Carta de lectores

20 Abr 2018

Recuerdo de Frondizi

Desde los más diversos sectores políticos se reivindica hoy la figura e ideario de mi abuelo, el presidente Arturo Frondizi. Con la esperanza de que esta reivindicación conlleve la profundización de su pensamiento y visión política, y a emular sus obras en pos del bien común, considero oportuno recordar hoy, a 23 años de su fallecimiento, su permanente y fiel lucha por el reconocimiento de la dignidad y derechos de todos los seres humanos, y por el desarrollo integral del pueblo argentino y de todos los pueblos. Su programa de gobierno, “Desarrollo nacional, paz social y legalidad para todos”, es un faro que aún hoy debe iluminar el rumbo de nuestra amada Patria. Su lucidez, su honestidad, su austeridad y su inquebrantable vocación de servicio lo acompañaron hasta el final de su vida terrena. Al festejar sus 85 años de edad, nos decía a sus amigos y familiares: “El fin de mis días me sorprenderá junto al pueblo y defendiendo sus legítimos derechos. De no hacerlo así no tendría ningún sentido mi existencia”.

Diego Seghetti Frondizi

dgaetanosf​@​gmail.com

La Anses y los fallos judiciales

Soy uno de los tantos perjudicados por la costumbre de la Anses de ignorar los fallos judiciales. Luego de muchos años de dilación (en mi caso 14 años), la ley establece que cuando hay sentencia firme y se cumple todo el proceso, en un término de 120 días se debe proceder a su liquidación. En el imaginario de la Anses, ese plazo se diluye cual fantasma en la oscuridad de la noche. Se investigue donde se investigue, tanto los profesionales del derecho como aquellos economistas especializados en previsión social, todos reconocen que la Anses no cumple con ese plazo de ley (120 días) en la mayoría de los casos. Existen variados antecedentes al respecto: el Tribunal Supremo que ha reiterado su jurisprudencia en el sentido que no se puede desconocer los derechos tutelados por las leyes y las sentencias judiciales, sino que se debe actuar con extrema cautela evitando incurrir en excesos formales (como el caso de los 120 días), que conduzcan al cumplimiento de la verdad jurídica. Otro ejemplo: la Cámara Federal, el 2 de marzo de 2015, en sintonía con la Corte Suprema, con vista al artículo 19 de la Ley 24.624, dictaminó que ello no significa que el Estado (en este caso la Anses) se encuentre fuera del orden jurídico al que está obligado a tutelar, ni que esté exento de acatar los fallos judiciales en tiempo y forma. La Corte Suprema también se ha expedido en el sentido que son inconstitucionales las arbitrariedades del poder político en la medida que su consumación limita al magistrado y coloca en indefensión al ciudadano que concurre a refugiarse en la Justicia. Si no existe el amparo de ella frente a la discrecionalidad de quien administra, esa discrecionalidad violenta la Ley, por lo que el Poder Judicial no tendría razón de ser. La demora se vuelve insoportable, afectando la calidad de vida. Es muy doloroso perder la fe en el sistema. Uno no deja de pensar cómo encarar el futuro, esperando ansiosamente una respuesta reivindicatoria que se hace rogar. No me queda otra alternativa que iniciar un nuevo juicio requiriendo de la Justicia se libre embargo sobre las cuentas de la Administración para poder cobrar lo que me corresponde, que no es otra cosa que lo que dictaminó la Justicia.

Armando Gómez

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Tarifas energéticas

De nada sirve rasgarse las vestiduras discutiendo cuestiones tarifarias, cuando el problema de fondo está en los mecanismos de formación de precios de los hidrocarburos fósiles y contaminantes, armados a medida de las petroleras. No hay tarifa que aguante si el precio del gas en boca de pozo se desconecta de sus costos de obtención y se construye a partir del precio del gas licuado importado (la versión más cara de todas), transportado desde lejanas regiones del planeta. Además, debe regasificarse para inyectarlo en los gasoductos, y termina repercutiendo también en los costos de generación eléctrica. Política energética absurda, que además es asimétrica frente a las renovables, a las que se pretende imponer precios que difícilmente cubren sus costos.

Santiago José Paz

Chubut 2.900

Yerba Buena

40 años del Coro Estable

El primer Coliseo nuestro, el Teatro San Martín, este año se viste de fiesta porque uno de sus cuerpos estables celebra su 40 aniversario. El recuerdo de aquellos días de 1978 cuando se creó una agrupación de jóvenes coreutas para formar el Coro Estable está cerca, y también aquellas décadas que siguieron donde el esplendor del cuerpo con sus 72 voces brillaban en las noches de conciertos y operas en el escenario del teatro. La emoción del aplauso del público que tenía oportunidad de escucharlos en iglesias de los barrios y del interior de la Provincia; el imponente marco de nuestra iglesia mayor en mañanas de Te Deum; las anécdotas tras bambalinas en noches de operas; los sueños cumplidos en el escenario más importante de Buenos Aires, el teatro Colon; el arte compartido con bailarines, músicos y actores en puestas extraordinarias e impactantes; conciertos con sutilezas que llegan al alma e invitan a emocionarse hasta las lágrimas. Todo esto es este Cuerpo Estable de todos los tucumanos, que celebra su 40 aniversario. 40 años en brindar a la comunidad y al público que lo siguió su talento interpretativo, su amplio repertorio, su destreza escénica. Rindo un homenaje a todos aquellos que pertenecieron al cuerpo y hoy por distintos motivos ya no están. También a los que forman el cuerpo desde sus inicios y todavía siguen cantando, y a los jóvenes coreutas que ingresaron; a todos los directores que lo dirigieron; a los pianistas acompañantes que estuvieron en el coro durante estos años; a los cuerpos técnicos y administrativos que estuvieron y brindan sus servicios, y al Ente Cultural por hacer de este aniversario una gran fiesta. Brindo por muchos, muchos años más para nuestro Coro Estable de la Provincia.

Cristina Tillán

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Restos Made in China

Suele suceder que después de leer una información demos rienda suelta a nuestra imaginación y armamos nuestra propia película; y es lo que me pasó luego de analizar lo informado por LA GACETA: “Podrían caer los restos de la estación espacial china El Tiangong-1, o Palacio celeste 1”. El Ministerio de Seguridad de la Nación recomendó que los edificios son los lugares más seguros que los lugares abiertos y mantenerse alejado de las ventanas y puertas de vidrios. “Los fragmentos pueden contener sustancias químicas corrosivas y no se los debe tocar y mantenerse a una distancia mínima de 20 metros...”. Y con “el mate lleno de infelices ilusiones” -como dice el tango-, mirando al cielo me dirijo al centro por avenida Brígido Terán. Al llegar a Benjamín Aráoz, el semáforo me obliga a detenerme. Observo hacia mi derecha, en la esquina que comienza el Parque 9 de Julio. Y ¡Zas! Allí había caído la “nave espacial” china. Tiene la forma de una caja o cubo de cinco metros por lado aproximadamente. Cayó de punta y se le nota el deterioro por su odisea cósmica. No me detuve a observar si los que la rodeaban eran marcianos, chinos o manifestantes. Creo más que eran turistas sacándose selfies. Conste que esto no es un cuento chino. Vayan y observen, y con este argumento filmen sus películas. Sugiero que cuando la NASA se lleve esa chatarra nuclear, al cráter que quedará lo parquicen e instalen allí la fachada de la Casa Histórica y la palabra Tucumán, en grandes dimensiones.

Francisco Amable Díaz

Pedro G. Sal 1.180

San Miguel de Tucumán

Boleta única de papel

Luego de 27 años de decadencia marcados primero por el sistema de sublemas y ahora por el de acoples, logramos el triste mérito de ser noticia nacional por el fraude en los comicios provinciales de 2015. A pesar de ello la Legislatura sigue en mora con el dictado de una norma para terminar con los acoples. Otro aspecto que llevaría mayor transparencia es la implementación de la Boleta Única de Papel (BUP). Efectivamente, sería el fin del voto cadena, el robo y falsificación de boletas, el acarreo y otras formas de fraude. Al ser las boletas impresas y distribuidas por la autoridad electoral se simplifica notablemente la fiscalización de los comicios, permitiendo la participación igualitaria de los partidos. El ciudadano al concurrir a sufragar recibe de las autoridades de mesa una boleta por categoría y sufraga haciendo un tilde en la lista de candidatos de cada boleta. Este aspecto de la BUP evita el “arrastre” y que candidatos ignotos se beneficien del “famoso” en la boleta tradicional. En la actualidad la BUP se usa en las provincias de Santa Fe y Córdoba, y en las legislativas nacionales del 2017 la utilizaron los argentinos residentes en el exterior.

Oscar Gramajo

Barrio Feput Manzana H casa 11

San Miguel de Tucumán

“Todos somos honestos, pero...”

Estamos cerca de que se cumpla otro año más sin que se sepa el destino de los $ 650 millones que fueron retirados de un banco y llevados a la Legislatura, sin que ninguno de los responsables que hicieron ese trabajo aclarara el motivo de por qué se los retiró ni el destino de la inversión o gasto. Es parte de sus obligaciones explicar al pueblo qué obras importantes van a beneficiar a la Provincia. Con esa cantidad de plata, más los $ 280 millones que según nos dicen ahorró la Legislatura; más los $ 8 millones que se iban a utilizar para que vuelva a circular el tren desde San Miguel de Tucumán a Concepción para beneficio de la gente que diariamente viaja a la Capital, con toda esa plata ya se habrían solucionado los problemas que causaron las inundaciones en La Madrid y en otros pueblos. Esta es otra demostración propia de los políticos que usan la mentira para engañar a la gente en víspera de las elecciones; esto me recuerda a ese viejo dicho que siempre cobra vigencia: “aquí todos somos honestos, pero el poncho no aparece”. Son políticos deseosos de ocupar cargos con la única intención de enriquecerse, sin importarles la pobreza en la que viven millones de argentinos acosados por el hambre, por las enfermedades y la desnutrición. Vivimos en un país rico en recursos naturales y humanos, pero gobernados por gente que no tiene el menor interés que su país vuelva a ser la Argentina que soñaron nuestros próceres Belgrano, San Martín y Sarmiento. En realidad, es triste el futuro que nos espera.

Juan Carlos Monasterio

Pasaje Luis Beltrán 1.452

San Miguel de Tucumán

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