El ejemplo de higiene de japoneses y senegaleses

21 Jun 2018 Por LA GACETA

Proceso de socialización y aprendizaje encaminado al desarrollo intelectual y ético de una persona. Formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen. “El objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en un buen ciudadano”, sostenía el filósofo griego Platón. Las acciones pequeñas reflejan la educación de un pueblo. En estos días, se viralizó por las redes sociales un video que muestra a japoneses y senegaleses levantando la basura luego de que sus escuadras jugaran en el Mundial de Rusia con Colombia y Polonia.

Los nipones, luego de la victoria de su equipo sobre el que dirige el argentino José Pekerman, se ocuparon de levantar la basura que dejaron en el estadio. No era, por cierto, una novedad porque los japoneses habían hecho lo mismo en el Mundial de Brasil en 2014. Los senegaleses sorprendieron con una actitud similar que fue aplaudida por millones de personas.

El video también tuvo impacto en muchos tucumanos, que justamente se caracterizan por tener una antigua y extraña filiación con la basura. En algunas oportunidades, nos han puesto en ridículo por esta mala costumbre. En enero de 2016, cuando Gabriel Patronelli, participante del Rally Dakar, pasó por nuestra provincia, la criticó a través de su cuenta en Twitter. “Que alguien se ocupe de limpiar Tucumán... En mi vida vi semejante mugre, basura por donde mires y asfalto destruido... qué lástima... Tucumán hubieran limpiado la basura que está tirada durante todo el paso periférico de la ciudad... el Dakar viene pasando por allí y ¿qué imagen les vamos a dejar al mundo? Tengo bronca, sí... Cómo cambia de una provincia a la otra”, señaló. En contrapartida, tuvo elogios para Santiago del Estero y Salta.

En septiembre de 2011, la modelo tucumana Lara Bernasconi se había quejado a través de Twitter: “¡La entrada a Tucumán da asco por la cantidad de basura que hay tirada! ¡Políticos hagan algo! Basta”.

En nuestra sección Cartas de ayer, un lector se quejó por el mal estado del lago San Miguel del parque 9 de Julio. “Hay sectores donde se puede oler a la distancia la putrefacción del barro acumulado y mezclado con desechos orgánicos e inorgánicos, foco propicio para la proliferación de virus y bacterias dañinos, los cuales son pisados por los niños que, inocentemente, juegan a su alrededor o adentro... Frente a la putrefacción del lago, casualmente, estaban jugando Las Leonas y el equipo de Estados Unidos... menos mal que no se cruzaron al Parque, si no tendrían que haberse puesto barbijos”.

Los responsables de erradicar el mal hábito se justifican señalando que se trata una “cuestión cultural” ante la imposibilidad de lograrlo, paradójico en una provincia que cuenta con cuatro universidades. Si la educación no ha podio desalojar esta transgresión de nuestra idiosincrasia significa que fallan los contenidos o que algo se está haciendo mal desde hace muchos años. Deberíamos investigar tal vez cómo hicieron los japoneses y los africanos para ser higiénicos en los espacios públicos. Sin educación cívica difícilmente podrá revertirse esta cultura de la suciedad que debería avergonzarnos a los tucumanos. “Tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”, afirmaba el filósofo alemán Immanuel Kant.

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