A los 50 se convirtió en la abanderada de Ciencias Exactas

Guadalupe, de Buenos Aires, tuvo su segunda oportunidad en Tucumán. Sueña con la docencia.

16 Jun 2018

Guadalupe Delorme tiene 50 años y es abanderada de la facultad de Ciencias Exactas y Tecnología (Facet). Está casada y tiene cinco hijos. Le quedan pendientes dos proyectos y la tesis para tener el título en mano pero asegura que no pasará de este año.

Delorme nació en Capital Federal y cuando terminó el colegio decidió comenzar a estudiar licenciatura en Ciencias de la Computación, en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En el transcurso de la facultad conoció a quien hoy es su marido y juntos de mudaron a Mar del Plata. La mudanza no sólo implicó el traslado sino también abandonar la carrera pero trajo sus cosas buenas.

En la ciudad costera nacieron tres de sus hijos. “Vinieron muy seguiditos. Yo decidí dedicarme a ellos y estar presente”, recordó Guadalupe. Los dos restantes llegaron a sus vidas una vez que la familia se instaló en Tucumán, hace 20 años. “Llegamos por cuestiones del trabajo de mi marido y cuando los chicos crecieron y se me aflojaron un poco los horarios, sentí la necesidad de retomar eso que me había quedado pendiente”, agregó.

Guadalupe comenzó a estudiar la Licenciatura en Informática en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y terminó de cursar el año pasado. Además se dio el lujo de adelantar materias, lo que la ayudó con el promedio para obtener el puesto de abanderada. “Ni me imaginaba llevar la bandera porque es una facultad muy grande. Nosotros somos muy pocos en comparación con la cantidad de ingenierías que hay”, comentó.

Ahora sólo le queda presentar dos proyectos y rendir la tesis para cerrar este ciclo. Según ‘Guada’, lo que sigue es trabajar y, si es posible, ejercer la docencia: “me encantaría llegar a enseñar en la facultad. Estoy súper agradecida de haber podido estudiar de grande y de todas las facilidades que te da una universidad pública. Me gustaría poder devolver algo”.

Mayor que sus “profes”

Tras haber sido alumna en dos momentos muy distintos de su vida, Delorme asegura que ahora se plantó en la facultad de otra forma. “Se encara distinto porque cuando decidís estudiar de grande no lo hacés si no vas a ser responsable ni dedicarle tiempo. Soy bastante mayor que varios de mis profesores así que fue una experiencia peculiar”, expresó. Destacó el trato con los docentes: “uno cuando es alumno no se da cuenta pero cuando crecés notas cómo se preocupan por hacer mejor las cosas para que los alumnos puedan surgir. Yo los veo y siempre están tratando de que seamos mejores”.

La abanderada aún no tuvo contacto con el mundo laboral, la última vez que trabajó fue antes de que nazcan sus hijos, pero no se rinde ante las demandas de la actualidad. “Va a ser difícil en mi caso, no sólo porque tengo 50 años sino porque carezco de experiencia. Pero todo se puede”, finalizó.

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