En la guerra como en el rugby

Como ex rugbier y coronel veterano de Malvinas, traza un paralelismo entre ambos mundos

05 Abr 2018
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DE PASO. Recientemente, Vilgré Lamadrid brindó charlas en Lince y Liceo RC. foto de El Orden de Pringles

“En Malvinas hubo acciones particulares de combatientes argentinos y británicos que admiten un claro paralelismo con lo que pasa adentro de una cancha de rugby”. La sentencia lleva la firma de alguien que conoce con profundidad ambos mundos, el de la guerra y el del rugby: Augusto Esteban Vilgré Lamadrid, coronel veterano y ex wing forward de Olivos RC. A 36 años del desembarco argentino en las islas, Esteban se vale del relato de sus vivencias en el campo de batalla para resaltar la importancia del deporte ovalado como escuela de valores.

“Si uno se pone a analizar, los valores que rigen la vida de un soldado son bastante parecidos a los que se les transmite al jugador. Y tanto en la guerra como en el rugby, hay un pacto de honor en virtud del cual, la mejor forma de honrar a tu adversario es poner lo mejor de vos y pasarlo por arriba si podés. Y así como un ex jugador extraña compartir el vestuario con sus compañeros, el veterano a veces añora estar entre soldados. No porque quiera la guerra, sino por esos códigos tan claros que rigen la vida entre soldados”, sostiene.

El partido más duro

Para graficar ese paralelismo al que hace mención, Vilgré Lamadrid apela a una de las tantas anécdotas que atesora en su cabeza, referida a la batalla de Monte Tumbledown, durante el avance británico hacia Puerto Argentino: “cuatro pelotones de los Guardias Escoceses atacaban mi sección, pero no podían avanzar. El teniente Robert Lawrence, que era el capitán del equipo de rugby del batallón, entiende que si él no tomaba la posta y trataba de eliminar al soldado que manejaba nuestra ametralladora, se iba a hacer de día y ahí estaban fritos, porque la altura era nuestra y ellos no tenían mucha cobertura. Reunió un grupo de voluntarios, como si fuera un pack de forwards, y avanzó. En un momento cae herido el cabo Ian Morton, que era hooker, y el capitán Spicer lo cubre con el cuerpo como si fuera un ruck. Cuando pasa la ráfaga de metralla, lo cubre con una campera, toma su arma Titán y sigue adelante, pero no consigue llegar. Entonces el teniente Lawrence, como buen capitán, se pone el equipo al hombro y con cuatro tipos asalta nuestra posición y llega a la cumbre. Todo como si fuera un pick and go”, compara.

El coronel habla de los soldados británicos casi con la misma familiaridad que lo hace de quienes estuvieron a su cargo. La guerra terminó hace mucho tiempo, y con ella la rivalidad. “El verdadero soldado no siente odio, así como el verdadero jugador de rugby entiende que quien está en frente no es su enemigo, es su adversario. Y sólo hasta que termina el partido”, explica.

“En mi facebook escribí un texto titulado ‘Los sentimientos de un 14 de junio para un veterano de guerra’, sobre lo que se siente ser derrotado. Este Robert Lawrence lo leyó desde Escocia. Y me contestó: ‘Esteban, no entendiste nada. La victoria y la derrota son para las naciones, no para nosotros. Los soldados nos golpeamos y sufrimos por igual. Y fijate, entre vos que sos del bando perdedor y yo que soy el ganador, ¿quién salió perdiendo en realidad?”. Y tenía razón: después de asaltar la cumbre aquella vez, el tipo recibió un balazo en la cabeza. Lo dieron por muerto y estuvo casi un día entero tirado en el suelo, sin perder la consciencia. Le quedó medio cuerpo paralizado. Hablamos mucho por Facebook, y yo, que fui su rival, lo convencí de que terminara de hacer su tratamiento de estrés postraumático. Eso demuestra que no siempre el que gana es tan ganador y el que pierde es tan perdedor. El rugby también es así: si pusiste lo mejor de vos, listo. Si perdés, es porque el otro fue mejor. Y en Malvinas, perdimos porque ellos fueron mejores”, asegura.

Actualmente, al margen de sus funciones militares, Vilgré Lamadrid es también un espectador de rugby. “Somos muy exigentes con los Pumas y los Jaguares. Le exigimos que le ganen a los All Blacks o que se luzcan en el Súper Rugby, cuando hace poco que entraron. Yo lo que rescato es que (Daniel) Hourcade transformó un equipo defensivo en uno que busca atacar, que se equivoca porque intenta. Vamos bien. Sólo hay que tener paciencia”.

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