Cuatro tucumanas trabajan a pulmón para prevenir embarazos adolescentes en Tafí del Valle

Con talleres, pero básicamente estando disponibles, duplicaron las consultas de los chicos. Información y respeto de derechos.

24 Jun 2018 Por Claudia Nicolini
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VAN POR MÁS. Valeria, Gisel, María y Lorena, incansables en pro de la salud y los derechos de los adolescentes. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA.-

Lorena Montañez, licenciada en Obstetricia, trabaja en el hospital Doctor Elías Medicci, de Tafí del Valle. “El embarazo adolescente no deseado en los últimos años fue en aumento -cuenta- y me llamaba la atención el bajo porcentaje de población adolescente que asistía a consultas sobre salud sexual, o a buscar métodos anticonceptivos”. Era urgente -concluyó- encarar el tema de la salud sexual y la procreación responsable.

Cuenta también que charló con tres amigas/colegas (Valeria Passini, licenciada, y Gisel Sánchez y María Benítez, técnicas en Obstetricia); juntas decidieron que tenían que hacer algo para intentar cambiar las cosas. Y lo hicieron: arrancaron a trabajar (a pulmón, por cierto) el 1 de agosto de 2017, y para fin de año habían logrado hacer crecer casi un 100% la asistencia de adolescentes a los consultorios de Obstetricia. “La idea era que los chicos llegaran al hospital o a los CAPS (donde trabaja Gisel); no tengan miedo y nos conozcan; sepan que estamos allí para ellos”, explica Valeria. Pero eso no es todo: como ese “a pulmón” no les permite subir a Tafí más seguido (salvo Gisel, todas viven “en el llano”) encararon la estrategia perfecta para adolescentes: el Whatsapp de las cuatro está disponible las 24 horas.

Por otro lado, cuando empezaron a moverse, aparecieron pedidos de intervención desde el sector educativo. “Hoy, a menos de un año, estamos trabajando con tres de las cinco escuelas del área; no damos abasto para avanzar”, cuenta María.

Para grandes y chicos

Trabajar en las escuelas también es una estrategia: “los adolescentes no van al hospital para consulta oportuna debido a tabúes, inseguridades, miedos... si ni siquiera sabían que disponen de un consultorio exclusivo para abordar estos temas. Y la escuela es el lugar donde generalmente se sienten seguros y cómodos”, explica Lorena. Pero además, trabajaron con docentes y directivos, con padres y con personal de salud del hospital.

“Los chicos (y muchos de los grandes ya también) tienen claro que nada de lo que se trabaja tiene que ver con la moral. Que nadie será juzgado”, cuenta Gisel.

“Les damos información, y herramientas para decidir sobre su sexualidad, disfrutarla sin tabúes ni obstáculos, posibilitarles mejores expectativas de construir un proyecto de vida de largo plazo... Que pueden decidir sobre sus cuerpos y ejercer sus derechos, garantizados por las leyes de Salud Sexual y Procreación Responsable; de Derechos de los Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud; de Protección Integral de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes y de Educación Sexual Integral, entre otras”, agrega Lorena.

Saberes y confianza

“Era indispensable bajarse de cualquier pedestal. Trabajamos con ellos mano a mano, aceptando que tanto sus silencios como sus provocaciones ocultan dudas y ayudando a resolverlas. Tenemos como consigna escuchar, aceptar, comprender y respetar. Y todos (ellos y nosotros) las cumplimos”, señala Valeria.

Cuentan también que debatieron bastante hasta que encontraron el nombre de su proyecto: “Intercambiando conocimientos”. “Es clave dejar de pensar en los adolescentes como frívolos, huecos y desinteresados. Saben muchas cosas; aprendemos muchísimo con ellos. Son capaces de actitudes maravillosas. Sólo hace falta que entendamos que nos necesitan a los adultos, pero cuando nos portamos como adultos y mostramos, por de pronto, respeto”, señala Lorena. Para facilitar el acceso a los anticonceptivos, ellas los tienes en el consultorio y los llevan a los talleres. Es algo de lo que se puede hablar en voz alta

El resultado: no sólo aumentaron casi al doble las consultas; los chicos (ellas... ¡y también ellos!) se atreven a buscar anticonceptivos, invitan a amigos a llegarse al hospital, y el Whatsapp explota.

Y hacia el final se acuerdan de un “detalle”: el trabajo recibió el Galardón Premio FORA 2018, del Congreso Nacional de Obstétricas. Y todo a pulmón.

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