Proteger la salud

La prevención es una de las mejores armas para mantenernos sanos.

27 Mayo 2004
Ha sesionado en nuestra ciudad, en estos días, el vigésimo tercer Congreso Nacional de Cardiología. Más de 3.000 médicos, además de medio millar de asistentes enfermeros y estudiantes, participaron de esta reunión, que sin duda debe inscribirse, por sus características, entre los acontecimientos científicos más importantes del año. Aunque en este tipo de asambleas el provecho principal está, lógicamente, reservado a los especialistas que presentan y debaten las diversas ponencias, existe también un saldo para el público. Resulta interesante capitalizarlo, ya que no solamente se refiere a la salud -que, sin discusión, constituye un valor fundamental para todos- sino que toca aspectos preventivos, que revisten extraordinaria importancia para toda la comunidad.
Uno de los temas centrales del encuentro fue la hipertensión arterial, causante de un elevado porcentaje de las muertes del año, por acción directa o por sus consecuencias en todo el sistema cardiovascular. Los participantes se asombraron por el escaso control que se realiza a los pacientes hipertensos en nuestro país; la falla llega al 87% de los afectados, la mayoría de los cuales ni siquiera sabe que padece ese mal. Ello está indicando la necesidad de acentuar las campañas de prevención existentes, así como la de implementar nuevas estrategias a fin de que un aspecto tan significativo sea debidamente vigilado. Otra cuestión de trascendencia es la nueva alerta -por si hiciera falta- sobre los peligros del tabaquismo. Aunque la edad pico de inicio en el hábito está entre los 12 y 13 años, se considera que en Tucumán los niños empiezan a fumar antes: hacia los 10 años. Ya se sabe las graves consecuencias que ello tiene sobre múltiples aspectos de la salud. Las prohibiciones existentes en nuestro país al respecto son muy leves, y debieran ser aplicadas con mucha mayor amplitud y rigor, según señalaron los expertos. En la reunión, se impulsó el Convenio Marco para el Control del Tabaco en el Mundo, firmado el año pasado por la mayoría de los países que integran la Organización Mundial de la Salud. Se expusieron asimismo algunas novedades alentadoras, como la individualización de la insuficiencia cardíaca por medio del análisis de ciertas sustancias del organismo; o los avances que realizan los investigadores para poder reconstruir -en un futuro no lejano- las paredes del corazón por la inyección o el trasplante celular, así como el progreso representado por la terapia de resincronización cardíaca en el tratamiento de las arritmias. Por otro lado, se informó que ha empezado a trabajar intensamente la Red Nacional para el Mal de Chagas, y que se está confeccionando un relevamiento epidemiológico como paso previo, dada la falta de estadísticas confiables sobre esta dolencia que afecta por lo general a la franja de bajos recursos económicos.
Todos estos temas tienen señalada importancia para la comunidad en general. Ocioso sería recordar que una situación de enfermedad cardiovascular -que es siempre delicada- en cualquiera de los miembros de una familia afecta fuertemente la vida normal de todo el grupo, además de su incidencia en la economía hogareña. De allí que las alertas que hace el conjunto de científicos deban ser tenidas muy en cuenta por todos. Un imperativo de la hora actual es, nadie lo duda, cuidar el cuerpo, previniendo las fallas de su mecanismo por medio de una vida sana. Se ha hecho hincapié, por ejemplo, en la necesidad de bajar los niveles del colesterol malo (LDL) en el organismo.
El ser humano no tiene un bien más preciado que la salud. Conservarla a todo trance es una exigencia que debemos acatar todos.

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