Emilio Disi, 1943-2018: Se apagó la llama de una figura exitosa y popular

Cosechó éxitos en el cine, el teatro y la TV, a lo largo de una extensa carrera que había comenzado lejos del rol de comediante.

15 Mar 2018
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PICARDÍA. Disi compartió escenarios con los más grandes capocómicos.

“Durante la filmación de ‘Los Bañeros’ teníamos que hacer una escena donde nos metíamos en el agua huyendo de un tiburón. Era septiembre y estaba fresco. Guillermo Francella saltó al agua y salió, pero Emilio se quedó, se puso todo colorado, empezó a poner cara de sufrimiento y a llorar. Siguieron filmando y el directo quedó chocho con la escena y lo felicitó. Pero Emilio le dijo: ‘me estoy congelando, me estoy muriendo de frío, por eso lloro’” (narrado por Gino Renni).

El anecdotario de Emilio Disi es inagotable y pinta de cuerpo entero al personaje, uno de los comediantes más populares de las últimas décadas. Se entiende entonces el pesar que provocó su muerte, a los 75 años. “Tengo cáncer de pulmón, es una mierda lo que estoy viviendo”, había revelado hace algunos meses. Llegó a hablar del tema en el living de Susana Giménez, en el programa que lo tuvo como protagonista de los sketches durante largas temporadas.

Porteño, del barrio porteño de San Cristóbal, había nacido el 2 de enero de 1943 bajo el nombre de Emilio Parada. Era sobrino de del promotor y productor Pepe Parada, fallecido en 2003.

Contrariamente a lo que sucede con algunos cómicos y humoristas de su generación y anteriores, Disi disponía de enorme información sobre el teatro clásico universal y podía mantener conversaciones profundas y documentadas porque, aunque pocos lo supieran, había egresado del antiguo Conservatorio de Arte Dramático.

Hizo sus primeras armas en “Don Gil de las calzas verdes”, de Tirso de Molina, “Stéfano”, de Armando Discépolo, y “El discípulo del diablo”, de Georges Bernard Shaw, con dirección de Carlos Gorostiza. Ya famoso, en 1991 fue relator del cuento sinfónico para niños “Pedro y el lobo”, de Serguei Prokófiev, en el teatro Colón.

Si bien el público lo catalogó siempre como actor cómico con tendencia a lo popular -muchas veces en sociedad tanto en TV como en teatro con quien fue su esposa durante 18 años, Dorys del Valle-, Disi sorprendió con algún trabajo fuera de su registro, como el extraviado mafioso que está a punto de violar a Andrea Tenuta en “La búsqueda”, el filme de Juan Carlos Desanzo rodado en 1985.

En esa tesitura, en 2014 interpretó al juez Morales en “Muerte en Buenos Aires”, de Natalia Meta, un papel alejado del humor, y en “Querida, voy a comprar cigarrillos y vuelvo” (2011), un fallido experimento del dúo Cohn y Duprat, donde personificó a un marido más que gris.

Su carrera en el cine comenzó a sus 25 años, cuando hizo un papel secundario en “Humo de marihuana”, de Lucas Demare. Desde 1976, cuando rodó “La aventura explosiva”, terminó de definirse su perfil humorístico, con el que recorrió numerosos títulos y sagas exitosas como “Los bañeros” (cuatro películas) y “Brigada explosiva” (tres),

Su filmografía incluyó trabajos un más refinados, por ejemplo “Todas las azafatas van al cielo” (2001), de Daniel Burman; “Fermín” (2013), con Héctor Alterio y Gastón Pauls; y “Dulces noches de Buenos Aires” (2014), de Carlos F. Borcosque (h).

En los teatros de la avenida Corrientes y en las temporadas veraniegas fue una figura inamovible, mientras que en TV compuso una exitosa pareja junto a Dorys del Valle, con quienes protagonizaron decenas de comedia y programas al estilo Los Campanelli; brilló en la tira cómica “Stress”, libretada por Juan Carlos Mesa; y hasta participó en algunos episodios de “Casados con hijos”, junto a un Guillermo Francella con el que había estado muchos años distanciado. (Télam)

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