Paciencia y contención, claves para los niños que ingresan al jardín de infantes

Las primeras experiencias en la escuela suelen ser difíciles y lo más recomendable es acompañarlos y ayudarlos en este proceso.

09 Mar 2018
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ENCUENTRO. Catalina y Sofía son amigas tanto dentro como fuera del aula. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.-

Es un lugar diferente en el que cambiarán la rutina y las personas que lo van a rodear. Estará por unas horas lejos de su familia y de su casa, donde se siente cómodo y seguro. ¿Una situación así no le genera estrés a cualquier persona? Entonces, apoyar y tenerles paciencia a los niños que comenzaron las clases -sobre todo en el nivel inicial- es lo menos que se puede hacer en este nuevo mundo que se les presenta. Acompañarlos, ser más comunicativos, darles un objeto que les brinde seguridad, adaptar el hogar para ellos y darles tiempo son las claves que resaltan los especialistas.

Con el proceso de adaptación se quiere hacer conocido lo desconocido. Para lograrlo, los docentes tienen que pensar en diversas estrategias para que los alumnos puedan sentirse a gusto. Y en este que podría ser el primer momento de encuentro con otros pares, el docente de nivel inicial y maestro de grado Alejandro Aveldaño sugiere que primero los papás, mamás o tutores acompañen a los niños para que ganen cierta autonomía en contacto con el o la docente. “Este período puede durar alrededor de un mes, dependiendo de las necesidades del grupo”, agrega.

Lo segundo que hay que hacer -resalta Aveldaño- es trabajar con objetos concretos, que cautiven su atención: “por ejemplo, si elegimos un oso de peluche resultará interesante que entre todos designemos un nombre, una edad y que el juguete pueda ir un día con cada niño o niña a su hogar. Además, es importante permitir que lleven algún ‘juguete’ (puede ser un objeto) que les brinde seguridad en ese espacio nuevo, ajeno; un lugar a conocer y explorar”.

Como tercera sugerencia, el docente propone que en lo posible se acondicione la sala de tal manera que tengan diversos espacios de juego o trabajo, lo que permitirá despertar el interés y la curiosidad de los niños. Y desde la casa -añade- se puede acompañar esto explorando rincones del hogar o llevando a cabo juegos (“un ejemplo sería el ‘como si’, donde ellos o ellas puedan ser protagonistas y agarren cualquier objeto y lo resignifiquen”).

Por último, explica que a lo largo de este período el o la docente determinará tiempos de trabajo y de juegos y acompañará cada actividad con una canción, que será de gran utilidad para ir creando hábitos en los o las pequeñas. “Finalmente -opina- es importante saber que necesitan de tiempo y contacto con el o la docente para crear un vínculo de confianza y respeto; lo que permitirá que ellos o ellas vayan ganando autonomía e independencia”.

¿Y si llora?

El período de adaptación es un proceso temido tanto por padres, madres y docentes, y en el que los niños son espejo muchas veces de estas emociones vividas por los adultos. Al respecto, la psicóloga Natalia Gerez resalta que es importante comprender que este proceso es habitual y que cada uno lo vivirá a su manera.

Es así como en las puertas de los establecimientos educativos, en este momento del año se puede ver cómo algunos incipientes estudiantes se agarran a la pierna de su familiares o ingresan llorando desconsolados. Muchas emociones y cambios hay en el comienzo de clases.

Construcción en conjunto

Gerez señala que si el niño llora es importante que en ese momento sea escuchado, se le brinde confianza y que no sea castigado mediante reproches: hay que entender que siente miedo y tiene inquietudes. “Hay algunas escuelas que permiten que los padres se queden para que el niño vea que están ahí por si los necesita, que es un lugar seguro, que aprenderá. Sería lo ideal”, detalla. Y para atemperar esa angustia, Gerez recomienda establecer lazos de amistad con los compañeros o las otras familias afuera del ámbito escolar, así lo que pasa en el aula se torna algo cotidiano.

“Lo importante es favorecer a la confianza y seguridad mediante el contacto y la comunicación con nuestros hijos; escuchar sus miedos, enojos, tristezas, para establecer lazos que les brinden confianza y seguridad. La escuela, por su parte, debe iniciar con períodos cortos de carga horaria, ya que el niño está en un ambiente nuevo. Y debe ser acotado para que internalicen este mundo y no sientan angustia ante él”, detalla la psicóloga.

Y aunque muchos se quejan de tener que ir a las reuniones de padres, Gerez remarca su importancia en el proceso de adaptación del niño: “se está formando un sujeto y eso es una construcción en conjunto. Las puertas siempre deben estar abiertas. Es importante ir a las reuniones del colegio para conocer lo trabajado y llegar a un acuerdo en conjunto”.

> Recomendaciones para una mejor adaptación

1- Que uno de los padres (si son los dos mejor) acompañe al chico en la entrada y lo busque en la salida. Se sentirá más contenido.

2- Las despedidas deben ser rápidas, para transmitir seguridad al niño y evitar dramatismo. 

3- Objetos de apego. No está mal que el niño lleve -si así lo desea- su juguete preferido, o algo que le resulte familiar. Sentirá que con él estará más unido a su ámbito familiar, a su hogar.

4- Motivarlos y conversar. Al salir de la escuela es bueno preguntarles cómo les ha ido, qué han hecho, cómo se llaman la maestra y sus compañeros. Mostrarles interés.

5-  Generar vínculos fuera del aula. Organizar reuniones los fines de semana entre las familias o invitar a jugar a los compañeritos. De esa manera se sentirá contenido cuando vuelva al aula, al ver caras conocidas, amigables.


punto de vista
 
Hablar y estimular
 
Silvia Alcorta
mamá de Luján y Felipe
A mi hija le hablábamos muchísimo cuando comenzó el período de adaptación del nivel inicial. Le explicábamos que en el jardín la iba a pasar bien, jugaría, aprendería y haría nuevos amigos. Le decíamos que ese era su espacio para interactuar con otros chicos de su edad. Para nosotros también fue muy importante el apoyo de las docentes que le hacían el aguante y la contenían hasta que entraba en sintonía. A veces, cuando se ponía más complicada la cosa, buscábamos darle algún estímulo después de ir al jardín. Le decíamos que la llevaríamos a los juegos que a ella le gustan o que invitara compañeras a la casa... Siempre tratamos de que no falte por este motivo, porque en el cole la iba a pasar bien además de aprender.
> PUNTO DE VISTA 
 Hablar y estimular
Silvia Alcorta (mamá de Luján y Felipe)


A mi hija le hablábamos muchísimo cuando comenzó el período de adaptación del nivel inicial. Le explicábamos que en el jardín la iba a pasar bien, jugaría, aprendería y haría nuevos amigos. Le decíamos que ese era su espacio para interactuar con otros chicos de su edad. Para nosotros también fue muy importante el apoyo de las docentes que le hacían el aguante y la contenían hasta que entraba en sintonía. A veces, cuando se ponía más complicada la cosa, buscábamos darle algún estímulo después de ir al jardín. Le decíamos que la llevaríamos a los juegos que a ella le gustan o que invitara compañeras a la casa... Siempre tratamos de que no falte por este motivo, porque en el cole la iba a pasar bien además de aprender.

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