San Martín mostró síntomas de mejoría en Tandil pero deberá demostrar que no fue casual

01 Mar 2018
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DOBLE TAREA. Juan Galeano se desdobló entre la marca y la distribución del balón. Su aporte fue fundamental en Tandil. la gaceta / foto de hector peralta (archivo)

El lunes, en Tandil, San Martín se reinventó; tomó una bocanada de aire fresco; se alimentó con kilos de optimismo y volvió a Tucumán con la sensación de que todo es posible. Minutos después de la gran victoria ante Santamarina, Rubén Forestello, sabiendo de la importancia del triunfo, apuntó su mirada al futuro inmediato. San Martín se jugará muchísimo en las próximas semanas, por eso “Yagui” no dudó hacia dónde debía apuntar el mensaje. “Necesitamos el apoyo de todos; estar muy unidos. Entendemos la ansiedad de los hinchas, pero esto es un proyecto deportivo, y acá están dadas las condiciones para cumplirlo: hay un club ordenado, una dirigencia seria y un plantel comprometido”, aseguró.

San Martín mostró una cara diferente a las de las últimas presentaciones. ¿Dónde estuvo la clave para que el equipo dejara de lado esa expresión tibia que había mostrado contra Riestra o Estudiantes de San Luis? En el trabajo semanal, el DT buscó y encontró la fórmula para darle equilibrio a un equipo que se mostró sólido y defensa y “picante” en ofensiva.

Forestello, al ver que las cosas no iban como esperaba, modificó nombres y funciones, dejando en claro que tiene la mente abierta y cambia cuando la ocasión lo amerita. Juan Galeano jugó de volante “tapón” y se desdobló bien entre la marca y la salida. Aportó equilibrio y entregó siempre bien la pelota. Gabriel Graciani mostró su mejor desempeño desde que llegó al club; Walter Busse corrió y corrió, transformándose en una rueda de auxilio. Matías García volvió a ser ese volante desfachatado y desequilibrante que maneja los tiempos en el medio. Gonzalo Rodríguez demostró por qué los hinchas lo venían pidiendo y Claudio Bieler ratificó lo importante que es para el equipo. A todo eso se le sumó una defensa sólida y un Ignacio Arce lúcido para desbaratar cualquier intento rival.

Otro punto fundamental en la mejoría fue la entrega. Y en este punto los jugadores mostraron un amor propio gigante. Se vio un equipo comprometido, solidario y con muchas ganas de cambiar la historia.

San Martín renació futbolísticamente en Tandil, justo en un momento clave del torneo. Forestello pegó un volantazo y sus jugadores lo entendieron.

Pero claro, no todas son flores. Ahora San Martín deberá ratificar que lo hecho contra Santamarina no fue un espejismo. En otras oportunidades el equipo logró triunfos épicos, pero se desdibujó al juego siguiente. Por eso, el duelo con Nueva Chicago es una final.

Si logra volver a hacerse fuerte en su casa, mostrándose sólido, contundente y ratificando todo lo bueno del lunes, sus chances se dispararán hacia arriba.

“Hay que pensar sólo en Chicago”, es el mensaje que manejan en el plantel. Nadie quiere mirar más allá del sábado y está bien, aunque nadie niega que si el “Santo” logra tomar impulso en la etapa final del torneo, llegar a la tierra prometida no será una utopía.

Galeano cumplió a la perfección la función de volante central.

Graciani y García aportaron la cuota de fútbol en el medio.

Rodríguez y Busse surcaron la cancha por las bandas.

Bieler pivoteó y ayudó en el armado de juego.

Salvo algunos pasajes del primer tiempo, la defensa y el arquero estuvieron muy firmes.

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