Serrano, un apellido asociado con el éxito

Rolando igualó la hazaña de Jorge

05 Jun 2018

La emoción les surge a flor de piel. En Los Vallistos son ídolos pero los logros conseguidos no le hacen perder la humildad que Roque y Antonia, sus padres, les supieron transmitir desde la cuna. Con 10 años de diferencia entre ambos, Jorge y Rolando hicieron que la familia Serrano se sintiera orgullosa de ellos.

La historia refleja que el 26 de mayo de 2008 Jorge integró aquel equipo “Santo” que, tras igualar 2-2 de visita ante Chacarita, consiguió volver al círculo superior del fútbol argentino luego de 15 años. Tuvieron que pasar exactamente 3.660 días para que Rolando “empardara” a su hermano mayor con la misma camiseta, para alegría de una familia que no puede creer lo que está viviendo.

Jorge reconoce que las vivencias que tuvo en aquellos momentos y las que ahora le toca vivir con Rolando son muy parecidas. “Recuerdo que aquella vez que regresé a casa una locura generalizada invadió a la familia. Compartir ese ascenso en 2008 fue tan inolvidable como el de ahora”, cuenta “Chopi”.

Jorge confiesa que son muy confidentes con “Chopicito”. “Somos de hablar mucho, máxime ahora que estoy en Tucumán. Igualmente, la distancia que nos separó cuando estuve radicado en Buenos Aires no nos impidió estar siempre en contacto. Por eso sé lo que le costó conseguir este ascenso a Rolando y al equipo. Recuerdo la desazón que lo embargaba cuando quedaba afuera de los concentrados o de la lista de los viajeros. Lo bueno es que lejos de quebrarse anímicamente, Rolando creció y los frutos de ese esfuerzo están a la vista”, dijo quien en la temporada que terminó jugó en Almirante Brown de Isidro Casanova.

Premio al esfuerzo

A Rolando no lo ruboriza aceptar lo que le costó llegar a este presente. “Desde aquellos tiempos que jugaba en las inferiores de San Juan vengo remándola, y lo haré hasta que deje de jugar oficialmente. Soy consciente de que nada de esto se hubiera podido concretar sin el apoyo de mis viejos y mis hermanos César, Carolina, Eva y, por supuesto de Jorge, quien junto a mi viejo son mis consejeros”, comentó el hoy lateral derecho “Santo” que hace dos temporadas también aportó lo suyo para que San Martín saliera de esa “maldita” categoría que era el viejo Argentino A.

Rolando confiesa que las críticas de su hermano y de su padre, que también jugó como defensor en clubes liguistas, le facilitaron las cosas para progresar en lo deportivos y como persona. “Siempre, a la vuelta de cada partido, mate de por medio, nos juntábamos los tres y analizábamos el desarrollo de los encuentros. Ellos puntualizaban mis virtudes, pero sobre todo los aspectos del juego que debía mejorar. Como un alumno obediente, siempre traté asimilar sus consejos; los resultados están a la vista”, dijo orgulloso “Chopicito”, que tiene a su hijo Juan de cinco años, como hincha número uno.

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