Sobre los ríos tucumanos

Las reflexiones de viaje de Juan B. Terán

13 Mar 2018
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JUAN B. TERÁN. Los ríos y canales de Europa le sugerían inquietudes respecto de Tucumán.

En 1926, el doctor Juan B. Terán (1880-1938) pidió licencia a su rectorado de la UNT y realizó su primer y único viaje a Europa. Visitaría diversos países, y los iba comparando con la realidad de su provincia natal. En una carta del 8 de setiembre, dirigida al doctor Ernesto Padilla y fechada en París, decía que le llamaban la atención “en cuanto a organización económica se refiere, los caminos y los canales, que son otros caminos. Son justamente las dos cosas de que carecemos”.

Se detenía en un largo párrafo respecto de los canales. “Ahora comprendo el fundamento físico de la grandeza de Europa. Consiste en que Europa es un archipiélago, dado el número y caudal de sus ríos. ¡Qué lugar no tiene un río o un canal navegable!”, expresaba.

Pensaba en Tucumán. “Y bien. ¿Es que no podemos hacer nada realmente con el Salí? ¿Es que no caben esclusas, ni diques niveladores, ni canales? ¿Está bien estudiado esto? ¿La administración de Puertos y Canales del Gobierno Nacional, no puede estudiarlo? ¿El régimen torrencial de nuestros ríos impide todo esto?”.

Comentaba que “sin eso, ¡qué difícil será nuestro progreso!. ¡El ferrocarril es tan caro! Aquello que dijiste de la industria, mostrando que fue un heroísmo haberla levantado a mil doscientos kilómetros de la costa, es una síntesis incomparable (se refería al gran discurso de Padilla en el Congreso Nacional en 1911, sobre la trascendencia de la actividad azucarera). No hay aquí nada que no esté a unos cuantos kilómetros de agua navegable. ¿Desesperaremos de nuestro progreso material? Si a esto agregamos el bolcheviquismo, qué pocas esperanzas quedan”.

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