Los recursos políticos

Duros juicios de la oposición.

27 Mayo 2004
BUENOS AIRES.- La política consiste muchas veces en un modo de hacer las cosas disimulando la realidad, y el gobierno de Kirchner puede conseguirlo satisfaciendo a los acreedores mediante la reducción de la quita de la deuda, sin enojar a quienes apoyaron la intransigente dureza inicial. Entre la suma y la resta esa nueva oferta reduciría de hecho la quita de 75 a 60, teniendo en cuenta el valor presente y real de los bonos, y no el nominal.

Filípica aprobada
El 25 de Mayo, el Presidente y su esposa habían cruzado la Plaza de Mayo, repleta de familias atentas al festival celebratorio del día patrio para escuchar del cardenal primado Jorge Bergoglio una homilía -por momentos filípica- dicha en todas las direcciones de la comunidad nacional y en la que el poder tuvo buena cuota. Los argentinos -dijo entre otras cosas- son prontos para la intolerancia, sobre todo en discursos y contradiscursos, dispuestos a atacar a los otros antes que a revisar lo propio. Durante todo el mensaje, el cardenal mantuvo el dedo en la llaga de nuestra realidad, por lo que Kirchner, al salir del templo, le asignó un "muy bueno" doloroso a sus palabras, sin aprovecharlo para rebotar concepto alguno sobre algún adversario, lo que no dejó de hacer el jefe del Gabinete, Alberto Fernández, para cargar, obviamente, sobre Elisa Carrió. Según la mayoría de opiniones, esta última fue, a propósito del aniversario presidencial, la más severa e implacable crítica que ha tenido el gobierno, salvo Roberto Lavagna. Han sido juicios muy duros los de la oposición, pero el saldo de las encuestas, -muy diversas por sus inspiraciones- es claramente favorable a Kirchner.

Bien porteño
En el modelo crítico del cardenal cabe también perfectamente esa fantasía insidiosa sobre la supuesta conspiración en los cuarteles de Palermo -difundida por un matutino que en la primera página coloca invariablemente un aviso oficial- de cerca de cien comensales con muy diferentes extracciones y actividades, reunidos en las vísperas de la fecha patria para celebrar. Empresarios, políticos, algún militar y otras yerbas, inspeccionados por el ministro de Defensa, José Pampuro, para otear el horizonte, pero bien recibido. ¿Un golpe de Estado mediante una cena anunciada en una sede militar que suele alquilar salones para costear gastos? Cosas de porteños transversalistas. (De nuestra Sucursal)

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