Atlético fue un gigante en Avellaneda y aplastó a Independiente

El "Decano" lo hizo de nuevo: primero se bancó el aluvión de Independiente y después lo derrotó

01 Abr 2018
1

ADENTRO. Acosta hizo lo que ningún delantero de Atlético pudo frente al arco de Martín Campaña: lastimarlo con goles. “Bebé”, en una noche inolvidable, sentencia el partido con el remate que significó el 2-0. foto de Ignacio Izaguirre - especial para la gaceta

La mayor de las virtudes de Atlético en su gran triunfo ante Independiente fue el reconocimiento de sus defectos, valga el cliché. O por lo menos de los aspectos en los que es inferior al “Rojo” y en los que trabajó arduamente durante los 90 minutos para que no queden en evidencia y de esa manera, volver a ganar después de seis partidos. Eso y la puntería de Guillermo Acosta.

Por momentos fue muy difícil lograrlo. Sobre todo, en gran parte del primer tiempo cuando el local lo tuvo agarrado del cuello contra su área y casi lo deja sin aire. Las llegadas de Maximiliano Meza, Gonzalo Verón y compañía, más las proyecciones de los laterales, no dejaron salir al equipo de Ricardo Zielinski de su campo por casi 10 minutos. Las atajadas de Augusto Batalla fueron clave para zafarse de las manos del local y volver a respirar aire fresco. Pero aún en medio de esa incomodidad, Atlético pudo responder en el arco del local: el cabezazo muy cerca de Nery Leyes y un disparo franco de Cristian Villagra, sobre el final de esa etapa, dejó una sensación extraña en el ambiente. Fue la última jugada y contrariamente a lo que había pasado en la mayoría de es etapa, el que se iba lamentando la chance desperdiciada era Atlético.

Tal vez esa imagen o las palabras del “Ruso” en el vestuario dejaron preparado un escenario completamente distinto para el complemento. El flojísimo nivel de Gervasio Núñez y Javier Toledo se había transformado en rendimientos mucho más útiles. Rodrigo Aliendro se encendió para ser el motor del mediocampo que siempre suele ser mientras que la defensa, ya consciente de las dificultades para jugarle de igual a igual a los atacantes de Independiente, estaba mucho más establecida. Y era constante.

Los enormes problemas de traslado de la pelota en corta y larga distancia (incluso hasta para controlarla) mostrados en el primer tiempo ya no eran tal. Eran pases más seguros y ambiciosos que, incluso, derivaron en la apertura del marcador.

Peñarol perdió ante un equipo que ganó su primer partido en el profesionalismo
Peñarol perdió ante un equipo que ganó su primer partido en el profesionalismo

Luis Rodríguez, de los que más había tenido inconvenientes para entregar la pelota, recibió por la derecha, y con tres dedos asistió a Guillermo Acosta (peinada incluida de Alan Franco). El “Bebé”, que con los cambios tácticos del entrenador, ahora juega más arriba, de volante por derecha, apareció en el segundo palo y convirtió.

Fue en el mismo arco donde después se sucedieron casi cinco chances de gol claras para liquidar el partido. “Pulguita”, Toledo, Leandro Díaz fueron protagonistas de ellas. En el mismo arco donde justamente el simoqueño dejó en las manos de Martín Campaña, el mismo arquero de ayer, el pase a los cuartos de final de la Copa Sudamericana.

Parecía que detrás de todos esos sucesos había una maldición. Sobre todo teniendo en cuenta que Boca le había empatado agónicamente en la fecha pasada. Pero fue el mismo arco donde “Bebé” embocó el 2-0 para que los fantasmas pasen de largo y Atletico vuelva a ganar, una vez más ante una grande de la Superliga.

Atlético puede no rendir como esperan sus hinchas, pero cuando se trata de medirse con los poderosos se convierte en un coloso.

Comentarios