Día del Síndrome de Down: apenas tres de cada 10 empresas toman empleados discapacitados

El proyecto MIL de la Federación Económica de Tucumán y la fundación Vos=Yo impulsan políticas de inclusión laboral. Pasantías.

21 Mar 2018

“De todas las discapacidades, la mental es la que más prejuicio genera por parte de la sociedad, especialmente a la hora de buscar empleo. Hay una mirada de sobreprotección hacia la persona con discapacidad mental que esconde una discriminación”. La observación pertenece a Viviana Herrera de Mansilla, que desde hace dos décadas trabaja en la inclusión de los niños con discapacidad mental, y hace tres en la fundación Vos=Yo para integrar a los jóvenes al mercado laboral.

Hoy, en el Día del Síndrome de Down, Patricio Cerruti, irá a trabajar como todos los días. Saludará afectuosamente a sus compañeros del Café Martínez, como es su estilo, siempre servicial y de buen humor, y se dedicará a la rutina de la cocina y, a veces, también del salón. Patricio es uno de los orgullos de Herrera de Mansilla, directora de Edapi, instituto de educación especial e integración de personas con discapacidad mental, que trabaja codo a codo con la fundación en la capacitación de los jóvenes egresados.

“Nosotros preparamos a estas personas para que se incorporen productivamente, no buscamos la lástima ni la compasión, sino el respeto y la valoración hacia todas las personas con discapacidad”, aclara Herrera de Mansilla. En la fundación 17 jóvenes, entre ellos cinco con Síndrome de Down, hacen sus prácticas laborales en empresas con miras a que queden efectivos. También la Federación Económica de Tucumán, a través del programa MIL, busca la inserción de las personas con discapacidad al mundo laboral.

Pero la situación no es alentadora. Según la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra) más del 70% de los adultos con discapacidad no tienen empleo. Un estudio de la consultora Adecco indica que sólo tres de cada 10 empresas toman a personas con discapacidad, sin tener en cuenta las miles de personas invisibilizadas porque aún no cuentan con su Certificado Nacional de Discapacidad.

“Las personas con Síndrome de Down pueden trabajar igual que cualquier otra, lo que necesitan son oportunidades”, señala a la agencia Télam Marcelo Varela, presidente de la asociación que nuclea a familiares de personas con síndrome de Down.

Si bien el Estado dispone que el 4% de los puestos laborales estén destinados a personas con discapacidad, esto no se cumple. Sin embargo las empresas que deseen incorporarlos pueden acceder a beneficios impositivos. En la FET se brinda asesoramiento a las instituciones y talleres de capacitación para los candidatos. A su vez la fundación Vos=Yo apoya con entrenamiento laboral dentro del puesto de trabajo, ordenamiento de la rutina y capacitación de las habilidades que necesita el empleador.

Cifras que duelen
70%
de las personas con discapacidad en edad de trabajar no consigue empleo. 
5 millones
de personas tienen alguna discapacidad en la Argentina.  
60%
de los chicos con discapacidad no pueden asistir a escuelas normales. 
60%
de los hogares argentinos tiene algún familiar con          discapacidad.

> Cifras que duelen

70% de las personas con discapacidad en edad de trabajar no consigue empleo. 
5 millones de personas tienen alguna discapacidad en la Argentina.  
60% de los chicos con discapacidad no pueden asistir a escuelas normales. 
60% de los hogares argentinos tiene algún familiar con discapacidad.


> PUNTO DE VISTA

El desafío de reconciliar lo legítimo con lo legal

PEDRO CRESPI | DIRECTOR EJECUTIVO DE LA ASOCIACIÓN SÍNDROME DE DOWN DE LA RED ARGENTINA

Hoy está de moda hablar de inclusión. Pero, a veces, se utiliza el concepto con demasiado maquillaje. Hay una responsabilidad social, que se manifiesta en los comportamientos de buena parte de la comunidad. Es que aún hoy, pese la proliferación de campañas e información, el principal obstáculo para la inclusión está en las actitudes. Y esto se manifiesta en los siguientes ejemplos: genetistas que sugieren abortos selectivos, sin conocer la realidad de las personas con síndrome de Down; directivos de escuelas que cuando se enteran de que el aspirante a una matrícula tiene discapacidad, de inmediato, ponen objeciones o dicen que “no hay más vacantes”; padres que, a veces, manifiestan en los colegios que un chico con síndrome de Down puede “contagiar” al resto de los compañeros; empleadores que desisten de tomar a personal con síndrome de Down, ya que están convencidos de que “será muy difícil” y así jamás dan la oportunidad; vecinos que tratan de “chicos” o “Down” a adultos con trisomía 21; y se pueden enumerar más ejemplos. Ejemplos que ponen en evidencia la ignorancia que domina a un sector de los argentinos. La génesis de este problema, en buena medida, es cultural. Por eso es importante continuar con acciones para informar y formar. Y también para que las autoridades, con decisión política, hagan cumplir los derechos de las personas con discapacidad. Se trata del desafío de reconciliar lo legítimo con lo legal. Una grieta que debe cerrarse de manera urgente.

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