Intolerantes al gluten, los pacientes invisibles

La sensibilidad al gluten en las personas no celíacas suele ser un trastorno cada vez más mayor. Provoca un sinnúmero de síntomas muy variados. Todavía no tiene cura y el único tratamiento es una dieta libre de ese componente.

16 Mar 2018 Por Magena Valentié
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-MASA PARA PIZZAS Y CALZONES.-

Incomprendidos. Indetectables con métodos de diagnóstico. Invisibles para las obras sociales. Inexistentes para muchos médicos. Quienes padecen sensibilidad al gluten tienen casi los mismos síntomas de la celiaquía, pero sin ser celíacos. Soportan molestias extremas que dificultan la vida diaria, porque van desde diarreas hasta depresión o falta de memoria. Llegar al diagnóstico de los sensibles al gluten es difícil, la mayoría de las veces se accede por descarte de otras enfermedades y, casi siempre, después de haber pasado por incontables especialistas.

Lo peor es que cada vez son más los afectados, en la medida en que el gluten va siendo incorporado a casi todos los elementos de uso cotidiano, desde los alimentos hasta productos de higiene personal, como shampúes y jabones. Los pacientes sensibles o intolerantes al gluten representan entre el 9 y el 13 % de la población. Es una afección 10 veces más frecuente que la celiaquía. Muchos aún no lo saben, e ignoran que el único tratamiento es la dieta sin TACC (sin trigo, avena, cebada y centeno).

“Mi problema comenzó hace 20 años, con diarreas, dolor abdominal, inflamación... Me diagnosticaron colon irritable y fui tratada por esa afección durante todo ese tiempo. Tomaba muchas pastillas diarias, pero los síntomas, lejos de desaparecer, se intensificaban. Tenía la piel seca y hasta tomar agua me hacía correr al baño”, recuerda Mabel Flores. “Me hice tres veces los análisis de sangre para detectar celiaquía pero no me salía nada. Los últimos seis años lo pasé fatal. Ya tuve que interrumpir mi vida social, me sentía agotada. Hasta que me hicieron una videocolonoscopía, una endoscopía y una biopsia, y ahí me sale una enfermedad inespecífica. Comencé la dieta sin gluten y mi vida cambió por completo. Ojalá me hubieran diagnosticado antes. Perdí de vivir muchas cosas: viajes, fiestas, cenas, trabajo ... ¡Si hasta llegué al psiquiatra y terminé con medicamentos para los nervios, pero todo seguía igual!”, se agarra la cabeza.

Una enfermedad nueva

“Aunque la enfermedad celíaca viene de la época de los griegos, la sensibilidad al gluten, en cambio, es demasiado nueva, no tiene más de 20 años”, explica el médico gastroenterólogo Daniel González. El experto en enfermedades relacionadas con el gluten reconoce tres: la celiaquía (autoinmune y multiorgánica); la sensibilidad o intolerancia al gluten (no celíaca) que puede tener síntomas intestinales o extraintestinales; y la alergia al gluten. Los que padecen esta última, en contacto con el gluten pueden sufrir episodios de afecciones respiratorias como asma, y sobre todo de piel (picazón, ampollas).

El problema es la cantidad de afectados cada vez mayor. Mientras los celíacos representan entre el 0,8 y el 1,3 % de la población general, los sensibles son 10 veces más. “A veces tienen síntomas extradigestivos curiosos como falta de equilibrio, jaquecas, trastornos en la piel, hasta crisis convulsivas o depresión. Ante ese abanico de síntomas se hace difícil el diagnóstico. Muchas veces se llega por descarte de otras enfermedades que tienen los mismos síntomas”, afirma el doctor González.

“Mi diagnóstico lo hizo mi endocrinóloga, que sospechaba que podía ser celíaca porque no estaba absorbiendo la levotiroxina (soy operada de tiroides). Me derivó al gastroenterólogo. Dos veces me hizo el estudio de sangre pero siempre con resultado negativo, aunque con valores un poco altos. Mi doctor me mostró un listado de síntomas de sensibilidad al gluten entre los que vi vómitos (que los tengo desde niña), hinchazón de abdomen, acné, cambios de humor (tenía mucha angustia), caída del pelo y uñas resquebrajadas -cuenta Sofía Arrieta, de 29 años-. Desde ese momento comencé con la dieta sin gluten y todos los síntomas mejoraron. Mi problema ahora es social: hay pocos restaurantes con menú sin TACC. Las personas no comprenden cuando digo que soy intolerante pero no soy celíaca”.

“Muchos pacientes son diagnosticados con colon irritable o gastritis pero en realidad no tienen nada de eso. Apenas se les saca el gluten de la dieta los pacientes mejoran inmediatamente”, remarca el doctor González. La dieta sin gluten es el principal tratamiento en los tres casos de enfermedades relacionadas: sensibilidad, alergia y celiaquía.

El doctor González señala que hay diferentes grados de tolerancia en las personas sensibles al gluten. Pero de igual manera hay que tener cuidado con la contaminación cruzada. La madera donde se corta la carne, por ejemplo, queda inutilizada para las personas con reacciones adversas al gluten. También se recomienda evitar diversas vías de ingreso de esta proteína como cremas, shampúes, tinturas para el pelo, dentífricos, jabones y otros elementos de higiene. En todos los casos hay que buscar el logo en las etiquetas que dice “Sin TACC”.

González señala que aun en las personas sensibles pero con episodios crónicos de reacciones al gluten pueden producirse calcificación, osteoporosis u osteopenia. Eso provoca que tengan tendencia a las fracturas óseas ante el menor traumatismo.

Cómo buscar la enfermedad

En la enfermedad celíaca existe positividad en los análisis, pero no en la sensibilidad al gluten. La biopsia intestinal también da negativa. “De allí que además de hacer un diagnóstico por descarte debemos ahondar en los antecedentes familiares. Debemos preguntar si existen en la familia casos de rosácea, psoriasis, vitiligo, enfermedades tiroideas que tienen relación muy cercana a la enfermedad celíaca, diabetes y sobrepeso”, dice González.

Como en todas las enfermedades la detección precoz es fundamental para evitar males mayores. González recomienda realizar una evaluación endocrinológica a todos los niños a partir de los ocho años. Esa es la edad en la que comienzan a detectar los problemas de tiroides, diabetes y todos los trastornos que tienen que ver con la genética familiar.

Tales enfermedades relacionadas con el gluten pueden aparecer a cualquier edad. Muchas veces permanecen dormidas y se disparan en algún momento de la vida.


recetas

Masa para pizza  y calzones

 Ingredientes:

 250 gramos de premezcla, 100 de leche en polvo, 

 30 grs de levadura, 

 3 cucharadas de aceite y una de sal. 



Preparación:

 poner a fermentar la levadura en agua con azúcar. Mezclar los ingredientes secos y agregar el aceite, la sal y, por último, la levadura. Se hará una espuma. Comenzar a amasar hasta que se forme una masa lisa. Separar dos bollitos y estirar.

 Para hacer los calzones añadir un poco de queso, jamón cortado en trozos, tomate picado y albahaca picada. Rellenar y cerrar. Levar al horno una media hora.

 Para pizza, hornear primero y cuando la masa esté apenas seca, agregar la salsa de tomate y luego láminas de queso sin TACC y aceitunas.

    

Pionono



Ingredientes: 4 huevos

120 gramos de azúcar 

80 gramos de fécula de maíz



Preparación: 

batir los huevos y el azúcar hasta formar una crema, agregar la fécula de maíz con movimientos envolventes. Colocar en una bandeja con papel manteca y llevar al horno por 10 minutos.



Fuente: Silvia Moreno de Cáceres, presidenta de la Fundación de Celíacos Tucumán.


> RECETAS
Masa para pizza y calzones
 Ingredientes:
 250 gramos de premezcla, 100 de leche en polvo, 
 30 grs de levadura, 
 3 cucharadas de aceite y una de sal. 

Preparación:
 poner a fermentar la levadura en agua con azúcar. Mezclar los ingredientes secos y agregar el aceite, la sal y, por último, la levadura. Se hará una espuma. Comenzar a amasar hasta que se forme una masa lisa. Separar dos bollitos y estirar.
 Para hacer los calzones añadir un poco de queso, jamón cortado en trozos, tomate picado y albahaca picada. Rellenar y cerrar. Levar al horno una media hora.
 Para pizza, hornear primero y cuando la masa esté apenas seca, agregar la salsa de tomate y luego láminas de queso sin TACC y aceitunas.
    
Pionono
Ingredientes: 4 huevos
120 gramos de azúcar 
80 gramos de fécula de maíz

Preparación: 
batir los huevos y el azúcar hasta formar una crema, agregar la fécula de maíz con movimientos envolventes. Colocar en una bandeja con papel manteca y llevar al horno por 10 minutos.

Fuente: Silvia Moreno de Cáceres, presidenta de la Fundación de Celíacos Tucumán.


> ¿Qué es el gluten?

Una proteína que sirve para unir 

“El gluten, proteína de bajo valor nutritivo, está presente en trigo, avena, cebada y centeno (TACC). La gliadina, fracción proteica insoluble en agua y soluble en alcohol, es el principal componente tóxico del gluten. Esta fracción es rica en glutamina y prolina y su digestión es difícil respecto de otros péptidos”, explica Carmen Rosa Araujo de Sosa Padilla (doctora en Bioquímica, docente de la UNT).

> “La milanga”

Una milanesa de 15 metros

Mañana, a partir de las 20, todos están invitados a la octava Fiesta de la Milanga, que organiza República de Tucumán en Catamarca 841. La Fundación de Celíacos prepara un súper sánguche de milanesa sin glúten de 15 metros.  


> Cómo actuar

Ciertos análisis detectan el 50% de los sensibles al gluten

La doctora en Bioquímica Carmen Rosa Araujo de Sosa Padilla, profesora titular de Bioquímica Clínica III de la Facultad de Bioquímica Química y Farmacia de la UNT, señala que el diagnóstico clínico de sensiblidad al gluten es generalmente hecho por exclusión de otras enfermedades. Se realiza en pacientes que presentan tolerancia al gluten pero manifiestan una reacción adversa en algún momento, sin la presencia de biomarcadores sensibles y específicos de la enfermedad celíaca y sin daño histológico (de los tejidos) en el intestino delgado.

“La sensibilidad al gluten no tiene una base fuertemente hereditaria, ni tampoco está asociada con la malabsorción o con las deficiencias nutricionales, ni presenta riesgo de desarrollar desórdenes autoinmunes o enfermedades malignas”, señala la especialista. Los síntomas aparecen en horas o días después de la ingesta de granos que contienen gluten y desaparecen rápidamente cuando estos son eliminados de la dieta. Su prevalencia es mayor en el sexo femenino y en adultos jóvenes, señala.

“Para establecer el diagnóstico diferencial, en la actualidad están disponibles en laboratorios especializados biomarcadores con buen desempeño en identificar alrededor del 50% de las personas con sensibilidad al gluten, habiéndose descartado previamente la enfermedad celíaca”, indica. Tales análisis pueden solicitarse en el laboratorio de la cátedra de Bioquímica III y otros particulares.



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