Al presidente Néstor Kirchner lo vieron muy cansado y desmejorado los industriales tucumanos que se reunieron con él el miércoles en la Casa Rosada, para pedir que se normalice el suministro de gas en esta provincia. En ese estado de agotamiento, el primer mandatario nacional escuchó los argumentos de los privados y prometió que habrá el fluido suficiente para satisfacer la demanda de cada nivel de consumo en Tucumán. Tal vez esta imagen demacrada del hombre que gobierna los destinos del país se haya debido sólo a un día agotador de trabajo, o a lo tarde que recibió a los empresarios -el encuentro duró una hora, entre las 21.30 y las 22.30-. Pero no se puede descartar que se sienta agobiado por problemas que afectan a su gestión, principalmente por la crisis energética, que le estalló en sus propias manos este año.
Los industriales tucumanos escucharon de boca del propio Kirchner lo que querían oír. No esperaban que de esa reunión, que fue gestionada por un referente del sector privado, como lo es el hoy papelero Alberto César Pierri, surgiera finalmente una garantía presidencial de que cada industria tucumana tendrá el gas que necesite y a precios accesibles, posiblemente a partir del 8 de junio, cuando El Bracho esté en condiciones de ceder parte de su transporte del fluido para las empresas con contratos interrumpibles. Esa fecha es la misma -por coincidencia o no- que la elegida por el mandatario nacional para visitar Tucumán.
En su charla con los empresarios Kirchner hizo gala de sus conocimientos sobre el problema energético nacional y sobre el caso tucumano en particular. Confiado en que podrá cumplir sus promesas de suministro normal del combustible en esta provincia, fue más allá aún y anunció que el 8 de junio -el día que habría gas a pleno en Tucumán, según su compromiso- recorrerá un ingenio y una citrícola. Los empresarios tucumanos -en su mayoría hombres escépticos y varios de los cuales perdieron ya mucho dinero por la falta de gas- creyeron en lo que les dijo el mandatario, porque entienden que "el horno no está para bollos", como para aventurar soluciones que luego no se puedan cumplir.
Anotación en rojo
La respuesta presidencial a los planteos de los industriales llegó tras reclamos de entidades como la Unión Industrial de Tucumán, la FET, el CART y la Asociación Tucumana del Citrus. Estas instituciones siempre pusieron como argumento, para fundamentar el pedido de gas a pleno, que del normal suministro de este combustible vivían nada más y nada menos que 100.000 familias de esta provincia. Es probable que Kirchner haya anotado con rojo este dato, a sabiendas de lo que puede significar una crisis social en Tucumán. El santacruceño debe tener bien presente el impacto negativo que tuvo en la gestión de su antecesor, Eduardo Duhalde, una crisis en esta provincia, como fue la que se desató en 2002 con la muerte de 21 niños por desnutrición. Lo último que quiere el actual Presidente es que un Tucumán convulsionado vuelva a ser la vidriera del país en el exterior, como lo fue con el caso de los niños desnutridos.
Al contrario de esas lúgubres especulaciones, Kirchner espera reeditar en Tucumán aquel inolvidable 9 de Julio de 2003 cuando, a pocos días de haber asumido la presidencia con sólo el 22% de los votos, recibió en esta provincia una masiva expresión popular de afecto que lo hizo romper con todos los protocolos. Hoy, casi a punto de cumplir un año al frente del Gobierno nacional, el Presidente necesita repotenciar ese apoyo de la gente que logró en todo el país al inicio de su gestión. Y qué mejor forma que en la provincia donde comenzó ese idilio con los argentinos, y qué mejor que atacando de frente a esta crisis energética que siente que lo está consumiendo.







