Las cuatro décadas del Coro Estable de la provincia

16 Abr 2018

Es una de las manifestaciones artísticas más nobles del hombre, tan antigua como él. No solo es individual, también colectivo; ha acompañado ceremonias tribales, religiosas, paganas. El canto una expresión del alma que busca comunicar y tocar la sensibilidad del otro. “Para cantar primero hay que abrir la boca. Hay que tener dos pulmones y algunos conocimientos de música. No es necesario tener un acordeón, ni una guitarra. Lo esencial es querer cantar. Así, pues, esto es una canción. Estoy cantando”, decía el escritor Henry Miller. Llegar a cumplir cuatro décadas es un acontecimiento, mucho más cuando se trata de una agrupación coral. El Coro Estable de la provincia está festejando su aniversario.

El debut del organismo estable, creado originalmente para abordar óperas y conciertos sinfónicos y corales, se produjo el 8 de julio de 1978, con Rigoletto, ópera de Giuseppe Verdi. Elba Estequín fue su primera directora y Armando Krieger fue el encargado de hacer la primera selección de voces. El conjunto comenzó a funcionar con 48 coreutas. En 1979 hubo una segunda selección que estuvo a cargo de Antonio Russo, Pedro Calderón y Miguel Ángel Gilardi; asumió como director Della Rocca.

Tal vez la página más gloriosa del Coro Estable de la Provincia, a lo largo de estos años de vida, fue cuando interpretó “Carmina Burana”, de Carl Orff (bajo la dirección del maestro Pedro Calderón junto a la Filarmónica de Buenos Aires), en el escenario del Teatro Colón en mayo de 1981, llamando la atención de la siempre difícil crítica porteña. El maestro Jorge D’Urbano reseñó en el diario Clarín: “Fue un placer descubrir que cada uno de sus integrantes se suma al esfuerzo común en una perfecta simbiosis. Es un coro de admirable ajuste y pulcritud”, destacando luego la encomiable labor de Antonio Della Rocca, director del Coro. A esos elogios se sumaron el compositor Silvano Picchi, de La Prensa, y el diario La Nación.

“De todos los cuerpos estables somos los más portátiles porque al instrumento lo llevamos puesto y solo hace falta un ómnibus para que nos traslade. Por esa razón, el Coro ha cumplido una función social más activa y hemos tenido una mayor presencia en el interior de la provincia”, dijeron los cantantes Silvia Morán, Norma Diez Villalba y José Soria, miembros fundadores del conjunto (LA GACETA del 13 de diciembre de 1998).

A lo largo de los años, el Coro fue conducido por Estequín, Della Roca, Enrique Cáceres, Oscar Rodríguez Castillo, Ricardo Steinsleger y por Ricardo Sbrocco, su actual director. Varios cantantes surgidos del Coro se destacaron como solistas y lucieron sus voces en el Teatro Colón: Oscar Imhoff, Patricia Correa Dupuy, Ernesto Ramos, Graciela Medina y Patricia Neme; Medina e Imhoff, se radicaron luego en Alemania.

Cumplir cuatro décadas de trayectoria ininterrumpida no es frecuente en una agrupación coral oficial, que además ha mantenido su calidad artística a lo largo del tiempo, producto del compromiso y la dedicación de sus integrantes, así como de los directores que lo condujeron. Es también importante que los gobernantes hayan sostenido esta actividad que acaricia el alma de los ciudadanos. El Coro Estable de la provincia es, por cierto, uno de los orgullos tucumanos. “Usted preguntará por qué cantamos… cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos”, escribió Mario Benedetti.

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