Condenaron a los integrantes de una banda de narcomenudeo

Habían sido detenidos durante un allanamiento en 2016.

16 Jun 2018
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Durante los allanamientos del 9 de junio de 2016, fueron detenidos Néstor Fabián “El Loco” Gramajo; su concubina Myriam Noemí Cáceres; Pablo Rodrigo Cáceres (hermano de la mujer); Guillermo Eugenio Peralta y Elías Ricardo Argañaraz y un menor de edad.

Llegaron a juicio imputados por el delito de tenencias de estupefacientes con fines de comercialización agravado por la intervención de tres o más personas (Ley 23.737). Gramajo y Cáceres fueron considerados coautores y el resto, partícipes necesarios.

El debate fue dirigido por la Cámara Oral en lo Criminal Federal, integrada por los jueces María Alicia Noli (presidente), Gabriel Eduardo Casas y Carlos Jiménez Montilla. El fiscal Pablo Camuña actuó como representante del Ministerio Público.

Según la investigación, “El Loco” comercializaba droga junto a su esposa Myriam. Él fue condenado a siete años y seis meses de prisión; y ella, a siete años. El hermano de Cáceres y Argañaraz recibieron penas de seis años. Peralta, en tanto, fue condenado a cuatro años y tres meses de prisión.

Durante el debate se supo que los vecinos habían denunciado que por la noche, sentían un fuerte olor a quitaesmalte que provenía de esa casa y que el movimiento era constante en las noches. Los supuestos clientes ingresaban por un pasillo y se retiraban después de adquirir la droga.

Gramajo declaró que era adicto a la pasta base y que vendía droga. Agregó que cuando se produjo el allanamiento, llevaba dos semanas sin dormir, consumiendo esa sustancia. Durante la investigación fue filmado. Relató que como sabía que los policías le estaban sacando fotos “me burlaba mostrándoles la pipa, porque estaba perdido en el mundo del paco”.

Dijo que en realidad el que vendía droga era un tal “Alemán”. Su pareja también responsabilizó a esa persona. Agregó que dos chicas de Concepción vendían la droga para “Alemán”. Ninguna de estas personas fue ubicada. Peralta dijo que lo que le incautaron fue la leche en polvo de su hijo y que no le hicieron las pruebas de campo.

Durante el juicio uno de los investigadores recordó que el lugar “funcionaba como almacén de droga” y que al ingresar los vecinos les decían “por fin llegaron”.

Durante los allanamientos secuestraron una caja fuerte, tarros con cocaína, dinero, armas, rayadores y envoltorios.

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