Cada vez son más los artistas que recurren al público para financiar sus proyectos

Sirve tanto para editar un disco, como organizar un festival, rodar una película o abrir un espacio artístico. A la par siguen funcionando los métodos tradicionales, como bonos y sorteos.

13 Mar 2018

De un lado está el pedido y del otro la colaboración. Este sistema, con distintas variaciones y particularidades, crece en el país: es el crowdfunding, emparentado con el mecenazgo. “Es necesario para desarrollar proyectos. Hay mucha gente que colabora sin una convocatoria estatal. Se trata de pensar de otra manera la participación de la sociedad en la cultura”, reflexiona el gestor Gustavo Callejas.

Panal de Ideas fue la primera plataforma de financiamiento colectivo independiente, a la que muchos comenzaron a consultar, tanto para hacer una película, editar un disco, abrir una sala o generar una exposición de arte. Es un proceso en el que las redes sociales juegan un rol fundamental.

Así lo demostró la banda Senegal Grincore Mafia, que pudo editar “Ido y Lúcido” a través de una cuenta de Facebook que contó con más de 700 miembros activos. La campaña estuvo alojada en el sitio de Panal de Ideas.

“El financiamiento colectivo es una especie de preventa, donde nosotros producimos merchandising limitado casi exclusivo que entregábamos”, cuenta Raúl García Posse. En total, el grupo recaudó un 150% del objetivo, que eran $60.000.

Otra banda, Rajuh Shanti, también creo una comunidad en Facebook y están prontos a grabar el primer disco de estudio. Cuentan con ctickers, gorras, llaveros y remeras para repartir entre los aportantes. Y las nuevas canciones fueron presentadas la semana pasada.

Callejas coordinó una antología en el que diferentes autores escribieron sobre la situación de la cultura en la provincia.

“No trabajé con crowdfunding pero sí pensé en su momento hacerlo cuando encaramos la recuperación del Club Cultural”, responde Fernando Ríos a una consulta de LA GACETA. “En ese momento pregunté a las plataformas, pero realmente me parecía medio burocrático y de resultado incierto. Necesitábamos hacernos de la financiación más rápidamente, así que inspirados en esas páginas grabamos un video contando lo que queríamos hacer y lo enviamos a un montón de amigos, conocidos y conocidos de conocidos, pidiendo obras de arte para vender, solicitando materiales de construcción. En fin, lo que pudieran ayudarnos. Eso nos permitió financiar el 35% de toda la obra”, reveló.

Ríos aclara que no hubo una exigencia de retribución, pero sí se los invitó al teatro y a cenar; recuerda que hicieron un bono contribución para terminar de pagar a los albañiles.

Patricio García (músico y cineasta) confiesa que tiene ganas de trabajar en ese sistema. “Pero se necesita una base de fans importante y no tengo tiempo ni recursos para construirla -apuntó-. Parece muy interesante, me encanta ese sistema. Pero que no es así nomás, requiere todo un laburo de atraer fans dispuestos a poner plata en vos”.

“El sistema es muy común en Francia; lo usan para reunir fondos para el catálogo de una muestra o para proyectos de mayor envergadura”, sostiene Pablo Iván Ríos.

Para poder asistir al Salón de París (donde obtuvo una distinción), el artista organizó un sorteo con números de $500 para una obra grande y de $100 para una de pequeño formato. “En ese caso no intervinieron las redes sociales, porque fue un evento social ese sorteo, con músicos y baile en la calle en la zona del Abasto”, consignó.

Películas

“Nosotros activamos dos producciones a través de ese formato. Una se realizó casi por completo, y en otra que bancamos el rodaje vamos a estrenar pronto”, explicó el cineasta Martín Falci.

En 2015, con el proyecto “Totitita”, hubo distintas formas de colaborar en una cuenta bancaria. “Nos sorprendió, porque mucha gente lo hizo y logramos terminar el rodaje -cuenta el director-. Donando $50, el nombre de quien aportó se incluía en los créditos del corto como productor asociado; donando $100, además de figurar, se llevaba un DVD”.

En definitiva, fue una experiencia de financiamiento colectivo. Con “La ausencia de Juana” (dirigida por Pedro Ponce Uda), cuya posproducción se extendió y se estrenará en abril, también hubo colaboraciones a través de bonos y aportes en cuenta bancaria. “Tiene un cuerpo estético mayor. Es como una metáfora que se desarrolla en los meses previos a la dictadura”, adelanta Falci. Ponce anunció que “La ausencia de Juana” integrará el Festival de Cannes de este año en la sección “Short Film Corner”.

El Pulsudo

“El sistema es bastante bueno y claro, y las plataformas por las que podés concretarlo están reguladas y ofrecen una serie de servicios y asistencia. Da garantía al que aporta de que el dinero llega al que lo pide”, detalla Javier El Vázquez.

El gestor cultural cuenta que el crowdfunding exige tener una buena base de datos, y luego pensar, diseñar y “mover” la campaña. “Trabajamos con Idea. me, que nos apoyó mucho desde el inicio, pero nuestra campaña no fue exitosa. No llegamos a la meta. Nuestro objetivo no era financiar todo el festival”, expresa el director de El Pulsudo, cuya última edición se realizó en diciembre en la Sociedad Francesa.

Vázquez opina que en Tucumán aún hay mucha desconfianza en el uso de la tecnología para la transferencia de recursos.

Los miembros de Circuito Abierto usaron el crowdfunding para intentar financiar la compra de una casa rodante para la exposición MicroEspora, que se traslada de un espacio otro. “La verdad es que no nos funcionó muy bien y sé que para otras experiencia culturales tampoco tuvo el resultado esperado”, da cuenta Jorgelina Gramática.

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