CARTAS

27 Mayo 2004
LA PLAZA YRIGOYEN
El domingo último sentí gran pena y no menos preocupación por el pésimo estado en que se encuentra la plaza Yrigoyen. Pero lo que más me preocupó fue notar la presencia de una mujer de mediana edad que dormía en los bancos y que mendigaba. Pienso que las autoridades pertinentes deberían ocuparse más de este pequeño pulmón de la ciudad que se encuentra frente a Tribunales y de situaciones como la de este ser humano, que debería estar en alguna institución que la albergue. Pienso que a un gran político como fue Yrigoyen no le agradaría ver hoy en día el estado de la plaza que lleva su nombre en esta ciudad.
Juan José Genisans
juanjogenisans@hotmail.com

EDUCACION
Ultimamente se ha llegado a un cierto consenso sobre uno de los primeros pasos que deben darse para comenzar a mejorar la educación. Se coincide en que maestros y profesores deben aumentar el nivel de exigencia. Ahora bien: es fácil decirlo y pedirlo. Pero ya en la práctica la cuestión no será tan fácil. Pues de algún modo el nivel de exigencia viene a ser un "contrato psicológico" (no enunciado) que acuerda cada docente en sus primeros contactos con los alumnos. Cambiarlo a mitad de año es difícil. Por otra parte, puesto a pensar en las relaciones interpersonales del docente, puede uno imaginar (sin fantasear demasiado) los temores que pueden surgir en aquel que no ha sido exigente. Algunos serían: temor a que los alumnos dejen de quererlo, lo deteste o lo odien; temor a que los padres vayan a protestar porque los hijos no son aprobados o se les ha puesto una baja nota; temor a diferenciarse de sus pares... e incluso temor a la reacción que pueda tener la institución en la cual enseña (que a su vez tiene un "contrato psicológico" con los padres). El cambio es posible, por supuesto, pero no debe pensarse ni que es fácil ni que puede ser "de golpe". Debemos comprender humanamente a los docentes de los niveles primario y secundario, cuya situación en nuestro país ha cambiado tanto en las últimas décadas, desgraciadamente para mal.
José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
S. M. de Tucumán

EL SILENCIO
Cuando arrecian intentos de subas en las tarifas de los servicios públicos el pueblo empieza a transpirar frío. El asalariado ve con enorme y lógica preocupación la disminución de su capacidad de compra, mientras desde el Gobierno se les niega una reestructuración acorde con los aumentos, pero tampoco se hace nada para frenar las subas. Al otro sector, el de los industriales y empresarios, no les preocupan demasiado, ya que trasladarán los precios a sus productos. En medio de una crisis energética que nos endilgaron los eximios artesanos de las privatizaciones, deberíamos recordar algunos tópicos: las empresas, antes de ser privatizadas, fueron desmanteladas para reducir su costo y dar mejores facilidades para su liquidación a las empresas adjudicatarias. Luego, los entes reguladores no cumplieron celosamente con su tarea de controlar las inversiones que debían hacer las empresas. A principios de 2001, el diputado nacional Héctor Polino pidió en la Cámara que se formara una comisión investigadora de las empresas de servicios públicos privatizadas para determinar si estas habían ajustado sus tarifas a exenciones, beneficios y subsidios recibidos. Entre las reducciones, estarían las contribuciones patronales, la suspensión del Impuesto sobre los Débitos Bancarios y la derogación del Impuesto a los Sellos en contratos y operaciones financieras. También la exención de gravámenes arancelarios a la importación de bienes de capital; la reducción de la alícuota del Impuesto a los Activos del 2 al 1% y la supresión gradual del Impuesto sobre los Ingresos Brutos. La comisión se formó, pero se sospechó que hubo sobres que entorpecieron su labor. La pasividad de los entes de control que denunciar los incumplimientos los hace censurables. El silencio en estos casos es corrupción y los funcionarios que la toleran son cómplices.
José Antonio Paul
(Mza "J"-Casa-7 Bº APEM)
Las Talitas (Tucumán)

LEGISLADORES
Con gran satisfacción pude saber que dos legisladores suscribieron el proyecto que sugerí sobre la fijación de una fecha fija cada año para que la Legislatura, reunida en asamblea, pueda informarse sobre la gestión de cada uno de los legisladores nacionales por Tucumán. Si se tomara en cuenta la importancia del proyecto y el significado de sentar un precedente único en el país para su emulación por otros cuerpos legislativos provinciales con beneficio del sistema republicano de gobierno, el proyecto sería tratado lo más pronto posible. Desde este Tucumán tan menoscabado en la consideración nacional a partir de signos concretos de un pésimo accionar oficial (desnutrición y sus secuelas, votos sospechados de corrupción para aprobar la reforma constitucional, etcétera), daríamos una muestra de vocación democrática y avanzada interpretación de los requerimientos de una sociedad necesitada de transparencia y efectividad por parte de sus representantes.
Carlos Duguech
25 de Mayo 736
S.M. de Tucumán

POLITICOS
En su gran mayoría, nuestros actuales políticos han perdido totalmente la confianza de la ciudadanía. Está en plena vigencia el llamado nepotismo: finalizan sus cargos electivos y, como no pueden ser reelectos por preceptos constitucionales, los dejan en manos de pariente directos (maridos, esposas, hijos, hermanos). Hay una decadencia total. También hay personajes que renuncian a su afiliación partidaria pero no a sus bancas. Considero una irracionalidad que pasen a formar un bloque aparte. Deberían recuperar los valores éticos de la Argentina progresista de años atrás, que estaba conducida por ilustres políticos que tenían como norma la moral. Actualmente, no pueden transitar por las calles de la ciudad sin sufrir algún "escrache"; tampoco permanecer en lugares públicos. Nuestra provincia ha tenido políticos probos y honestos -yo diría de alto nivel- como Nougués, Campero, Critto, Domínguez, Riera, Cruz, Gelsi, Sarrulle...
Alberto D. Taddeo
Av. Sáenz Peña 247
S.M. de Tucumán

REFORMA
La reforma política no va a solucionar los acuciantes problemas económicos. Dicha reforma sólo interesa en especial a los partidos políticos, pero ha de ser seguramente de escaso interés para quienes viven luchando a brazo partido para conseguir un mendrugo para su subsistencia y para atender su salud y la de sus hijos. La solución de dichos problemas y de otros múltiples que sufren la provincia y el país sólo podrá llegar si se achican al máximos las estructuras estatales en todos sus niveles, ya que las actuales son monstruosas en gastos innecesarios e improductivos.
Héctor Gómez
General Paz 983
S.M. de Tucumán

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