Señal que falta

El ingreso a San Miguel de Tucumán, desde el sur, deja mucho que desear.

26 Mayo 2004
Aquellos que vienen de Famaillá a San Miguel de Tucumán por la autopista, con mucha frecuencia yerran la salida que los lleva a nuestra ciudad, y terminan desembocando en Banda del Río Salí. Ello, dada la pésima señalización. No es suficiente un pequeño cartel en lo alto, donde no está clara la dirección que marcan sus flechas, para guiar al conductor en ese cruce de escasa o nula iluminación. Mucho menos, cuando se trata de días brumosos o de lluvia.
La entrada a San Miguel de Tucumán debiera estar marcada con un letrero de grandes dimensiones y realizado en el material adecuado, donde la dirección se indique de modo indudable, para que nadie pueda pasar por alto la advertencia. No es la primera vez que nos referimos a tan seria falla, que debiera ser subsanada por las autoridades responsables.
Ocioso es decir que la señalización adecuada constituye un requisito básico para la utilización segura y adecuada de una carretera. No implementarla es una falla que puede ocasionar numerosos trastornos, que van desde el fastidio por la pérdida de tiempo hasta los accidentes.

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