Para Rodolfo Fito Pochat, “en el cine argentino no hay una matriz de corrupción”

El director y productor, criticó los cambios administrativos en el Incaa. “Se puso todo patas para arriba”, dijo.

25 Mar 2018
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ÚLTIMO ESTRENO. En “Interiores”, Fito Pochat retrata la humanidad de las presas del penal de Magdalena.

› experiencia acreditada
Rodolfo Fito Pochat egresó de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc). Condujo canales de televisión y tiene su productora Motoneta Cine. Su primer filme como director fue “Un tren a Pampa Blanca”, seguido por “Mika, mi guerra de España” e “Interiores”.

› Experiencia acreditada
Rodolfo Fito Pochat egresó de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc). Condujo canales de televisión y tiene su productora Motoneta Cine. Su primer filme como director fue “Un tren a Pampa Blanca”, seguido por “Mika, mi guerra de España” e “Interiores”.


“El cine argentino está en un serio problema de producción por las medidas que se están tomando en el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). Las resoluciones llevan a un parate administrativo y burocrático que nadie puede pensar que no es deliberado. Hoy es imposible filmar”, alerta Rodolfo Fito Pochat.

El director y productor cinematográfico estuvo en Tucumán para presentar su documental “Interiores” en el ciclo que concluyó ayer. En diálogo con LA GACETA advirtió: “el conflicto más importante tiene como ejes que han reducido brutalmente los plazos de entrega de las películas ya terminadas y han suprimido hasta entonces la financiación, lo que nos obliga a resolver proyectos en tiempos que no se condicen con lo programado y sin adelantos de dinero para el rodaje”.

- ¿Cómo se explica la crisis?

- Es una situación difícil de entender porque no es un problema presupuestario. El Incaa sigue teniendo fondos, es un ente autárquico con recursos garantizados. Pero a través de diferentes medidas y con el plan de fomento lanzado en enero del año pasado, se puso todo patas para arriba y se cambiaron las reglas de juego en forma retroactiva, algo inédito que afectó a producciones en marcha. Se hizo sin un criterio y con pautas que no son consistentes ni practicables. De hecho, se volvió atrás con varias de ellas, pero hay producciones que quedaron en un limbo. Se puede estar de acuerdo o no con las medidas y eso es parte de las reglas de juego de la democracia. Lo que siempre hubo fue una cierta coherencia y todo cambio es hacia adelante, no aplicable para atrás también.

- ¿Quedó claro el reemplazo del ex presidente, Alejandro Cacetta, por el actual, Ralph Haiek?

- En un momento se quiso meter el tema de la corrupción como justificación, pero se diluyó rápidamente porque el cine no tiene una matriz de corrupción, no hay una ventanilla por dónde se debe pasar en el Incaa para obtener apoyo. No hay acusaciones ni denuncias consistentes. Algunas cosas pueden funcionar mejor y otras, peor, pero no se puede acusar a la actividad en términos generales que no se sostienen; es un invento, un despropósito sin sentido. Las causas judiciales abiertas por corrupción en producciones de TV están vinculadas con Julio De Vido y el Ministerio de la Producción, no con el Incaa. Además, no podemos dirimir todos los debates en el país en que todo lo que se hacía antes era corrupto y todo lo actual, no.

- ¿De qué modo impacta en el mundo del documental?

- Lamentablemente el documental vive una gran contradicción: la producción de filmes está viviendo una paralización tremenda en un momento de enorme crecimiento en todo el país. Mucho tiene que ver con las escuelas de cine que han aparecido en las provincias. Filmar ficción es lento y hacer documentales, más todavía. Son procesos que duran años y se planifica a futuro. Me identifico con la frase que en el cine no hay grieta, porque tiene 100 años de historia; el Instituto de Cine, 60 años y la escuela nacional, 50 años. No lo inventaron los kirchneristas ni se va a dejar de hacer porque lleguen los macristas. El tema es cómo se pone un ladrillo sobre otro para hacer la pared y eso es sentido común, no lo que hace cada Gobierno.

- ¿Qué les responden ante los pedidos que hacen?

- Ya lo vamos a estudiar... En estos dos años no hubo una sola medida de mejoramiento del circuito interno de trámites, todo fue para peor. Nos prometen liquidar aportes a los 10 días de presentados los papeles, y nunca es a menos de mes y medio, con plazos de rodaje corriendo y sin poder actualizar presupuestos en un país con alta inflación.

- ¿Lo burocrático puede condicionar lo artístico?

- Te doy un ejemplo burocrático: estoy produciendo una película cuyo nombre provisorio es “Quentanos”, que dirige Víctor Cruz y se filma en Costa Rica, Italia y Japón, en poblaciones donde hay una extensa esperanza de vida y muchos habitantes longevos de 100 años. Presentamos el proyecto en 2013, ganamos varios premios, la estamos rodando y ahora nos piden que la estrenemos a mediados de año, cuando tenemos posibilidades de estrenarla en el Festival de Venecia. Si la presentamos acá, no puedo llevarla a Italia.

- ¿Desde la Asociación Nacional de Directores y Productores de Cine Documental también criticaron a la anterior gestión?

- Con el kirchnerismo nos pasamos 12 años quejándonos, no todo estaba bien y reclamamos muchas cosas. Cada Gobierno tiene su propia impronta y tiene derecho que definir su política, pero no aceptamos el obstruccionismo y el ir contra un cine argentino prestigioso y que producía 160 películas por año, cuando nuestros países de la región estrenan cinco, salvo Brasil. No competimos a nivel latinoamericano, sino mundial. El Incaa subejecuta sus fondos destinados a créditos y subsidios. Los proyectos que están en marcha vienen desde hace años, es un impulso residual. Los anuncios no son parte de un sistema productivo dinámico, que haya mejorado y que sea sustentable.

- Mientras tanto, y pese a todo, seguís filmando...

- Sigo presentando “Interiores”, que estrené el año pasado sobre mujeres detenidas en el penal de Magdalena. Aparte de “Quentanos”, avanzo con varias otras propuestas. “Habana riders” es un proyecto sobre las motos Harley Davidson en Cuba, que tiene una pata de ficción y otra de documental, la que estuvimos filmando en enero. Estoy en la postproducción de “El cuidador”, que rodé hasta el año pasado sobre un viejo y querido cuidador de caballos de carrera en el Hipódromo de San Isidro; y estamos terminando la ficción con España “Enterrados”, historia de mineros sepultados en un derrumbe, que protagoniza Joaquín Furriel y donde soy productor. Es que hay que entender que vamos a seguir haciendo cine, porque lo llevamos adentro.

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