Por los despidos, las protestas vuelven a la filial del Senasa

Los trabajadores realizarán un paro mañana.

06 May 2018
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IMAGEN TOMADA DE TWITTER.COM

El miércoles de la semana pasada, al día siguiente del Día del Trabajador, a Edmundo González le llegó una carta que confirmó sus miedos: era la carta documento donde lo despedían. González, 67 años y más de 15 trabajando en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), pasaba a ser uno de los 500 despedidos por el Ministerio de Agroindustria de la Nación.

“Vengo a la oficina para ver qué va a pasar. A esta altura de mi vida creo que no conseguiré otro trabajo. Me molesta que la gente piensa que te corren por gato, por ineficiente. Yo sí hago mi trabajo. Es una cruz dura de llevar”, lamentó González.

Desde la sede central de Senasa explicaron a LA GACETA que se implementaron medidas para reducir el déficit, en el marco de un “plan de desburocratización”. Y negaron que se reduzcan los controles en alimentos.

Los trabajadores de la filial tucumana de Senasa definieron en la última asamblea realizar un paro de dos horas mañana, repartiendo panfletos a los conductores en Haití primera cuadra. “Es un semi corte de calle, porque permitiremos el tránsito pero entregaremos folletería para explicar nuestro reclamo. Será un paro de 10 a 12. Queremos mantener nuestra fuente de trabajo”, explicó Nidia Juri, trabajadora del ministerio que encabeza Luis Miguel Etchevehere.

Segunda vez

Los trabajadores del Senasa explicaron que en las últimas semanas circuló un listado por Whatsapp con los nombres de potenciales despedidos. “Eso se hizo efectivo en la semana, cuando llegó la carta a mi casa. Me llegó el 2 de mayo, pero tiene fecha del 27 de abril. Nosotros somos contratados, se renovaba el vínculo cada seis meses de manera automática. Desde el año 2010 que estaba con éste régimen”, relató González. Contó que vive con su esposa, jubilada docente, y dos hijos: uno que trabaja como chofer de taxi, el otro es estudiante.

“Trabajaba en el Programa de Prevención de HLB, la enfermedad del citrus, y éramos ocho para hacer controles en Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero. No dábamos abasto con los que éramos, y ahora quedará la mitad para el mismo territorio. No entiendo por qué celebran el ingreso de limones a nuevos mercados y después despiden en el área que tiene que proteger para que la enfermedad no avance”, comentó González, que trabaja desde 2002 en diferentes programas del Senasa.

“Empecé a trabajar en los ingenios azucareros, hasta que quedé sin trabajo en 1992, por la desregulación de la industria. Estuve así 10 años, buscando todos los días trabajo. Hasta que conseguí de nuevo un trabajo fijo en 2002. Y ahora me vuelve a pasar. Si lo veo a Etchevehere le diría que es un malnacido. El presupuesto se hace todos los años con los trabajadores dentro de los programas”, finalizó.

Juri comentó que se anunciaron 223 despidos en el Senasa, que se sumaban a otros 330 en las demás dependencias de Agroindustria en todo el país. En diciembre, se habían despedido a otros 130 empleados de Senasa. En Tucumán, la medida afecta también a trabajadores de la Secretaría de Agricultura Familiar y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). “De los 223 despidos de ésta dependencia, 18 son para Tucumán. Hasta el momento llegaron seis cartas documento confirmando el despidos. La situación es complicada porque despidieron a personal contratado con dos modalidades: contratos de locación de obra con la asociación Argeninta, y otros llamados Ley Marco, directos con el Senasa. De los 50 trabajadores de la sede central de la oficina Senasa para la región NOA sur (Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca), sólo siete son trabajadores en planta”, describió Juri.

Las autoridades del Senasa explicaron que el organismo tiene a su cargo el control zoofitosanitario de vegetales y animales que luego se convierten en alimentos.

“Involucra a la salud pública y también a la producción local. En el caso del limón, con menos controles pueden avanzar enfermedades como el HLB y afectar a la segunda industria provincial”, explicó Juri. Y agregó: “no estoy incluida en ninguno de los listados. Trabajo en el área de inocuidad, con la habilitación de transportes. Tengo miedo que esta lista de 18 se amplíe. Estoy contratada y puedo ser la próxima”, finalizó.

Los trabajadores del Senasa afirmaron que las medidas de ajuste apuntan a que los controles de calidad de los alimentos dejen de estar a cargo del Estado, para pasar a que los productores estén a cargo de esas tareas.

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