Cierra sus puertas la Casa Dell’Acqua

04 Jun 2018

Manuel Riva - LA GACETA

La actividad comercial en nuestra ciudad desde hace tiempo es intensa. Desde fines del siglo XIX el “centro”, como todos los tucumanos conocemos las varias decenas de manzanas que rodean la plaza Independencia, es el imán comercial para los ciudadanos deseosos de comprar. Aunque en los últimos tiempos aparecieron competidores en diversas zonas del conurbano de San Miguel de Tucumán. Día a día hay nuevos comercios, abren sus puertas mientras otros cierran. Cosa que también ocurría más de 80 años atrás. La pujanza que mostraba Tucumán a inicios del siglo XX era un polo de atracción para que las firmas nacionales instalen sus sucursales aquí. Una de ellas fue la reconocida Casa Dell’Acqua que levantó su local en la esquina de 25 de Mayo y Las Heras (en la actualidad, San Martín) en 1926. Pese a la expectativa generada, la historia de este comercio fue corta ya que justo siete años más tarde cerró sus puertas. El hecho fue anunciado con grandes avisos en nuestras páginas donde se expresaba: “por cierre de esta sucursal y en agradecimiento a su clientela. Liquida a mitad de precio todas sus existencias”.

Desde Milán

La historia relata que la empresa llevaba el nombre de su propietario, Enrico Dell’Acqua, un industrial italiano proveniente de Milán, de gran predicamento en su país de origen, que se radicó comercialmente en Buenos Aires en 1887 y se dedicó, localmente, a la adquisición de hilo, lana y algodón con los que luego se manufacturaba vestimentas, blanco, lencería y otros artículos textiles. Entre los años 1920 y 1930, el establecimiento ocupó un lugar muy destacado en la industria y en el comercio del país por la presencia de una gran fábrica, el taller de confecciones, la sección importación y más de 30 sucursales de venta al público, en su mayoría instaladas en edificios propios, en lugares destacados de Capital Federal y ciudades del interior. Su fábrica central, que estaba en Corrientes y Serrano, desapareció en un recordado incendio de 1901. Pero como no era hombre de fácil resignación, en 1906 abrió una nueva y enorme manufactura en Darwin y Loyola, donde llegó a emplear a miles de personas para abastecer sus tiendas porteñas y provinciales.

En Tucumán

La emblemática esquina enfrentada a la Casa de Gobierno desde 1912 y al Cabildo antes de aquel año siempre fue muy requerida para instalar comercios de diversa índole. Hasta las últimas décadas del siglo XIX, la esquina perteneció a don Mariano González, y durante algunos años funcionó el almacén de unos catamarqueños de apellido Quevedo. Después fue una tienda, y en 1911 se instaló la conocida casa “Gath y Chaves”, hasta que en 1923 construyó su propio local en 25 de Mayo y Córdoba, donde hoy funciona la delegación de la Anses.

Tras la salida de “Gath y Chaves”, la compañía Dell’Acqua alzó una imponente construcción de dos plantas en el privilegiado sitio, que -entre elogios y admiración-, fue inaugurada el 11 de mayo de 1926. El edificio pasaba a ser el segundo más alto de la zona, después del Jockey Club, que se había erguido 10 años antes. Cuando estuvo lista, los tucumanos se enorgullecieron de la soberbia casa. Se destacaba, sobre todo, en la cumbre de la ochava, una gran pantalla que cobijaba la colorida imagen de una cuadriga, ejecutada en mosaicos venecianos, especialmente importada de Italia.

Cierra sus puertas

La casa Dell’Acqua cerró sus puertas en mayo de 1933 y se transformó en las “Tiendas Argentinas”, al finalizar los años 40 pasó a ser “Casa Miranda”, y en los 50 el lugar lo ocupó la importante empresa comercial “Ñaró”, que muchos podrían recordar por el personaje publicitario “Indio Ñaró”, con traje de piel de leopardo, lanza y caballo. Finalmente, cerró sus puertas a principios de la década de 1980.

“Lo que dejó grabado a “Ñaró” en la memoria pública de entonces, fue la gran operación de propaganda de su apertura. Muchos recuerdan que, por la calle 25 de Mayo y rodeado de una multitud, avanzaba hacia la plaza un jinete de torso descubierto, ataviado con indumentaria de Tarzán, de piel de tigre, sobre un caballo blanco”, relata Carlos Páez de la Torre (h).

Las liquidaciones

Las liquidaciones de fin de año y las de las fiestas patrias eran famosas. Reconocidos negocios de aquellos años como Casa Voss, Gath & Chaves, Dell’Acqua (luego Tiendas Argentinas), y La Ciudad de Chicago eran algunas de las firmas que poblaban las calles céntricas. Los anuncios presentaban sus ofertas con ilustraciones de abrigos, camisas, zapatos, pantalones, vajilla y menaje con sus precios de saldo. También lo hacían con productos de bazar y artículos para el hogar.

Dell’Acqua impuso otra de sus sucursales en la emblemática esquina de Independencia y Boedo en el porteño barrio de Boedo. Esa esquina comenzó a crecer con la llegada del tranvía que unía las zonas fabriles del sur de la ciudad con los terrenos donde empezaron a vivir los trabajadores. La Casa Dell’Acqua comenzó como una tienda de telas y mercería, y en los años ‘20 agregó confecciones para damas y caballeros. Ya en los ‘30 ofrecía también ropa para jovencitos y niños. En la década del 30 y del 40 tuvo dos grandes competidoras: Gath & Chaves y La Favorita. Todas se caracterizaron por imitar el estilo de los grandes almacenes europeos, y poner al alcance de su clientela una gran variedad de productos, sin que el comprador tuviera que recorrer distintos establecimientos. Todas hacían novedosas campañas publicitarias en los medios. Destacamos esta sucursal porque tiene una serie de similitudes con la que existía en la capital tucumana: estaban en una esquina, los carteles identificatorios eran similares, la famosa cuadriga de mosaicos venecianos y hasta la fecha de cierre de ambas ocurrió en el mismo año: 1933.

En San Juan

Otra de las sucursales se instaló en San Juan en la esquina calle Tucumán y Rivadavia. En sus inicios se constituyó como una tienda de telas y mercería y en la década de 1920 agregó confecciones para damas y caballeros. Una década más tarde incluía entre sus productos ropa para jovencitos y niños.

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