Qué hacer cuando los chicos no quieren comer

Especialistas destacan que no hay que preocuparse, sino ofrecerles opciones y que no les falten nutrientes, como el zinc.

04 May 2018
2

¡NO QUIERO!. Entre los 4 y los 6 años adquieren mucha autonomía; edad en la que suelen rechazar alimentos. GUÍA INFANTIL.-

“¡No me gusta!”, “¡No quiero!”, “Puaj”. A la hora de comer es común escuchar frases como estas en niños de entre 4 y 6 años, que se aburren de ciertos alimentos y empiezan a rechazarlos. La reacción de los padres va mutando desde un enojo a un desconcierto de no saber qué hacer o qué cocinarles. Pero los expertos aconsejan que no hay que preocuparse: es una parte normal del proceso madurativo en el aprendizaje de la alimentación que no debe interpretarse como falta de apetito.

“Esto (el rechazo a ciertos alimentos) lo hacen, en parte, porque a esta edad tienen la capacidad madurativa para desarrollar su autonomía en su máximo esplendor: prefieren comer solos, manipulan correctamente los cubiertos y hasta algunos empiezan a probar otras cosas. Pero si no prestamos atención a su alimentación, esto puede dejarlos expuestos a no incorporar algunos de los nutrientes esenciales”, explica Gonzalo Rojo, médico pediatra. Entonces, agrega que no es un problema que el niño rechace el alimento y que ante esto no hay que insistirle, ni agobiarlo, ni forzarlo.

El riesgo de esta conducta de negación es que los niños no obtengan los nutrientes necesarios para esta etapa del crecimiento, como lo son el calcio, las vitaminas, el hierro y el zinc, entre otros. ¿Y qué hacen estos nutrientes? Rojo detalla que son fundamentales para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños ya que participan en la actividad de la sangre, de las defensas y de los huesos. Y hay que prestarle especial atención a uno de los elementos de los que poco se habla y es fundamental en la alimentación: el zinc.

“El zinc es un nutriente que las personas necesitan para estar sanas. El zinc se encuentra en las células de todo el cuerpo y ayuda al sistema inmunitario a combatir bacterias y virus y además favorece la cicatrización”, añade.

Entonces, ¿cómo ayudarlos a que en este periodo sigan alimentándose correctamente e incorporando los nutrientes esenciales? Ante todo, sostiene el pediatra, es recomendable evitar distractores durante las comidas (televisión y otros pantallas) y resaltar la importancia de la alimentación compartida en familia, ya que es fundamental para la adquisición de hábitos alimentarios saludables el ejemplo dado por los mayores; y ofrecerles opciones distintas a las que rechazaron, evitando conflictos con la comida, verdadera causa de problemas emocionales y de trastornos de alimentación a mediano y largo plazo.

Desde el día uno

“El tema de la alimentación empieza desde el día uno respetando al niño y no forzándolo a comer. Eso es esencial”, opina Carolina Maloberti, chef y mamá de Jerónimo. Y aunque considera que ahora son “bastante relajados” con la alimentación de su hijo, confiesa que en la semana siempre habrá comidas con frutas, verduras, carne roja, cereales, frutos secos y lácteos; poca harina y poca azúcar, que a veces son inevitables.

“Jero tenía alergia a la proteína de la leche de vaca hasta el año y medio. Entonces, tenía una dieta especial, pero ahora nos relajamos. En ese entonces le hacía leche de almendras y con eso elaboraba postres. Ahora come directamente las nueces, por ejemplo, que son más blandas. Las come de colación. También en budines y bizcochuelos caseros trato de incorporar frutos secos”, describe la mamá.

Entre los ejemplos concretos sobre opciones de reemplazo, Rojo menciona el caso de la leche: “hoy se encuentra una amplia variedad de alimentos lácteos que cumplen con estas características y los más adecuados para los chicos de esta edad son aquellos que estén fortificados con calcio, vitamina D, hierro y zinc, nutrientes fundamentales en la etapa de crecimiento.”

Otra de las formas de ayudar a los niños en la correcta nutrición es prestar atención a los momentos de consumo que se dan entre comidas: las colaciones. Para este momento es importante reemplazar los productos con alto contenido en grasas, azúcares, sodio, por alimentos que tengan alta densidad nutricional (pocas calorías y gran cantidad de nutrientes).


Qué dice Narda Lepes en su libro “Ñam, Ñam. Manual para alimentar a un pequeño omnívoro”. 
- El primer consejo es “ni alimentos buenos ni malos, moderación y variedad, esa es la clave”.
- Lo ideal es que no coma nada repetido tres veces por semana.
-  Podés convertir a los vegetales en chupetes para utilizar cuando el bebé tenga dolor de encías en reemplazo del tradicional mordillo de plástico. Tienen que estar bien limpios, pelados y sin puntas filosas. 
-  Probá sumar sabor con especias para evitar la sal.
-  Preparate para que el momento de la comida sea divertido. Estimulalo, dale su espacio. Es importante que tengas en cuenta siempre tu actitud. Es un lugar de conexión: conectate con el bebé, y no con tu teléfono.
-  El desayuno es importante. No les pasemos nuestras malas costumbres, como desayunar parado un café-té-maté más un hidrato.

> Qué dice Narda Lepes en su libro “Ñam, Ñam. Manual para alimentar a un pequeño omnívoro”.

- El primer consejo es “ni alimentos buenos ni malos, moderación y variedad, esa es la clave”.
- Lo ideal es que no coma nada repetido tres veces por semana.
-  Podés convertir a los vegetales en chupetes para utilizar cuando el bebé tenga dolor de encías en reemplazo del tradicional mordillo de plástico. Tienen que estar bien limpios, pelados y sin puntas filosas. 
-  Probá sumar sabor con especias para evitar la sal.
-  Preparate para que el momento de la comida sea divertido. Estimulalo, dale su espacio. Es importante que tengas en cuenta siempre tu actitud. Es un lugar de conexión: conectate con el bebé, y no con tu teléfono.
-  El desayuno es importante. No les pasemos nuestras malas costumbres, como desayunar parado un café-té-maté más un hidrato.


> PUNTO DE VISTA

La clave está en la oferta

BÁRBARA TARCIC | GUIONISTA Y MAMÁ DE GEA, TEODORO Y LIGIA

Nuestra vida se dio vuelta cuando le diagnosticaron APLV (Alergia a la proteína de la leche vacuna) a nuestra pequeñita. Como solamente tomaba pecho, la que tuvo que eliminar los lácteos de su vida fui yo (soy la que cocina). Y considerando que casi todos los alimentos industrializados contienen leche, dejé de comprarlos directamente y toda la familia cambió la alimentación. El más reticente es el pequeño de seis años, que conoció nuestra faceta más consumista. El primer desafío fue hacerle comer cosas que no acostumbraba, pero con el acuerdo siempre de probar antes de rechazar. No es fácil. No siempre le gusta. No siempre quiere probar. Pero mi premisa sigue siendo que la oferta en la heladera y en las comidas siga estando a su alcance. Es increíble como la bebé, quien sólo conoció este tipo de alimentación, tiene otra configuración al respecto. Esto es lo que me hace seguir adelante: la certeza de que se puede comer de otra manera. En mi página de Instagram @ajonjolicasero subo fotos y recetas de lo que cocino en casa.

Comentarios