Para Diego Paszkowski “lo valioso de un escritor es su mirada sobre el mundo”

El autor de “Tesis sobre un homicidio”, dialogará hoy con el público en el 14° Mayo de las Letras.

22 May 2018
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DOCENTE MÁS QUE ESCRITOR. Así se define Diego Paszkowski, que dirige varios grupos de taller literario. Telam.

Lo que hace que un escritor sea valioso es la mirada personal que tiene sobre el mundo, afirma Diego Paszkowski. Y eso es lo que hizo cuando escribió “Tesis sobre un homicidio”, la novela que inspiró en 2013 el filme del mismo título en el que Ricardo Darín interpreta a un profesor de Derecho que se obsesiona con un alumno (caracterizado por Alberto Amman) al que cree un asesino, y que fue un éxito de público. “En el caso de ‘Tesis sobre un homicidio’, lo que en su momento yo planteé, de la mejor forma que pude, es mi mirada sobre la justicia”, anticipa el escritor, que hoy dialogará con el público en el marco del 14° Mayo de las Letras. El encuentro tendrá lugar a las 20 en la carpa auditorio de la plaza Urquiza.

-¿Condiciona su escritura posterior el hecho de que una novela suya haya sido trasladada con éxito al cine?

- No, uno se prepara como escritor para saber contar del mejor modo una buena historia. Hay una variedad de argumentos posibles, y una gran diversidad de recursos literarios; uno podría pensar que un buen escritor es aquel que conoce todos los recursos, todos los argumentos, y combina uno y otro de una forma ideal... pero no: más allá de que uno debe, en efecto, cumplir con todo aquello, lo que hace que un escritor sea valioso es, en especial, la mirada personal que tiene sobre el mundo, algo que no te da una escuela sino la vida. En el caso de “Tesis sobre un homicidio”, lo que en su momento yo planteé, de la mejor forma que pude, es mi mirada sobre la justicia. El hecho de que, unos años después, todo aquello que tantas satisfacciones ya me había dado (el primer premio de novela del diario La Nación, la edición en Sudamericana, las traducciones a varios idiomas), derivara en una película de asistencia masiva fue, por así decirlo, una satisfacción adicional, y lo agradezco. Lo único que importa es que la historia que uno cuenta esté bien, que le aporte algo de belleza al mundo. No compito conmigo mismo ni con nadie; sólo me preocupa que lo que escribo sea excelente (y en caso de que no considere que lo sea, me abstengo de publicarlo). Por esa razón tengo editadas sólo cuatro novelas para adultos (“Tesis sobre un homicidio”, “El otro Gómez”, “Alrededor de Lorena” y “Rosen, una historia judía”). Cada una de ellas busca resolver, desde mi mirada particular, una pregunta: la justicia, la identidad, el amor y Dios, respectivamente. Ahora hay una productora -Aramos- firmemente interesada en llevar a la pantalla “El otro Gómez”.

- Usted piensa que se puede enseñar a escribir. ¿Qué desafíos encierra ese oficio?

- Creo que mi verdadera vocación es la docente, por muchos motivos. En particular, porque considero que tengo mucha más habilidad para detectar los errores en los textos ajenos que disposición a exponer los propios: por eso tengo pocas novelas publicadas y muchos grupos de taller literario. Por lo demás, me considero más un docente que un escritor. En los formularios de los aeropuertos, en el apartado de “profesión”, siempre pongo “docente”.

-También escribe letras de canciones. ¿Cómo es su relación con la música?

- Intensa. Escribí en su momento casi todas las letras del primer disco solista de Alejando Devries, que por otra parte es el director musical del grupo de Sandra Mihanovich, y de hecho uno de nuestros temas, “Estoy aquí”, abre el último disco de Sandra, “Vuelvo a estar con vos”. En el último año hice las letras de un disco con Nati Schvartz, “Dejarse llevar”, que aún no está editado en estudio. Además, toco el clarinete, como aficionado, en las reuniones con nuestros amigos.

- ¿Cuáles son las historias que hoy lo inspiran?

- Estoy muy embarcado en escribir historias para niños. No sólo porque empecé a hacerlo cuando nacieron los hijos que tenemos con Daniela (Iván, ahora de 16, y Joaquín, ahora de 13), sino porque la literatura infantil me da enormes satisfacciones (“El día en que los animales quisieron comer otra cosa”, “Te espero en Sofía” y “La Puerta secreta”, entre otros títulos). Los niños son grandes lectores, inteligentes y agradecidos, y cada visita a una escuela es una verdadera fiesta, tanto para ellos como para mí. Mi próxima novela, que saldrá en 2019, es un policial para niños a partir de 10 años, llamado “Donovan, el mejor detective del mundo”.

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