Brecha salarial contra las mujeres en el deporte

Una sola mujer figura en la lista de los 100 deportistas mejores pagos del año pasado. La diferencia de ingresos es una problemática que no discrimina según país o disciplina; sí lo hace según el sexo. Y ellas lo sufren

12 Mar 2018

El rol de la mujer cambió y, seguramente, seguirá haciéndolo. El mundo del deporte no se queda fuera de estos movimientos. En los últimos años, las deportistas pisaron fuerte en las canchas y en las pistas, para hacer notar su presencia: trabajan duro, de igual a igual, con la misma fuerza con la que luego gritan los goles, celebran los triunfos y levantan los trofeos. Aun así, la brecha salarial se hace sentir en el ámbito deportivo.

Según la revista Forbes, 99 de los 100 deportistas mejores pagos durante el año pasado fueron hombres. La única mujer es Serena Williams. Pese a haber estado fuera del circuito, por maternidad, la mayor de las hermanas Williams embolsó U$S 27 millones en 2017, que le permiten ubicarse en el puesto 51. El que lidera esa lista es el astro portugués de Real Madrid, Cristiano Ronaldo.

El caso del tenis es paradigmático, porque en esta disciplina se trabajó para reducir esa brecha. Pero si bien en los torneos de Grand Slam los premios son equitativos, esto no es así en el resto de las competencias. Y mientras la actual N° 1, la rumana Simona Halep, cobró U$S 5,3 millones en premios el año pasado, el mejor de los hombres, el español Rafael Nadal, se llevó U$S 12,7 millones. Antes de Serena, María Sharapova fue, durante 11 años, la mujer mejor pagada. Eso se cortó en 2016 cuando dio positivo en un control antidoping.

En el top tres de los que más ganaron en la historia del tenis argentino figuran dos hombres: Juan Martín del Potro y David Nalbandian; el tercer lugar lo ocupa Gabriela Sabatini, probablemente una de las deportistas argentinas que más dinero generó a lo largo de su carrera. Hay que llegar a la decena de tenistas del país para que aparezca una segunda mujer: Paola Suárez, de las mejores jugadoras en dobles.

El ambiente más desigual es el del fútbol. Los sueldos de las mujeres están muy lejos de los de sus pares varones. La estrella estadounidense Alex Morgan ganó durante 2016 un aproximado de U$S 3 millones al año; U$S 70 millones menos que “CR7”.

Esta disparidad no se da sólo entre las grandes estrellas del deporte a nivel mundial. En nuestro país, este deporte de multitudes maneja salarios abismales entre los hombres. Entre las mujeres, por el contrario, no ocurre lo mismo: a mediados del año pasado, las jugadoras de la selección nacional realizaron un paro para reclamar que los $ 140 que recibían por día de entrenamiento no resultaban suficiente.

Luciana “Lucha” Aymar no pasa inadvertida. La ocho veces mejor jugadora del mundo cosechó títulos como ninguna otra. Sin embargo, en un deporte amateur, como lo es el hockey, los trofeos suman más reconocimiento que dinero. Durante los años que se mantuvo en las canchas, Luciana fue la deportista mejor pagada por el Estado en las becas económicas. Pero “Lucha” siempre fue una de las favoritas de distintas marcas; precisamente mediante la vía de la publicidad encontró un gran sustento económico. Ahora, ya retirada, la ex “Leona” sigue brindando charlas y clínicas a deportistas.

Nadie se hace responsable por la abrupta brecha en los ingresos de deportistas varones y mujeres. Los organizadores de eventos culpan a los patrocinadores y a la televisión. Y estos argumentan que no hay interés, por parte de las audiencias, para ver los cruces entre mujeres. Así las cosas, parece difícil que se erradique esta desigualdad.

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