“En la Argentina estamos perdiendo más de dos chicos por día, 850 chicos por año”

El psiquiatra Héctor Basile advierte que la tasa de autoeliminaciones no deja de crecer. La herida no cerrada de 2001.

22 Jun 2018
1

ADVERTENCIA. Cuidar el capital humano es más barato que curar el capital humano, afirmó el experto en niños y adolescentes Héctor Basile. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA.-


“Ay”, responde el doctor en Psiquiatría Héctor Basile, cuando se le pregunta si ha aumentado la cantidad de “autoeliminaciones” o suicidios en la Argentina. Preanuncia una respuesta dura, difícil de desdramatizar. Basile, que participa en las Jornadas de Psiquiatría y Salud Mental que se desarrollan hasta hoy en Tucumán, es uno de los referentes nacionales en esta epidemia que es el suicidio, y que - las estadísticas lo dicen- se regodea con la población más joven, los chicos de entre 15 y 24 años.

Psiquiatra especialista en depresión infanto-juvenil y suicidio adolescente, Basile comenzó a investigar el tema en la década de 1980. Fogueado por esa experiencia, advierte que desde entonces las cifras no han parado de crecer. Y que la tragedia del presente es el parte un arrastre de crisis socioeconómicas irresueltas que llevan años, como la de 2001, que impactó de modo especial en zonas del NOA y de la Patagonia, que muestran los índices más altos de suicidios.

- Cómo condiciona lo socioeconómico?

- En el mundo moderno, condiciona la calidad de vida; y puede condicionar la destrucción de una familia. En 2001 vimos que en el NOA se multiplicaban exponencialmente las autoeliminaciones hasta un 320 % en algunas provincias. Se duplicaron en el territorio nacional: antes de la crisis perdíamos 200 adolescentes por mano propia; y hasta el 2004, habíamos llegado a 400. Pensamos que si había más trabajo, mejores oportunidades, la cifra iba a retraerse. Sin embargo, ahora estamos perdiendo 850 chicos, por año, más de dos chicos por día. A partir de 2001 la calidad de vida bajó y perturbó a las familias. Dejó una huella muy profunda. Reconstruir generaciones es más difícil que reconstruir una economía. Para que esto ecambie se necesita tiempo. Pero, el que quedó con ese puñal clavado va a seguir con lo mismo.

- No sólo se trata de más hospitales, sino de garantizar mejores condiciones de vida...

- Tal cual, el hospital es la trinchera. Pero, si vamos a encarar el cáncer cuando está avanzado, estamos listos.

- ¿Hasta qué punto la droga influye en este cuadro?

- Una ronda completa. Alguien en una situación de dificultad, a veces trata de disminuir la percepción de su trauma, y le ofrecen una droga. Ese chico tiene dos problemas: el que lo llevó a consumir y el hecho de que ese consumo va minando permanentemente su organismo, hasta llevarlo a una situación de dependencia total. Otra vía de entrada son los grupos que le dicen: “si no consumís no podés entrar al grupo”.

- El suicidio parece transversal a las clases sociales...

- Es horizontal. Pero, si sabemos que el 30 % de la población está desocupada, obvio que impacta más sobre esa población. La clase media tiene más medios económicos, pero eso no garantiza bienestar emocional, con padres muchas veces ocupados en lo suyo, en correr tras las Lebac. Por otro lado, está esa clase media que sufre la situación económica. Y los chicos están afectados. Al impacto lo sufren todas las clases sociales. De todos modos, ese chico que se siente querido, contenido y escuchado, va a ser menos vulnerable. No es lo mismo q ue ese chico del NOA que tuvo que seguir a la familia que migró a la Patagonia o al gran Buenos Aires, a una zona marginal, dejando a los amigos, a los primos, a los abuelos.

- Máxima dijo que su hermana se había suicidado “porque no era feliz”. ¿Qué dice ese mensaje?

- Un mensaje terrible, porque lleva a que cualquier persona que se sienta en esas condiciones y tenga una vulnerabilidad que le haga sufrir o que le dificulte ser feliz, vea la autoeliminación como una salida adecuada. Cuando, en realidad, hoy tenemos una enormidad de recursos humanos, tecnológicos, neuroquímicos, farmacológicos, que pueden ayudar a las personas en esa situación. Como estamos viviendo un mundo con muchas crisis y tensiones, es fácil que se nos escape de las manos el concepto de ser feliz; y muchas veces, el de bienestar, que es más objetivo.

- Por un lado están los chicos del desarraigo, de la exclusión. ¿Y los de clase media?

- La adolescencia está, en general, idealizada. Pero, por otra parte, el adolescente está muy traumatizado consigo mismo, con su ambiente. Las condiciones de seguridad, o las que lo llevan a la tentación de consumir drogas, o el hecho de estar descubriendo el desarrollo de la identidad sexual, que no es la “estándar” histórica, crean una situación de inestabilidad interna muy grande.Y están el bullying, el cyberbullying. La tecnología es maravillosa cuando está bien utilizada. Pero, mal utilizada, es perniciosa. Hay grupos, pequeños, por suerte, que promueven hacerlo pensar al adolescente que el salirse de la vida a través del suicidio es un modo de dejar de sufrir condiciones que nos hacen menos felices.

- ¿ Qué se hace desde lo legal con esos sitios?

- Hay antecedentes. En el país Vasco, algunos chicos decían: “me voy a eliminar, porque por internet me hicieron pensar que mi vida es inútil; y que si vengo acá para sufrir, tengo que borrarme. Y me invitan a realizarlo juntos, para sentir la solidaridad hasta el último momento”. Una chica, en el País Vasco, se comunica con su maestra, y se lo cuenta. Los vascos se conectan con las autoridades educativas, que ven que en distintos colegios los chicos están recibiendo páginas de este tipo, y se comunican con interpol, buscando el origen de ese grupo. En 48 horas descubren que el inductor es un argentino, de Entre Ríos, que había creado una red desde la que se promovía el suicidio. En 48 horas, la policía de Entre Ríos y la Federal allanaron la casa. Como era un menor, hubo que trabajar con los padres, y neutralizar esa situación.

- ¿Qué hacer ante esos casos?

- Todos tenemos que estar atentos y vigilantes. Sin conmoción, así como educamos a nuestros hijos para que no crucen el semáforo en rojo, también tenemos que ver que, a través de la comunicación con los padres, o con los docentes, puedan expresar lo que están viviendo. Cuando un chico abre internet y pone una palabra que no necesitamos repetir, se encuentra con aproximadamente 2.500 páginas -sólo en español- que le dicen cómo actuar, cómo hacer lo que él se propone, con el menor sufrimiento posible. Ante eso, tenemos que trabajar en la formación de los profesionales. Llegan a una guardia, con cortes, o han ingerido pastillas. Logramos que ese adolescente zafe de esa situación. ¿Los mandamos de vuelta a la casa? Se podrá pensar que sí, porque superó el intento. Pero, sobre todo en el caso del adolescente, hay que evaluar un tratamiento,sobre todo si pensamos que mañana va a intentar lo mismo. Debemos contar con personal entrenado, que asegure que continúe el tratamiento; y que los familiares tomen conciencia de que tienen que estar cerca de él. Hay que trabajar hasta que la persona pueda volver a tener la capacidad de resolver conflictos, y armar esa filosofía de vida que llamamos resiliencia, y que consiste en absorber y superar adversidades.

> Tasas que han encendido la luz roja

- Al año 2016 | Según el mapa realizado por el doctor Héctor Basile (www.suicidioadolescente.com.ar) la tasa de suicidios para la población total de la Argentina era del 7.3 por 100.000 habitantes. Para los jóvenes de entre 15 y 24 años, esa tasa era del  11.97 por 100.000 habitantes.

- 30.69 - por cada 100.000 habitantes de 15 a 24 años es la que registra Tierra del Fuego, a la cabeza en este mapa. Le sigue Catamarca (29.35).

- 27.93 - por cada 100.000 habitantes es en Salta la tasa de suicidios de jóvenes de entre 15  y 24 años (para la población general es del 12,5 por 100.000). A Salta le siguen Chubut y Jujuy, con tasas respectivas de 24.65 por 100.000 y 23.31 por 100.000 jóvenes.

- 21.36 - es la tasa que registra Tucumán - quinta en este mapa epidemiológico-  para jóvenes de entre 15 y 24 años. La tasa de suicidios para la población general en Tucumán es de 9.3 por cada 100.000 habitantes: dos puntos por arriba de la media nacional. 

- 0.46 - es la tasa de suicidios de jóvenes más baja de la Argentina: la ostenta la ciudad de Buenos Aires. Le siguen San Luis (2.36), Río Negro (3.41), Córdoba (4.12) y Santiago del Estero (6.53). 


Cierra hoy en el Sheraton 
Trastorno Bipolar, Adicciones y sus implicaciones con otras especialidades, Alcoholismo, Neurorehablitación, Salud Mental, Arte y Espiritualidad, Prevención: Código Suicidio / Código Agitación y Suicidio Infantojuvenil son los temas que se desarrollan en la II° Jornada Regional de Psiquiatría y Salud Mental, que, bajo el lema “Espacio de diálogo y encuentro”, se desarrollla hasta hoy en el Sheraton. El foro ha sido organizada por la Sociedad de Psiquiatras Tucumanos, la Asociación Civil de Psiquiatras Tucumanos. Ayer, el doctor Héctor Basile abrió el encuentro con su ponencia sobre suicidio. Continúa hoy a las 8,30.
> La jornada 
Cierra hoy en el Sheraton 

Trastorno Bipolar, Adicciones y sus implicaciones con otras especialidades, Alcoholismo, Neurorehablitación, Salud Mental, Arte y Espiritualidad, Prevención: Código Suicidio / Código Agitación y Suicidio Infantojuvenil son los temas que se desarrollan en la II° Jornada Regional de Psiquiatría y Salud Mental, que, bajo el lema “Espacio de diálogo y encuentro”, se desarrollla hasta hoy en el Sheraton. El foro ha sido organizada por la Sociedad de Psiquiatras Tucumanos, la Asociación Civil de Psiquiatras Tucumanos. Ayer, el doctor Héctor Basile abrió el encuentro con su ponencia sobre suicidio. Continúa hoy a las 8,30.

Comentarios