No pueden erradicar un basural desde hace dos años en avenida Las Américas al 2.500

Horas después de cada limpieza la zona vuelve a quedar tapada de residuos.

27 Mar 2018
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MUGRE. “El que más critica es el que más ensucia”, dice un funcionario. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.-

Gomas, cajas, restos de pañales, escombros, ramas, palos y hasta animales muertos componen el paisaje de la avenida Las Américas al 2.500. El basural de Villa Muñecas se ha convertido en un problema crónico: alcanza más de 100 metros y se mantiene hace más de dos años. A pesar de ser constantemente intervenido para su limpieza, aseguran fuentes municipales, los desechos se desparraman a toda hora.

Antes de que existiera el basural, había una cancha de fútbol que inhibía a quienes pretendían arrojar desechos en el terreno, según cuenta Mercedes Córdoba, una de las vecinas. “Desde que la cancha no está los chicos juegan a la pelota en la platabanda, poniendo en riesgo sus vidas y la de los conductores que circulan por ambos sentidos. Es una situación que me pone los nervios de punta todo el tiempo. Ya intentamos frenar a los que vienen a tirar basura, pero esto supone peleas y amenazas. La verdad es que la zona se convirtió en un escondite de ladrones y motos robadas”, explica.

Por su parte, Nilda Martínez, opina que vivir frente a ese baldío es “una porquería”. “Vienen y tiran caballos y perros muertos; lo que sea. Tenemos que estar atentos a las enfermedades que pueden causarles a los chicos. Mis hijos ni se acercan. Les prohibí hacerlo”, detalla Martínez, que tiene seis hijos, de entre 6 y 15 años.

El basural ocupa una parte de la calzada y la vereda entera, a la vera de un terreno. Según el director de Higiene Urbana Municipal, Jorge Pérez Musacchia, el vaciadero clandestino se encuentra en el cronograma de la empresa 9 de Julio, que se encarga de limpiar cada 48 horas. Sin embargo, apenas se retiran los operarios, vuelve a armarse la alfombra de desperdicios.

“Intimamos al propietario del terreno para que construya una tapia y lo hizo, pero no sirvió de nada porque la destruyeron y robaron los alambres que trazaban el perímetro”, cuenta Pérez Musacchia.

Responsabilidad

No son sólo los carreros los que tiran basura, sino también autos y camionetas que pasan por el lugar, añade el funcionario. “La mayor parte de la basura son escombros que depositan quienes vienen de remodelar o construir sus casas. No pagan contenedores y la hacen fácil. Para despejar esto nosotros necesitamos una operatividad con palas, ya que no se limpia como el residuo común. No debemos culpar solamente a los vecinos o a los carreros, sino también a muchos conductores de camionetas. El que más critica es el que más ensucia. Todos hacen de las suyas cuando nadie los ve”, afirma el director de Higiene Municipal.

También opina que sería muy bueno poner a alguien que vigile y controle constantemente: “el hecho de que haya alguien observando ya impide que la gente tire basura. Por lo pronto, hablaremos con el dueño del terreno para ver qué podemos hacer en conjunto”.

Más que herramientas de control para atenuar este problema, se necesita concientizar sobre la protección ciudadana, agrega Pérez Musacchia, quién prometió la colocación de carteles con la leyenda “Prohibido tirar basura” y el número de teléfono de la dirección de Higiene Urbana (4311570) para denunciar -de forma anónima- en caso de ver a alguien tirando desechos. Eso -asegura- le ha sido útil en el pasado para que dejen de formarse basurales clandestinos.

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