Hay inquietud por una “potencial guerra comercial”

Advertencia por el déficit de crecimiento

26 Mar 2018

MENDOZA.- El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, reconoció ayer la “preocupación” de Latinoamérica por la potencial escalada de una guerra comercial entre Estados Unidos y China, tras la reciente imposición de Washington de aranceles a muchas importaciones de Beijing.

“Esa fue una de las preocupaciones de esta mañana (por ayer) mientras mirábamos el informe macroeconómico, algunos gobernadores levantaron este tema”, señaló Moreno en conferencia de prensa al término de la asamblea anual del organismo que se celebró en Mendoza y que congregó a los principales líderes económicos de la región.

El presidente de la institución financiera panamericana marcó distancias al asegurar que “obviamente, se trata de una cuestión bilateral”.

No obstante, Moreno advirtió sobre el posible impacto que pueda tener sobre el comercio exterior de Latinoamérica. “En esta región del mundo, sobre todo los países más pequeños, necesitan crecer sus economías por la vía del comercio exterior (...) es determinante para el crecimiento”, agregó, al valorar efectos sobre la actividad económica.

Moreno comentó así el anuncio del viernes del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles por valor de hasta “60.000 millones de dólares” a muchas importaciones chinas, y exigir que el déficit comercial de Washington con Beíjing se redujera 25%, algo que eleva las posibilidades de que se desencadene una guerra comercial entre las dos grandes economía mundiales.

Por su parte, China -el segundo socio comercial de EE.UU.- replicó que tomará “todas las medidas necesarias” para no salir perjudicado por las medidas de Trump.

El BID cerró ayer su reunión anual número 59 en la que se discutieron los frenos al desarrollo económico en Latinoamérica y el Caribe y la urgencia de aumentar la transparencia y la inversión.

“América Latina lleva muchas décadas acumulando un déficit de crecimiento”, sostuvo Santiago Levy, vicepresidente de Sectores y Conocimiento del BID en el informe difundido en la asamblea anual de Gobernadores.

“La estabilidad macroeconómica es un buen punto de partida para lograr que la economía avance. Pero para crecer más vigorosamente, necesitamos invertir más y más productivamente, y atacar los cuellos de botella que limitan el crecimiento, incluyendo el diseño de sistemas impositivos, bajos niveles de ahorro, restricciones crediticias y carencia de mercados competitivos que recompensen la productividad”, agregó.

El informe indica que “mientras que la economía mundial enfrenta potenciales riesgos de mayores tasas de interés y una corrección a los precios mundiales de los activos, la perspectiva general de la región es positiva, con un índice de crecimiento esperado de 1,9% este año”.

Sin embargo, esto se encuentra muy por debajo del índice mundial previsto (3,9%) por lo que la región “seguirá a la zaga a menos que se promulguen sustanciales cambios de política en el frente económico”.

“Los factores que impulsaban el crecimiento anteriormente, como las tendencias demográficas positivas, el aumento de los precios de materias primas y los estímulos fiscales disponibles, se han revertido o restringido”, advirtió. (Télam)

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