Raúl Castro cede el paso a una nueva generación en el gobierno de Cuba

Díaz-Canel, el candidato más firme, sería el primer mandatario nacido después de la revolución de 1959 contra la dictadura de Batista

18 Abr 2018
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EL SUCESOR. Díaz-Canel creció políticamente de la mano de Raúl Castro. reuters

LA HABANA, Cuba.- El mandatario cubano, Raúl Castro, termina su segundo y último mandato, con lo cual por primera vez en décadas no habrá un Castro al frente del Gobierno, que quedará en manos de una generación más joven.

Sin nominación oficial previa, todo indica que el sucesor de Castro, quien será elegido en una sesión de la Asamblea Nacional que comienza este miércoles, será Miguel Díaz-Canel, un ingeniero de 57 años que actualmente se desempeña como vicepresidente primero.

La llegada de Díaz-Canel a la presidencia simbolizará el relevo generacional de dirigentes que nacieron después del triunfo revolucionario de 1959 y que el propio Castro, de 86 años, había ido introduciendo en su gestión.

Políticos como el vicepresidente económico Marino Murillo, de 57 años, la dirigente comunista Mercedes López Acea de 53, el ministro de Salud Pública, Roberto Morales, de 50 años, o el canciller Bruno Rodríguez, de 60 años, son considerados como candidatos a puestos destacados.

En la isla hay 1,7 millones de cubanos que tienen entre 50 y 60 años. Es la generación que ya está gobernando el país desde distintos puestos intermedios de la administración del Estado y del Partido Comunista de Cuba.

Esta generación está marcada por ilusiones y frustraciones. Vivieron una infancia y adolescencia en la bonanza gracias a los subsidios del aliado soviético y con una fuerte presencia política a nivel internacional. Después, sufrieron el descalabro de Moscú y la crisis económica que generó en la isla el llamado “Período Especial”.

Con los sueños rotos vieron cómo muchos amigos se iban del país mientras que ellos se quedaban ante un futuro incierto.

En Cuba, el salario medio es de 30 dólares y que el Estado aporta fuertes subsidios a los recibos de agua, luz o teléfono. Así, el principal reto del nuevo presidente será hacer viable la economía nacional.

Bajo la máxima de hacer el socialismo “próspero y sostenible”, Castro impulsó reformas que posibilitaron la apertura de pequeños negocios privados como bares, talleres y el alquiler de habitaciones, aunque el Estado mantuvo el monopolio de sectores estratégicos.

Díaz-Canel tendrá que dirigir una Cuba con dificultades económicas en un contexto internacional desfavorable con gobiernos progresistas en retroceso y el republicano Donald Trump recuperando desde Washington el lenguaje hostil hacia La Habana. (DPA)

Asamblea histórica.- El Parlamento cubano iniciará hoy la reunión en la que será elegido el sucesor de Raúl Castro en la presidencia del país. Por primera vez en décadas, un Castro no estará al frente del gobierno cubano y se elegirá a alguien que nació después del triunfo de 1959 sobre la dictadura de Fulgencio Batista.

Pendientes.- Raúl Castro comenzó su mandato con reformas que abrieron la economía cubana a pequeños sectores privados y con el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos, pero durante los últimos años el ritmo de apertura aminoró, el deshielo con Washington se frenó, y quedaron tareas pendientes que parecen ahora más difíciles con la presidencia de Trump.

INVERSIÓN EXTRANJERA.- El Gobierno cubano admite que necesita atraer más de 2.500 millones de dólares de inversión extranjera para que la economía crezca. Para generar confianza entre los inversores, La Habana refinanció su deuda con el Club de París y se comprometió a pagar 2.600 millones de dólares pendientes.

RELACIONES CON ESTADOS UNIDOS.- Un logro de esta presidencia fue el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, después de décadas de enfrentamiento. El acercamiento con el entonces presidente Barack Obama se frenó con la llegada de Donald Trump. El republicano ha recuperado el lenguaje de hostilidad hacia las autoridades cubanas y las relaciones están en un punto muerto.

UNIFICACIÓN MONETARIA.- Desde la década del 90, en la isla circulan dos monedas: el peso cubano CUP y el convertible CUC, equiparable al dólar. El cambio es de 24 CUP por 1 CUC. En CUP, el Estado paga los salarios y los cubanos abonan servicios básicos como la luz y el agua. El CUC es la moneda usada por el turismo.

SOSTENIBILIDAD DE LOS SERVICIOS SOCIALES.- La Revolución siempre ha estado orgullosa de logros como el acceso universal a la educación, la salud o el deporte. “La salud es gratis, pero cuesta”, son frases que se empiezan a ver en murales de centros médicos, para concienciar acerca de la necesidad de hacer sostenible servicios gratuitos, pero cuya financiación implica un esfuerzo para el Estado.

ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL.-Cuba tiene 11,2 millones de habitantes, de los que el 20% supera los 60 años de edad. En un país con una esperanza de vida que ronda los 80 años, muchos jóvenes emigran buscando oportunidades. Se estima que, para 2025, Cuba será el país más envejecido de América Latina y el Caribe.

SEPARACIÓN ENTRE EL ESTADO Y EL PARTIDO COMUNISTA.-Durante décadas, el Partido Comunista cubano y el Gobierno han estado dirigidos por la misma persona, primero Fidel y luego su hermano Raúl Castro. Ahora, por primera vez, tendrán personas diferentes al frente. Hasta 2021, Raúl Castro será Primer Secretario del PCC, considerado por la Constitución cubana como “la fuerza dirigente superior de la sociedad”.

MANTENER CONSENSO SOCIAL DE LA REVOLUCIÓN.- Desde que asumió, una preocupación de Raúl Castro ha sido la institucionalización de la Revolución, más allá de los liderazgos fuertes. La legitimidad de políticos que no combatieron contra el dictador Fulgencio Batista necesitará de una mayor participación ciudadana.

CRECIMIENTO ECONÓMICO.- Hacer de Cuba un “país próspero y sostenible” fue la mayor divisa de Raúl Castro, pero la economía no terminó de arrancar. La crisis que vive su aliado venezolano provocó que Cuba cerrase 2016 con una recesión del 0,9% del PIB, la primera vez en los últimos 20 años. En 2017 creció un 1,6% gracias al tirón del turismo y la construcción de infraestructura hotelera.

RELACIÓN CON LA EMIGRACIÓN CUBANA.- Sectores que no estaban de acuerdo con el rumbo socialista que tomaba Fidel Castro se fueron de la isla. Actualmente, la emigración tiene un carácter más económico, pero no puede invertir en Cuba o tener propiedades. El Gobierno cubano necesita su apoyo para influir en la normalización con Estados Unidos. (DPA)

miguel díaz-canel, el heredero DISCRETO
Con paciencia y perfil bajo, Miguel Díaz-Canel hizo su carrera política lejos del protagonismo. Díaz-Canel es un ingeniero que pasó por todos los niveles de dirección del Partido Comunista de Cuba y del Gobierno. Ejerció como jefe del Partido en dos de las provincias más importantes. Primero en su natal Villa Clara, donde defendió proyectos como “El Mejunje”, un bar que fue el epicentro del movimiento LGTB en Cuba. Después dirigió la oriental provincia de Holguín, donde nacieron Fidel y Raúl Castro. En ambos sitios, los lugareños le recuerdan por su estilo desenfadado, vestido con viejas camisetas con la imagen del “Che” o andando en bicicleta. En 2009, Raúl Castro lo nombró ministro de Educación Superior y en 2013 vicepresidente primero, convirtiéndose en el político cubano nacido después del triunfo de la Revolución con más alto rango dentro del Gobierno. Su elección significaría un traspaso generacional histórico. (DPA)
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RAÚL CASTRO, UN LIDER PRAGMÁTICO
Raúl Castro estuvo durante décadas a la sombra de su hermano Fidel, como un eterno y leal escudero, quien tras asumir la Presidencia abordó reformas económicas sin cambios políticos. En 2008, tras ser elegido para su primer mandato, empezó a imponer su estilo. En 2009, alejó del poder al vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque, “delfines” de Fidel. Raúl Castro remodeló la mitad de su gabinete y colocó en primera línea a funcionarios que habían estado en puestos intermedios del Estado y el Partido Comunista de Cuba. Una mayor apertura permitió a los cubanos tener celulares y  comprar y vender casas y autos, o alojarse en hoteles internacionales. Reestructuró ministerios, creó una oficina de auditoría del Estado y pudo aumentar la recaudación tributaria. Como logro, queda el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y las reformas económicas, que no implicaron cuestionar el el modelo socialista. (DPA)

Miguel Díaz-Canel, el heredero discreto
Con paciencia y perfil bajo, Miguel Díaz-Canel hizo su carrera política lejos del protagonismo. Díaz-Canel es un ingeniero que pasó por todos los niveles de dirección del Partido Comunista de Cuba y del Gobierno. Ejerció como jefe del Partido en dos de las provincias más importantes. Primero en su natal Villa Clara, donde defendió proyectos como “El Mejunje”, un bar que fue el epicentro del movimiento LGTB en Cuba. Después dirigió la oriental provincia de Holguín, donde nacieron Fidel y Raúl Castro. En ambos sitios, los lugareños le recuerdan por su estilo desenfadado, vestido con viejas camisetas con la imagen del “Che” o andando en bicicleta. En 2009, Raúl Castro lo nombró ministro de Educación Superior y en 2013 vicepresidente primero, convirtiéndose en el político cubano nacido después del triunfo de la Revolución con más alto rango dentro del Gobierno. Su elección significaría un traspaso generacional histórico. (DPA)

RAÚL CASTRO, UN LIDER PRAGMÁTICO
Raúl Castro estuvo durante décadas a la sombra de su hermano Fidel, como un eterno y leal escudero, quien tras asumir la Presidencia abordó reformas económicas sin cambios políticos. En 2008, tras ser elegido para su primer mandato, empezó a imponer su estilo. En 2009, alejó del poder al vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque, “delfines” de Fidel. Raúl Castro remodeló la mitad de su gabinete y colocó en primera línea a funcionarios que habían estado en puestos intermedios del Estado y el Partido Comunista de Cuba. Una mayor apertura permitió a los cubanos tener celulares y  comprar y vender casas y autos, o alojarse en hoteles internacionales. Reestructuró ministerios, creó una oficina de auditoría del Estado y pudo aumentar la recaudación tributaria. Como logro, queda el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y las reformas económicas, que no implicaron cuestionar el el modelo socialista. (DPA)

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