España 82: Italia, tricampeón de menos a más

Con un fútbol “resultadista”, la “Azzurra” se dio el lujo de lograr el título, eliminando nada menos que al “jogo bonito” del Brasil de Zico, Falcão y Sócrates

27 Abr 2018 Por Santiago Pérez Cerimele
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PARTIDO CLAVE. La “Azzurra”, liderada por Paolo Rossi, derrotó con firmeza y dejó en el camino a Brasil, que parecía imparable. Ese fue el envión para una selección que ganó merecidamente el título.

En el fútbol sobran ejemplos de equipos que, pese a no desplegar un fútbol lindo, terminan quedándose con el premio mayor. Se los llama “resultadistas”, precisamente, porque hacen prevalecer el resultado por sobre el juego. Uno de estos fue el de Italia, campeón en el Mundial de España 1982.

La “Azzurra” fue tan efectiva en aquel torneo que hasta se dio el lujo de dejar en el camino al “jogo bonito” que mostraba el Brasil de Zico, Sócrates, Falcão y Eder, entre otros. De hecho, se tomó revancha de la derrota que le había propinado la “Canarinha” en el partido por el tercer puesto del Mundial de Argentina 1978.

Aquel partido funcionó como una especie de cuartos de final -en aquella competencia aún se disputaba una segunda fase de grupos para determinar los equipos que avanzaban a la etapa definitoria-. A Italia le había tocado conformar grupo con Argentina y con Brasil. Dicho sea, de paso, la actuación de nuestra Selección fue decepcionante en ese Mundial: primero, por el grupo 3, la Argentina -ya con Diego Armando Maradona- había caído ante Bélgica (1-0), pero le había ganado a Hungría (4-1) y a El Salvador (2-0). Luego, ya en la segunda fase, había sido derrotada por los italianos (2-1) y por la “Verdeamarela” (3-1). Estos resultados convertían al partido entre Italia y Brasil en un cruce clave.

Los sudamericanos eran favoritos, por lejos. Habían llegado a esta instancia invictos, con puntaje ideal y con una media de más de tres goles por encuentro: en su grupo habían derrotado a Unión Soviética (2-1), a Escocia (4-1) y a Nueva Zelanda (4-0). Encima, sólo les habían convertido dos tantos. Italia, por el contrario, no había conocido otro resultado que el empate en los tres partidos que había disputado por la primera fase: 0-0 ante Polonia, 1-1 frente a Perú y 1-1 ante Camerún. De hecho, logró clasificar -terminó segunda, detrás de los polacos- debido a los magros resultados que se dieron en la zona: los africanos habían igualado sus tres juegos, con menos goles que los italianos, y Polonia había goleado a Perú 5-1.

Pero, se sabe, a los partidos hay que jugarlos, y no siempre se terminan imponiendo los favoritos. En ese juego definitorio se destapó, con un hat-trick, quien luego, además de la medalla de campeón del mundo, se llevaría de ese torneo otros dos galardones: la Bota y el Balón de oro. Hasta ese juego, Paolo Rossi no había convertido. Abrió el marcador a los 5’. Sócrates igualó siete minutos después. El italiano volvió a marcar a los 25’, y el primer tiempo cerró 2-1 en favor de la “Azzurra”. A los 23’ del complemento Falcão clavó el empate para un Brasil que se lucía y dominaba. Pero la alegría de los “torcedores” duró poco: a los 29’ Rossi selló el inapelable 3-2.

En semifinales, Polonia resultó un mero trámite para una agrandada Italia. Lo resolvió 2-0, con doblete de Rossi. Su rival en la final, Alemania Federal, sufriría un poco más: tras los 90 minutos reglamentarios, había igualado 3-3 ante Francia; en los penales venció 5-4.

El partido consagratorio mostró claramente que Italia había transitado de menor a mayor el Mundial de España 82. Tras haber desperdiciado un penal, se fue al descanso 0-0. A los 12’ del complemento, Rossi rompió el cero; a los 24’ aumentó Marco Tardelli, y a los 36’, Alessandro Altobelli aportó el suyo. El triunfo “azzurro” no se puso en dudas, ni siquiera con el descuento de Paul Breitner, a los 38’. Con ese título, Italia alcanzó a Brasil en cantidad de copas ganadas.

A modo de anécdota, la victoria italiana tuvo, además, una cuota de justicia poética. Ocurre que durante la fase de grupos, los germanos protagonizaron uno de los hechos más vergonzosos de la historia de los mundiales: pactaron con Austria el triunfo de Alemania. Este resultado clasificaba a ambas selecciones, en detrimento de Argelia, la gran sorpresa del torneo.

El afiche de Joan Miró
El 19 de diciembre de 1980 se conocía en España la noticia de que el Mundial que se jugaría en ese país; dos años después ya tenía afiche para promocionarse. “La empresa multinacional West Nally, que explota el aspecto comercial del campeonato, encargó a Joan Miró la realización del cartel”, decía el diario español El País. El célebre artista catalán, que vivió entre 1893 y 1983, tituló a su obra “La Fiesta”. Y así como se había presentado un afiche oficial del torneo en general, cada una de las 14 ciudades sede tenía su propio cartel presentación, también encargados a pintores famosos del país ibérico.
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El mejor no ganó
A Brasil en 1982 le pasó lo que a Austria en 1934, a Hungría en 1954 y a Holanda en 1974: fueron los mejores, pero no pudieron levantar la copa. En un tiempo en el cual a los técnicos les preocupaba más cuidar el arco propio que atacar, Telé Santana armó un equipo de jugadores extraordinarios.
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La decepción del local
La selección de España esperaba hacer un buen papel en su Mundial. No pudo. Por fase de grupos, igualó 1-1 con Honduras; ganó 2-1 a Yugoslavia y cayó 1-0 ante Irlanda del Norte. Clasificó porque Honduras perdió con Yugoslavia. Por segunda fase, perdió 2-1 ante Alemania e igualó 0-0 contra Inglaterra.

El afiche de Joan Miró
El 19 de diciembre de 1980 se conocía en España la noticia de que el Mundial que se jugaría en ese país; dos años después ya tenía afiche para promocionarse. “La empresa multinacional West Nally, que explota el aspecto comercial del campeonato, encargó a Joan Miró la realización del cartel”, decía el diario español El País. El célebre artista catalán, que vivió entre 1893 y 1983, tituló a su obra “La Fiesta”. Y así como se había presentado un afiche oficial del torneo en general, cada una de las 14 ciudades sede tenía su propio cartel presentación, también encargados a pintores famosos del país ibérico.

El mejor no ganó
A Brasil en 1982 le pasó lo que a Austria en 1934, a Hungría en 1954 y a Holanda en 1974: fueron los mejores, pero no pudieron levantar la copa. En un tiempo en el cual a los técnicos les preocupaba más cuidar el arco propio que atacar, Telé Santana armó un equipo de jugadores extraordinarios.

La decepción del local
La selección de España esperaba hacer un buen papel en su Mundial. No pudo. Por fase de grupos, igualó 1-1 con Honduras; ganó 2-1 a Yugoslavia y cayó 1-0 ante Irlanda del Norte. Clasificó porque Honduras perdió con Yugoslavia. Por segunda fase, perdió 2-1 ante Alemania e igualó 0-0 contra Inglaterra.

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Diego Armando Maradona
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