Taxis, tarifas y el armado de Alperovich

23 May 2018

Para los que esperaban un período de tregua, tres situaciones distintas, en diferentes ámbitos y con tonos disímiles, dan cuenta de que las rencillas son las protagonistas de este año no electoral.

El adelantamiento de las internas y el oportunismo político para posicionarse de cara a los comicios provinciales y nacionales de 2019 ya están presentes en casi todo. La pelea por el servicio de taxis en San Miguel de Tucumán, las muecas de poder entre los líderes del oficialismo y la discusión en el Congreso de la Nación por las tarifas son muestras palpables.

En el pleito municipal se enredaron los intereses de Germán Alfaro con los de la Provincia y con los de algunos ediles que parecieran tener importantes lazos de amistad con empresarios del rubro. De esa mezcla de mezquindades nació el caos de los tacheros, que tiene como padre a Ricardo Bussi. El republicano defendió su proyecto y dijo que los propietarios de taxis deben cumplir con las normas nacionales que mandan que todo empleo sea registrado. Sin embargo, dn el municipio se lo tomó como otro palo en la rueda. “Quiere que nos vengan a protestar a nosotros”, explicó una fuente de la mesa chica del Ejecutivo.

Todo se lee en clave electoral. Pero nadie hace la lectura profunda.

En 12 años de existencia, el Sutrappa no pudo combatir la ilegalidad ni reordenar la actividad. En 2006 se inscribieron 8.000 autos en lo que era el nuevo sistema de transporte público. A hoy sólo 2.000 licencias son definitivas, de un total de alrededor de 7.000. Los taxistas afirman que a ese número se suman unos 3.000 truchos. ¡Casi la mitad de los supuestamente legales! A todo esto, nadie sabe con certeza quiénes son los dueños, quiénes los choferes ni a quiénes se alquilan los vehículos. Así, en las comisarías de la capital sostienen que reciben entre dos y tres denuncias por semana contra taxistas por diferentes delitos. Hace dos años, a julio ya había 15 casos de robos que habían sido protagonizados por autos de alquiler, según dan cuenta las crónicas de LA GACETA. El municipio y los concejales, los actuales y los que estuvieron desde 2006, hacen agua. O la vista gorda. ¿Nadie puede determinar quién cumple y quién no? ¿No se pudo establecer ningún sistema que claramente identifique los autos legales de los truchos? ¿Por qué no se implementa tecnología móvil e inteligente, que permitiría a usuarios, funcionarios y propietarios rápidamente distinguir unos de otros? ¿Desconocen que una decena de “empresarios” poseen flotas de autos cuando la ordenanza permite tener cinco licencias por propietario? El problema de los taxis no se soluciona porque reina la desidia o la inoperancia. O porque no se quiere.

En la casa de José

Ya nadie duda que José Alperovich luchará por volver a ser candidato a gobernador y mandatario, en ese orden. Cada vez son más frecuentes las reuniones con dirigentes, el impulso a posibles postulantes a diferentes cargos y los consejos “amigables” a Juan Manzur. Como lo adelantó la periodista Gabriela Baigorrí en “Buen Día”, el informativo de la mañana de LA GACETA, Alperovich le habría transmitido al gobernador que él y su par Beatriz Mirkin iban a apoyar el proyecto opositor en el Senado para retrotraer las tarifas a diciembre de 2017. Al mismo tiempo, le habría recomendado a Manzur que se despegara de Mauricio Macri. Los que frecuentan al senador en su acogedora morada afirman que el mensaje es que “Juan” debe terminar bien su mandato, pero que el sillón principal volverá a ser suyo el año próximo. En esa misma casa, Alperovich recibió el lunes a un grupo de dirigentes y colocó de orador principal del encuentro al ex intendente Daniel Toledo. Ya se lanzó con pegatinas y pasacalles para volver a conducir Yerba Buena bajo el paraguas alperovichista. El que avisa no traiciona, parece ser el mensaje.

Cientos de millones

En cuanto a la compulsa nacional, Cambiemos busca devolver el chirlo que le asestaron con las tarifas los opositores apoyando el proyecto del salteño Juan Manuel Urtubey. El gobernador propone que se baje el IVA a la mitad. Así, los de Mauricio Macri complican a los mandatarios provinciales y buscan darle un pretexto a los senadores para que no avancen con retrotraer las tarifas. El mensaje es: “no lesionamos tanto al fisco y al mismo tiempo bajamos las tarifas para perjudicar menos a los usuarios”. Quieren que el costo político de decir no a esa propuesta la pague la oposición y no la Casa Rosada. Habrá que ver cómo sale la jugada. Por lo pronto, Tucumán sería una de las provincias más perjudicadas con el proyecto de Urtubey: resignaría $ 312 millones para este año. Por eso ayer Manzur dijo no. ¿Qué dirá Alperovich?

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