Qué es lo que comen los hinchas de diferentes países en el Mundial

Los argentinos se hacen construir parrillas para preparar el tradicional asado.

26 Jun 2018
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MATE EN MANO. El francés Griezmann aprendió de sus compañeros uruguayos.

Mexicanos con latas de frijoles; argentinos haciéndose construir parrillas para que sus asados sean más sabrosos; alemanes que extrañan a su cocinero; uruguayos con 180 kilos de yerba mate; españoles y otros países europeos sobre los que pesa un boicot ruso para traer sus alimentos y peruanos con su auténtica salsa huancaína: el Mundial se juega en los campos, pero también en las cocinas de las selecciones.

A diferencia de las décadas anteriores, en las que los ídolos se jactaban de comer dos platos de pastas y un vaso de vino antes de los partidos, o cuando Argentina desayunaba con bebidas gaseosas en México 1986 antes de consagrarse campeón del mundo, los cocineros y nutricionistas forman parte de las delegaciones de Rusia a la par de preparadores físicos, analistas de video o psicólogos.

La alimentación no sólo influye en la respuesta física que los futbolistas tendrán en la cancha, sino en la convivencia cotidiana: la comida y sus distintas variantes de desayunos, almuerzos o cenas pueden generar un sentimiento de cercanía en una cultura tan lejana. El caso más extravagante es el de Argentina, que no sólo trajo a Rusia un contenedor con carne y especias, sino que además mandó a construir ocho parrillas en su concentración para que el ritual del asado se repita como si estuviesen en un restaurante de Buenos Aires.

Argentina también trajo peculiaridades, como paquetes de caramelos masticables, y otros clásicos de cada Mundial: 200 kilos de yerba para su otra liturgia alimenticia, el mate, incluso un poco más que los uruguayos, que llegaron a Rusia con 180, además de otras especialidades locales, como 80 kilos de dulce de batata y otros 80 de dulce de membrillo.

Lo curioso de Rusia 2018 es que el gran ritual rioplatense también está presente en la concentración de Inglaterra. Uno de sus jugadores, Eric Dier, se mostró con el infaltable termo y mate. También lo hizo el francés Antoine Griezmann, quien aprendió de sus compañeros uruguayos de Atlético de Madrid.

Tacos y frijoles

Perú, que aterrizó en Moscú con una chef y una nutricionista en su delegación, incluyó en su equipaje una importante cantidad de salsa huancaína para que sus jugadores no extrañaran las típicas papas de su país, mientras que México llegó con sus tradicionales tacos, quesadillas, fajitas, latas de frijoles y salsas picantes a base de cacahuate.

Países europeos, en cambio, no pudieron traer sus productos autóctonos. Un bloqueo de alimentos y bebidas procedentes de la Unión Europea, que rige en Rusia a la espera del reconocimiento de Crimea, le impidió a Islandia traer sus especialidades locales. “La comida rusa es ligeramente diferente a la nuestra. Los futbolistas no son amigos de innovar justo antes de un partido”, se quejó Klara Bjartmarz, de la Federación Islandesa.

También es el caso de Federación Española, que suele llevar sus alimentos en un camión especial cuando los campeonatos se juegan en Europa, pero que en este caso debió comprar la comida en supermercados de Rusia. La prohibición incluyó a los famosos vinos riojanos. Para que los jugadores no se olviden de sus comidas nacionales, el cocinero del plantel, Javier Arbizu, prepara todos los días platos españoles como gazpacho, salmorejo y judías verdes a la riojana.

A quien extraña Alemania es al chef que trabajó durante 10 años con la selección, Holger Stromberg, cocinero con una estrella Michelín, que dejó el equipo el año pasado. Su último Mundial fue en Brasil 2014, cuando relevó que, después de haber ganado la final, les cocinó a los jugadores pasta con salsa de tomate en el vestuario del Maracaná.

Para otros países, en cambio, la llegada a Rusia resultó un alivio. Los mexicanos volvieron a comer carne roja una vez que comenzaron su gira por Europa previa al Mundial. En su país, el ganado es alimentado por clembuterol, una sustancia prohibida por el control antidoping. Como al arquero Guillermo Ochoa y a cuatro jugadores les dio positivo por esa sustancia en 2011, los encargados de nutrición de México encendieron las alarmas y les pidieron a sus futbolistas, habitualmente carnívoros, no consumir carne los 45 días previos al Mundial.

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