Lopetegui, técnico de España, fue anunciado como entrenador de Real Madrid

Una bomba de “merengue”: a días del debut, la sorpresa invade a la “Roja”

13 Jun 2018
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PARECE RELAJADO, PERO... Rubiales, con gafas de sol durante un entrenamiento de la Selección de España. El equipo ibérico vive ahora momentos de tensión. reuters

Alberto Bravo e Ignacio Encabo
dpa - especial para lg mundialista
Alberto Bravo e Ignacio Encabo - DPA - Especial para LG Mundialista

El fichaje del actual seleccionador español, Julen Lopetegui, por Real Madrid cayó ayer como una “bomba” en la concentración del equipo nacional en Krasnodar y ahora sólo falta saber cómo caerá la noticia en el seno del combinado que jugará el Mundial.

Mientras la prensa española debatía sobre la idoneidad del momento elegido, apenas tres días antes del debut de España ante la durísima Portugal, su federación pedía “el máximo respeto para mantener la normalidad en la concentración de la selección nacional”, según su tardío comunicado.

Pero lo cierto es que el clamor constatable es que España comenzará el Mundial con un técnico con fecha de caducidad después de que Lopetegui acordara un contrato de tres años con Real Madrid, menos de un mes después de firmar su renovación con la selección.

Nadie lo podía imaginar a primera hora de la mañana, cuando el nuevo presidente de la RFEF, Luis Rubiales, llegaba a Moscú para una reunión de la UEFA y afirmaba a la prensa: “Todo el mundo está muy ilusionado, hay una atmósfera de hermandad y competitividad”.

El flamante jefe del fútbol español, que había aterrizado un día antes en la capital rusa, no tenía buena cara. Tenía una indisposición estomacal. Quizá entonces ya intuía (o sabía) que se quedaba sin un seleccionador que el 22 de mayo firmó la ampliación de su contrato hasta 2020.

Aparentemente, Rubiales sabía algo, no así el grueso de la expedición española en Krasnodar, la anodina ciudad rusa -ahora efervescente- en la que la RFEF instaló su “cuartel general” mientras dure su participación en el torneo.

“No teníamos ni idea. Estamos en ‘shock’”, comentó a la agencia DPA un alto dirigente español.

Tanto Rubiales como Lopetegui darán una rueda de prensa mañana, en la que ofrecerán más detalles. A la espera de sus explicaciones, la cuestión es ver cómo afecta al rendimiento de la selección española una noticia semejante.

Esta vez no fue asunto de la prensa, acusada tradicionalmente de “desestabilizar” a la selección con sus noticias y rumores, sino que todo respondió a una “operación exprés” con un inusual desarrollo y un extraño desenlace en la que intervinieron Real Madrid, la federación y el seleccionador.

El club blanco anticipó la noticia 50 minutos antes de que la federación la confirmara.

Mientras los seleccionados y la propia RFEF se esforzaban en pedir máxima concentración para el desafío ante Portugal, su seleccionador cerraba la ruptura de su contrato y el fichaje por el Real Madrid, tan tentador.

Ahora Lopetegui deberá seguir preparando el exigente debut del equipo nacional en el Mundial, mientras los hinchas y la prensa hoy solamente tienen ojos para su próximo desembarco en el Real Madrid.

De pronto, Portugal pasó a un segundo plano y probablemente sólo los resultados puedan devolver a la normalidad una situación que ahora mismo es absolutamente anómala. Y si se pierde el partido, el ruido se hará ensordecedor.

Mucho ruido para un perfil bajo

KRASNODAR.- El protagonismo, para los jugadores. El actor principal, el balón. Esos dos conceptos resumen bien el ideario de Julen Lopetegui, el hombre elegido por Real Madrid para dar continuidad a su ciclo más glorioso en décadas.

Nacido en la localidad vasca de Asteasu el 28 de agosto de 1966, hijo de un levantador de piedras, Lopetegui inició su carrera como arquero. No fue una estrella, pero podrá decir que jugó en Real Madrid (1989-1991) y en Barcelona (1994-1997). Tras colgar los guantes en 2002 en Rayo Vallecano, en 2003 dio el salto a los banquillos y se hizo cargo del equipo rayista.

Tiene el perfil tranquilo que triunfó en el “Merengue” las últimas décadas. Los últimos DT que ganaron la Liga de Campeones con el club fueron Jupp Heynckes, Vicente del Bosque, Carlo Ancelotti y Zinedine Zidane. Ninguno usó la mano dura en el vestuario. Todo lo contrario. Como Lopetegui.

“Exige mucho, pero es también un compañero de los jugadores”. Así lo definió su ex jugador, Danilo.

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