La Constitución Nacional, esa gran desconocida

01 May 2018

No tiene la adhesión popular del Día del Trabajador, tampoco se registran picados de fútbol, locros y asados -tal vez sean ahora modestos guisos- para recordarla pese a que hoy la Constitución Nacional cumple 165 años. Es nada menos que la ley fundamental de un Estado que define el régimen básico de los derechos y libertades de los ciudadanos y los poderes e instituciones de la organización política. El 1º de mayo de 1853 el Congreso Constituyente, reunido en Santa Fe, aprobó la Constitución de la Confederación Argentina, razón por la cual se conmemora la efeméride.

Luego de la Revolución de Mayo surgió la necesidad de dictar una constitución para la nación argentina, con la finalidad de constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior. Sin embargo, el camino a su concreción no iba a resultar fácil. Transcurrieron 37 años de luchas fratricidas entre unitarios y federales, desde el 9 de julio de 1816, cuando se declaró la independencia, hasta su sanción.

La reunión inicial se celebró el 31 de mayo de 1852 en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, encuentro que se recuerda como Acuerdo de San Nicolás. Un año después, el 1 de mayo de 1853 en Santa Fe, se sancionó, sin la participación de Buenos Aires que la suscribió en 1860 cuando pudo imponer sus condicionamientos. Su objetivo era constituir la unión nacional, afianzar la justicia y consolidar la paz interior. Se estableció un gobierno representativo, republicano y federal. El federalismo que adoptó fue moderado; se reconoció la autonomía de las provincias y organizó un poder central. Entre otras cosas, se aseguró el ejercicio de las libertades individuales y se llamó a habitar nuestro suelo a todos los hombres de distintas nacionalidades, concediéndoles derechos civiles.

A lo largo de la historia, el texto constitucional sufrió reformas. La última fue en 1994. En su conjunto, la modificación no cambió los principales contenidos de la de 1853, aunque sí enmendó parte de la estructura institucional e incorporó nuevos derechos, a partir del reconocimiento de jerarquía constitucional a los tratados internacionales sobre derechos humanos.

Sin embargo, la Carta Magna nunca gozó del afecto de la sociedad, probablemente por desconocimiento, como tampoco de los representantes del pueblo, salvo para acomodarla a las necesidades sectoriales e individuales. Décadas atrás, en el colegio secundario, se abordaban, algunos aspectos de la Constitución Nacional en las materias Instrucción Cívica y Educación Democrática.

Los continuos golpes de Estado ocurridos en la historia argentina a lo largo del siglo XX dan una idea de la desobediencia del poder militar, económico y civil a la madre de leyes. Esta falta de respeto a la Carta Magna se percibe también en la actualidad, cuando no se la hace cumplir, se la aplica a medias, se la viola o se la ignora. El desconocimiento ocurre también con la Carta Magna Provincial, reformada en 2006.

Sería interesante que la fecha no pasara inadvertida y que se propiciara el estudio de ambas constituciones en el sistema educativo. De ese modo, todos los ciudadanos conocerían sus derechos y deberes; probablemente los aspirantes a representar al pueblo tendrían claro que no deben anteponer sus intereses a los del bien común. Habría seguramente una mejora importante en la calidad institucional.

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