que circulaba y donde todos cuidaban de todos. Hoy, la palabra está puesta en el saber de los profesionales, que a veces es muy cuestionable. El librito con el que me crió mi madre ya caducó. Hoy las abuelas trabajan y ya no están en la casa de cuidadoras.

- ¿Hay una lucha social pendiente en este campo?

- La maternidad es el último bastión del feminismo. La primera oleada empezó por poder votar y ser consideradas ciudadanas. Ser madre y ser feminista era entendido como una contradicción. Ahora las mujeres reclamamos ser madres pero no en las actuales condiciones, donde el dinero juega mucho. Hoy criamos a nuestros hijos prácticamente solas. El hombre está ausente por acción u omisión, tiene sólo dos días de licencia por paternidad en la Argentina, lo cual es ridículo. No hay una perspectiva de género desde lo legal, que refuerza la obligatoriedad de que la madre se haga cargo del hijo. Me marca mucho el tema de la soledad, porque no te sentís acompañada para nada, sino totalmente incomprendida. El mundo exterior te defrauda.

- Tu actriz tiene formación en clown. ¿Esa impronta está en la obra?

- Es un unipersonal con mucho humor e ironía y con crítica social sobre situaciones cotidianas de una mujer y su bebé dentro de un departamento, en las que ella no tiene tiempo ni de darse un baño. Alejandra plantea un tono humorístico muy fuerte, tiene una larga trayectoria en teatro mientras que yo vengo más de la televisión; esta es mi segunda obra.

- ¿Qué situaciones describen?

- Casi todas las que sufren quienes son madres y trabajadoras: la violencia obstétrica, la simbólica, la laboral que te hace elegir entre criar a su hijo o trabajar como si no fuese posible compatibilizar ambas cosas... Si es tan difícil, es por las cláusulas del contrato social que no te amparan. Si estás en una empresa, a las pocas semanas tenés que reintegrarte y surgen los problemas de la lactancia, de abandonar a tu bebé de tres meses nueve o 10 horas por día o de dejarlo con 45 días en un maternal. Es una regresión de la especie, que no existe en el mundo animal. Hay mucha presión para separarte pronto de tu hijo o hija, como si fuese una situación a superar pronto. Rápido sacale la teta, volvé a trabajar, ponelo en el cuarto de al lado... No piensan que sos una nueva persona; tu cuerpo, tu mente y tu corazón cambiaron. Repercute cómo estamos criando la sociedad del futuro. En la obra aludimos todo el tiempo a esta situación, porque teníamos mucho material adentro que buscaba salir.

- La dramaturgia fue hecha en común. ¿Cómo fue el proceso?

- No queríamos hacer una obra panfletaria, porque junto a los lugares oscuros, en ser madre hay mucha felicidad también. Me gusta jugar con la poesía de la palabra y Alejandra aporta desde la dramaturgia de la actriz. Ella desborda energía y pudimos ponerle mucha diversión al texto. El humor es la clave para abordar este tema, porque el puerperio es un momento de muchos miedos y cambios. Nos reímos y, al mismo tiempo, generamos conciencia.


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