El Gobierno pide calma por el dólar, pero aún hay dudas

30 Abr 2018
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“No hay una crisis cuando sube un poco (la cotización del dólar) ni cuando baja”. El concepto del jefe de Gabinete, Marcos Peña, intenta ponerle algunos paños fríos a un mercado que todavía siente los efectos de un dólar recalentado. Sin embargo, el Banco Central (BCRA) tuvo que subir la tasa de interés de referencia para frenar la depreciación del peso frente a la divisa estadounidense. La entidad monetaria argentina destinó más de U$S 4.300 millones en la semana que pasó para contener el tipo de cambio. La cifra crece a U$S 6.670 millones si se toman en cuenta los últimos dos meses.

Esa conducta despertó muchas dudas acerca de la política cambiaria, su relación con la política monetaria para reducir la inflación y la sostenibilidad de este ritmo de venta de reservas. El aumento de la demanda por dólares llevó al Central a vender reservas para contener el tipo de cambio y no convalidar una depreciación del peso que hubiera sumado mayor presión a los precios, plantea Invecq Consultora Económica.

Hay factores internos y externos que están generando el exceso de demanda de dólares que el Central enfrenta por estos días. Invecq plantea estos escenarios:

El principal factor es externo a la economía argentina, y afecta a toda la región. Ante un escenario de aceleración inflacionaria en Estados Unidos, el rendimiento de los bonos superó, por primera vez desde 2014, el 3%. Cuando esto ocurre se da el fenómeno “fly to quality”, es decir, el cambio en la composición de cartera de los inversores a favor de una mayor posición en activos con riesgo nulo.

Entre los factores internos, se destacan:

• El cambio de metas de inflación seguido por un relajamiento de la tasa de política monetaria. Luego del cambio de metas de inflación del 28 de diciembre pasado, el BCRA consideró que su tasa de política monetaria estaba demasiado alta en relación al nuevo objetivo del 15% y llevó a cabo dos recortes de 0,75 puntos porcentuales. Sin embargo, al comenzar las presiones sobre el tipo de cambio, debió detener el proceso de relajamiento y alertó que, en caso de no ver señales claras de desaceleración inflacionaria en el corto plazo, volvería a endurecer la política monetaria mediante el aumento de la tasa de interés.

• Un menor flujo de dólares comerciales en la primera parte del año, como consecuencia de condiciones climáticas adversas que generaron la pérdida de U$S 8.500 millones por parte del sector agroindustrial. Así, a los factores de mayor demanda se le sumó un factor climático, totalmente fuera del control de las autoridades, que restringió la oferta de divisas por parte del canal comercial.

• La entrada en vigencia del impuesto sobre la tenencia de Lebac por parte de no residentes. El día jueves se dio fin a la exención de impuestos de la que gozaban los tenedores no residentes de Letras del Banco Central. Algunas estimaciones dan cuenta de que un stock de letras equivalente a U$S 5.000 millones estaría en manos de inversores extranjeros, que habrían estado desprendiéndose de las mismas y demandando dólares para salir de la posición antes de comenzar a tributar. Es decir que se ha combinado un factor externo de gran relevancia y que afecta a toda la región (se han depreciado en la semana también el real brasileño y el peso mexicano) con algunos elementos internos.

Dentro de estos últimos, a su vez, algunos pueden ser considerados errores de la gestión del BCRA (principalmente el relajamiento de tasas ante el cambio de metas) y otros, exógenos, fuera de control.

Con este panorama, según Invecq, el Central cambió su función de reacción. En primer lugar, sacrificó más de U$S 3.000 millones de reservas para contener el tipo de cambio que, aun así, dejó avanzar hasta los $ 21,20 en que cotiza por estas horas. A su vez, convalidó una tasa de Lebac corta en el mercado secundario de 30,25%. Esa tasa rondaba el 27% la semana pasada, lo que significa un fuerte endurecimiento en pocos días.

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