Cartas de lectores

08 May 2018

“Saber cómo” tucumano

La reanudación de las exportaciones de limones tucumanos a los Estados Unidos es una noticia apreciada por nuestra comunidad que además es portadora de diversos mensajes. Me interesa referirme a uno de ellos, a mi criterio de gran relevancia, merecedor de divulgación, comprensión y repetición en otros campos. La reapertura de este mercado es el resultado de gestiones, negociaciones y acuerdos que involucran muchos niveles, políticos, económicos y técnicos. Todos ellos necesarios pero que no sería posible concretar si no existiere una condición básica que posibilita que se encaren y resuelvan. Se trata de que la fruta reúna las condiciones de calidad y sanidad requerida para ingresar al mercado norteamericano. El logro de esas condiciones ha sido posible porque en Tucumán disponemos además del clima, el suelo, las aptitudes humanas y agronómicas para el éxito del cultivo del limón, la capacidad para estudiar, experimentar y controlar las condiciones necesarias para reunir los requisitos fitosanitarios exigidos. A esa condiciones se las conoce en el mundo del desarrollo y transferencia de tecnología “saber cómo” (en inglés se lo denomina “know how”). Estamos rodeados de ejemplos donde el “saber cómo” de dispositivos, alimentos, medicamentos, etcétera, que consumimos a diario, proviene de otros países y que pagamos por ello cuando los compramos. Es una muy buena noticia que en Tucumán dispongamos desde principios del siglo pasado un centro de investigación y desarrollo como La Estación Experimental Obispo Colombres que haga posible incorporar a los limones el “saber cómo” generado por investigadores, técnicos y asistentes locales con el aporte sostenido del gobierno y empresarios de la provincia; con lo que los limones tucumanos envían un mensaje que va más allá de los límites de la provincia. La otra buena noticia es que además disponemos de numerosos centros de investigación en universidades, Conicet, INTA e INTI, que están listos para suministrar el “saber cómo” en muchos otros temas y productos. Reducir el aporte sostenido tanto económico como humano a esos centros es reducir nuestras posibilidades como nación de “saber cómo” vivir mejor. .

Carlos Kirschbaum

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YA NADIE HABLA DE AUTISMO

Pasó abril, y otro año más, y van 10 en nuestras vidas desde el diagnóstico, aunque te recibís de “mamá de niño especial” con el primer “no” cuando buscás colegio, si, como una palmadita de recién nacido (y con mucho llanto) oficialmente te dan el título y al cabo de toda la vida varios postgrados, todo depende el grado de autismo, de la situación económica, de las relaciones, de la suerte y de un montón de factores que, como todo en tu vida, se dan sin pedir permiso. Diez abriles, y al contrario del otro hemisferio, nosotros entramos en el ocaso otoño, sin primaveras, nos ponemos del color azul que lo representa (por los diferentes tonos de mar) y así, “so blue” (triste, en inglés) nos sentimos, y no por la realidad de nuestros hijos sino por la realidad del mundo que no está preparado y que no pretende hacerlo. Otro abril pasó y quedarán ahí nuestras obras de concientizar y la atención de los medios, y la gente nos presta el oído, la vista, su tiempo e inclusive fondos. Y pasará y todo quedará ahí, inerte, hasta el próximo año. Nosotras, en cambio, debemos seguir la carrera, golpear puertas, arrastrar a nuestros hijos por trámites y requisitos, rogar turnos a especialistas, juntar dinero para costearlos y mientras, hacemos malabarismos con el trabajo, las obligaciones, la casa y el cuidado de nuestros hijos, porque hay que “vivir” y la vida se trata de eso. Diez abriles, y lamentablemente las cosas no han cambiado y seguimos viviendo como en un video juego (como cualquier mamá), pero con trabas y obstáculos casi imposibles de pasar, intentándolo una y otra vez sin avanzar a otro nivel. Nos sentimos agotadas e impotentes, porque la rueda sigue y no podemos quedarnos ahí ni volver atrás. Nuestros hijos tienen autismo y nada ni nadie puede cambiar eso, pero nuestra situación y la vida en sí podría ser más fácil, si al menos los que pueden hacer algo al respecto actúen, y ojo, no pretendo leyes, proyectos ni decretos; sólo simples detalles. Agregar materias o temas en ciertas carreras; utilizar un cuestionario en la visita obligatoria al pediatra a los dos años; aumentar las vacantes escolares para niños integrados; incluir en el listado de prestadores en la obra social nuevos profesionales; decretar salvedades (que se respeten rutinas y tratamientos) y acelerar los tiempos en casos de disputas judiciales por diferencias entre los padres, podrían ser algunos cambios hasta que las cosas cambien. No hace falta mucho, simplemente que los elegidos para que nos representen realmente nos representen, mientras nosotras, las mamás, cumplimos con nuestra parte.

Patricia Cabbad

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PRECIOS CUIDADOS

No sorprende ver los precios cuidados con aumentos alarmantes. ¿Por qué digo esto? El trabajador con un sueldo magro no piensa en comprar dólares. Simplemente, espera llegar a fin de mes, en un país donde las ambiciones y los sueños se pulverizan. Y estamos “atrapados sin salida”, porque nadie hace nada para impedir caer, con este golpe a los bolsillos, en un aberrante negocio como es la moneda que rige la existencia de los empresarios. Ellos son los que, deliberadamente, apuestan para sangrar lo poco que nos queda en los bolsillos; ya estamos al límite de soportar la humillación y la falta de ética al sistema democrático, porque quien sufre es quien trabaja y la familia. No hablemos de pobreza, porque se hace más evidente en esta falsa balanza.

Carlos Rubén Ávila

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Aportes previsionales

El Gobierno nacional quiere terminar con los sueldos en negro que en todo el país perjudican a cuatro millones y medio de trabajadores que no tienen beneficios de obra social y nunca podrán jubilarse. De lograrlo, la Anses recuperaría su capacidad de garantizar el pago de sueldos a los jubilados de hoy y a los futuros, aunque jamás podrá recuperar los miles de millones de pesos que otros gobiernos nacionales malversaron, suponemos, para hacer política, dejando como comprobantes del mal llamado préstamo papeles incobrables que en la jerga se conoce como “vales”. Sería muy bueno que el Gobierno provincial y los municipales hagan suyo ese compromiso blanqueando los sueldos de sus empleados y así el trabajador y el Estado depositarían en la Anses los dineros que por ley corresponde, beneficiando de inmediato a los jubilados y pensionados provinciales y municipales transferidos a la Nación, que cobrarían sus sueldos como por ley y miles de sentencias judiciales incumplidas.- Se terminarían los reclamos bajo el sol, lluvia o frío que realizamos los Jubilados de la Plaza los días miércoles desde hace más de 15 años. Nos “suena” que ese dinero de sueldos en negro es un fraude al Estado nacional. A propósito, recomiendo al gobernador y a los intendentes leer en la página 3 de LA GACETA del 7/5 las palabras del Papa Francisco exhortando a los gobernantes del mundo “por eso es que estamos llamados, por ejemplo, a custodiar a los ancianos como un tesoro precioso y con amor, incluso si crean problemas económicos y complicaciones”.

Ángel Ricardo Salguero

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Pozo

Solicito a quien corresponda de la Municipalidad la urgente reparacion del agujero abierto en el asfalto, altura avenida República del Líbano al 1.000, justo a media cuadra. El intenso tránsito de gran porte hace retumbar casas que son del año 1930, provocando daños considerables en cielorasos y mampostería. Ruego su publicación, ya que, como todas las cosas que rompen... no se arreglan debidamente.

Cristina Mittelmann

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CORRECCIÓN SOBRE EL PIBE ERNESTO

En mi carta de lectores titulada “El pibe Ernesto” (4/5) cometí un error. Ernesto Ponzio murió a los 39 años, no a los 49 como escribí.

Luis Salvador Gallucci

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