En Yerba Buena se cobraría el estacionamiento para regular a los trapitos

El Concejo Deliberante y la Municipalidad debaten el lanzamiento de un sistema de pago en las calles. Barajan que sólo permanezcan los cuidacoches que estén habilitados y que cobren un monto fijo y un porcentual.

27 Abr 2018
1

SIN HABILITACIÓN. Aunque luzcan pechera, los cuidacoches de Yerba Buena no tienen autorización municipal. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA.

Que Yerba Buena ha cambiado no es noticia para sus habitantes. Más gente; más casas; más negocios; más autos. Todo ha ido en incremento en la última década. Y esa expansión ha llevado el paisaje urbano hasta unos límites insospechados. Al punto que en el Concejo Deliberante de esa ciudad se analiza la implementación de un sistema de estacionamiento medido.

La principal razón que esgrimen sus propulsores es que redundaría en un ordenamiento del tránsito, una de las aristas más peliagudas de ese boom. No obstante, mencionan otro motivo: los cuidacoches. Por medio de un proyecto de ordenanza, se plantea que se ha constatado la presencia de numerosos trapitos, quienes, aunque no se encuentran habilitados por el municipio, les cobran a los conductores.

Eso genera -naturalmente- roces, razona el edil Javier Jantus, el autor de la iniciativa, que contaría con el acompañamiento de algunos de sus pares, como los peronistas Héctor Aguirre y Walter Aráoz y los allegados al oficialismo local, Marcelo Rojas, José Macome y Rodolfo Aranda.

Los unos y los otros

Así las cosas, los dos principales argumentos del proyecto pasan por ordenar y agilizar el tránsito vehicular y por remediar la problemática de los cuidacoches, dándoles un marco normativo. En los considerandos, se expone que la regulación les permitirá a las personas en situación de vulnerabilidad contar con una fuente de ingreso legítima.

Además, les dará seguridad a los conductores, pues los cuidadores deberán estar identificados y autorizados. Otra observación hecha por Jantus es que, de modo previo, el Ejecutivo local deberá consultar los estudios sobre el flujo del tránsito en los distintos sectores, para instrumentar prohibiciones de estacionamiento totales en algunas cuadras y medidas en otras.

A cuánto la ficha

Actualmente, la propuesta está siendo forjada por las comisiones de Obras Públicas y de Hacienda. Este último grupo de trabajo, que es presidido por Aráoz, ha estado ocupado en la revisión y corrección de la Ordenanza Fiscal Anual (OFA), que el Ejecutivo ha puesto a consideración del Legislativo. Ese documento se aprueba todos los años, y sirve para establecer el monto de las tasas y contribuciones en ejercicio.

Justamente, el gobierno del intendente radical Mariano Campero había establecido el valor del estacionamiento público -que no se actualizaba desde hace años- en unos $ 15 la hora. Los concejales hicieron una contrapropuesta, que consiste en fijarlo en $ 10; pero no la hora, sino la ficha.

¿Qué significa esto? Estacionar en la avenida Aconquija, por ejemplo, equivaldría a tres fichas la hora. Hacerlo en una calle interna valdría, en cambio, una ficha la hora. De paso -piensan los ediles-, desalentarían el ingreso de vehículos al área central.

Al conocer el esbozo, el secretario de Gobierno, Lisandro Argiró, les pidió que contemplaran, asimismo, una alternativa por turnos, como poseen las cocheras privadas. ¿La razón? Muchos dejan sus autos a diario en las calles para trabajar. A estos conductores les resultaría oneroso ese plan.

Un fijo y una comisión

Mientras tanto, la Municipalidad avanza en la regulación de los trapitos. El martes, hubo una reunión que fue encabezada por Argiró y de la que participaron los conductores de áreas como políticas sociales, recursos humanos, tránsito y seguridad, entre varias más.

En ese cónclave, convinieron en citar a los cuidacoches en actividad y que podrían ser incorporados al sistema. Es decir, aquellos que residen en el municipio; que trabajan para sí mismos (en vez de recaudar para otras personas) y que poseen una buena conducta probada, entre otros requisitos. Les entregarían pecheras y talonarios de cobranza. Y les abonarían un sueldo determinado y un porcentual.

Argiró aspira a integrarlos a la sociedad y a darles tranquilidad a los vecinos, debido a que requerirán apoyo policial para sacar de las calles a los cuidacoches que no cuenten con licencia, dice.

Parquímetros... mmm

En sus conversaciones, los concejales y los funcionarios han pronunciado la palabra parquímetro, aunque todavía no se han elevado voces de convencimiento, de modo oficial. Un parquímetro es un dispositivo ubicado en la vía pública que permite la medición del estacionamiento.

Algunos han postulado que el sistema pago podría sea controlado por cuidadoches, por empleados de la Municipalidad y por parquímetros. Empero, no ha habido una declaración definitiva al respecto.

Nicolás Juárez Dappe ocupa el cargo de subdirector de Tránsito municipal. En lo que a él le concierne, cree que el control puede hacerse mediante un sistema mixto, entre medidores electrónicos y personal destinado a ese fin. A esa idea la había dejado asentada en un proyecto de estacionamiento pago que, en julio del año pasado, le había presentado a Argiró.

A su juicio y en aquel momento, se debía adoptar como unidad de medida y precio final al usuario la tarifa de $ 10 en las calles internas y de $ 15 en las avenidas Aconquija y Perón. No obstante, aclara que desde 2002 se encuentra vigente la ordenanza 1254/02, que fija el sistema de estacionamiento pagado.

propuesta 
- En Yerba Buena, el estacionamiento callejero no se encuentra regulado por la Municipalidad.
- En consecuencia, ninguno de los cuidacoches en ejercicio cuenta con habilitación, pese a que muchos utilizan pecheras.
- De prosperar una iniciativa para regularlos, incorporarán al sistema a aquellos que sean residentes y que tengan buena conducta. Les darán talonarios y carnets de identificación.
 
Presencia en aumento
A los trapitos se los conoce con ese nombre por el trapo que cargan para lavar los autos. Tiempo atrás, su presencia en las calles yerbabuenenses podía resultar inimaginable. Solían deambular únicamente los viernes y sábados por las noches, en las cercanías del boliche Recórcholis. Pero en los últimos meses, han ido extendiéndose hacia otras cuadras, en el casco viejo y en la avenida Perón, principalmente. 
Además de quienes trabajan de manera fija, aparecieron los cuidacoches estacionales. Puede vérselos los fines de semana afuera de las iglesias o de clubes, como Campo Norte, donde funcionan las canchas de Tucumán Rugby. En general, la tarifa para estacionar la dispone el cliente, debido a que cobran “la voluntad”. Pero hay casos relatados por vecinos sobre extorsiones y pedidos de una determinada suma.

> Presencia en aumento

A los trapitos se los conoce con ese nombre por el trapo que cargan para lavar los autos. Tiempo atrás, su presencia en las calles yerbabuenenses podía resultar inimaginable. Solían deambular únicamente los viernes y sábados por las noches, en las cercanías del boliche Recórcholis. Pero en los últimos meses, han ido extendiéndose hacia otras cuadras, en el casco viejo y en la avenida Perón, principalmente. 
Además de quienes trabajan de manera fija, aparecieron los cuidacoches estacionales. Puede vérselos los fines de semana afuera de las iglesias o de clubes, como Campo Norte, donde funcionan las canchas de Tucumán Rugby. En general, la tarifa para estacionar la dispone el cliente, debido a que cobran “la voluntad”. Pero hay casos relatados por vecinos sobre extorsiones y pedidos de una determinada suma.

> Propuesta 
- En Yerba Buena, el estacionamiento callejero no se encuentra regulado por la Municipalidad.
- En consecuencia, ninguno de los cuidacoches en ejercicio cuenta con habilitación, pese a que muchos utilizan pecheras.
- De prosperar una iniciativa para regularlos, incorporarán al sistema a aquellos que sean residentes y que tengan buena conducta. Les darán talonarios y carnets de identificación. 




Comentarios