El mal inicio de Jaguares reaviva el debate sobre la exclusión de los “europeos” en Los Pumas

La puerta de la discordia del rugby argentino.

28 Feb 2018 Por Federico Espósito
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PASO EN FALSO. Jaguares no inició bien, pero todavía queda mucho por delante. prensa UAR

Cada reinicio es una oportunidad de enterrar los sinsabores del pasado y de encarar con ilusiones renovadas la construcción de un futuro mejor, a la luz de lo aprendido en el camino. Ya con dos años de experiencia en la arena del Súper Rugby, y la toma de mando de un entrenador versado en el mundo superprofesional como Mario Ledesma, lo cierto es que se esperaba de los Jaguares algo más de lo que mostraron en los dos primeros partidos de su tercera temporada en el certamen. Ambas derrotas -la segunda, ante Lions, bastante contundente-, dejaron varios aspectos para corregir. No obstante, conviene tener presente que ganar en Sudáfrica es difícil para cualquiera, y más cuando se trata de un equipo que está tratando de asimilar los cambios de un proceso que recién comienza. Partiendo de esa base, se debe restarle dramatismo a esta salida en falso. Todavía falta mucho.

De todos modos, ello no impide que cada traspié reavive la llama del gran debate: si debe continuar o no la veda en Los Pumas a jugadores argentinos que se desempeñen en el rugby del Hemisferio Norte: los llamados “europeos”.

La discusión va ganando en intensidad a medida que se acerca el Mundial de Japón 2019. Cada vez son más lo que piden reabrir la puerta del seleccionado para jugadores como Juan Imhoff (clave en el cuarto puesto obtenido en Inglaterra 2015), Facundo Isa, Juan Figallo, Patricio Fernández y Benjamín Urdapilleta, entre otros.

La cuestión, sin embargo, suele ser abordada de manera parcial, o al menos incompleta. Abrir una puerta sirve no sólo para entrar, sino también para salir, y por lo general el debate sólo tiene en cuenta a los que podrían venir, olvidándose de los que podrían irse si esa puerta efectivamente se abre.

La zanahoria

Clausurar la convocatoria a Los Pumas de jugadores que compitan en el Hemisferio Norte (cuyo calendario es distinto) puede parecer un capricho de la UAR, pero no lo es. Se trató más bien de una medida necesaria luego del Mundial 2015 para tratar de preservar su capital humano frente al poderío económico de los clubes europeos, habida cuenta que a partir del año siguiente estrenaría su franquicia en el Súper Rugby y necesitaba de sus figuras para alimentarla. La posibilidad de jugar en Los Pumas -y por ende, un Mundial- fue la zanahoria con la que la UAR sedujo a la mayoría de sus jugadores para quedarse y firmar con Jaguares. Desde el momento en que se quite ese plus de contrapeso, con toda seguridad los jugadores de cierto nivel comenzarán a emigrar en busca de mejores condiciones económicas que las que -al menos por ahora- puede ofrecer la UAR. Ello sin dudas repercutirá en el rendimiento de Jaguares, la gran apuesta de la entidad madre del rugby argentino, que -cabe recordar- apenas lleva dos temporadas en la NBA del rugby.

A ello se le suma el inconveniente de que, más allá de contar con algunos jugadores muy buenos y otros muy prometedores, Argentina XV (el semillero de Pumas y Jaguares) todavía no tiene una competencia cercana al nivel que se maneja en el Súper Rugby y en el Rugby Championship, por lo que la transición de un nivel al otro sigue resultando difícil.

Entonces, la UAR tiene dos opciones: confiar en que el camino que ha elegido la llevará a buen puerto (y soportar las críticas hasta entonces), o retractarse. Por lo pronto, ya se ha dejado abierta la posibilidad de convocar a “europeos” sólo para el Mundial. De cómo le vaya a los Jaguares este año dependerán muchas cosas.

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