El misterio de la muerte del futbolista declarado traidor en la ex Alemania oriental

Se cumplen 35 años del accidente en que falleció Lutz Eigendorf

07 Mar 2018
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BERLÍN.- El 7 de marzo de 1983, el futbolista Lutz Eigendorf falleció tras sufrir un accidente de tránsito. Su trágico destino, que muchos atribuyeron a un simple infortunio, siempre estuvo rodeado de un gran misterio. Ahora, al cumplirse 35 años de su muerte, hay indicios que apuntan a que la Stasi, la Policía política de la extinta República Democrática Alemana (RDA), tuvo algo que ver.

Pese a que no existen pruebas fehacientes que demuestren que detrás de este siniestro se oculta la mano del ex régimen comunista, a nadie se le escapa que Eigendorf no era un deportista común y corriente. Tras defender los colores del equipo predilecto de la Stasi, el BFC Dynamo, Eigendorf decidió huir de la RDA en 1979.

El centrocampista aprovechó que disputaba un partido amistoso ante el Kaiserslautern para darse a la fuga. A partir de ese momento, el futbolista pasó a ser considerado un “traidor de la madre patria”, y se convirtió en uno de los objetivos de la inteligencia del este de Alemania. Tras escaparse de la RDA, tuvo que esperar un año para que la FIFA le levantase una sanción para poder cumplir su gran sueño: debutar en la Bundesliga. Eigendorf se estrenó en el campeonato nacional germano el 11 de abril de 1980, defendiendo los colores del Kaiserslautern.

De la obsesión que la Stasi sentía por su persona, dan cuenta los 2.600 documentos y las cerca de mil actas en las que tanto agentes como fiscales del desaparecido régimen escudriñaban del jugador. Lo que se sabe con certeza, porque así lo atestiguan documentos de la RDA, es que la Stasi empleó al menos 20 espías para seguir los movimientos del jugador y de sus familiares.

El fatal accidente automovilístico, ocurrido en la noche del 5 de marzo de 1983 bajo una intensa lluvia, dio lugar a numerosas especulaciones y teorías conspirativas. Dos días después del hecho murió debido a sus graves heridas y los análisis posteriores revelaron que conducía bajo los efectos del alcohol. Varios indicios apuntan a que el alcohol le fue introducido por la fuerza, y que posteriormente habría perdido el control del vehículo. Un empleado no oficial de la Stasi confesó años después que había recibido una orden para asesinar a Eigendorf, pero precisó que ésta nunca llegó a ejecutarse. Contar con evidencias fiables no es posible al día de hoy, ya que una ingente cantidad de documentos que la Stasi atesoraba sobre Eigendorf, permanecen sin ser hallados. Casi cuatro décadas después, el misterio de la leyenda continúa.

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