Después de 50 años, cerró la planta de BGH en Tucumán y despidió a sus últimos trabajadores

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Era la última fábrica del NOA que ensamblaba y reparaba celulares y decodificadores.

26 Feb 2018

La larga agonía que transitaba la planta de la empresa BGH de Las Talitas llegó a su fin el viernes, cuando desde la compañía le confirmaron a sus últimos empleados que cerraría sus puertas. Pasaron 50 años desde su apertura y la finalización de sus operaciones afectará al menos a 50 familias tucumanas.

La primera planta de reciclado de celulares y decodificadores de Latinoamérica dejará de operar en la provincia, después de una profunda crisis que comenzó en 2015 y que llevó a los directivos de la empresa a suspender a su personal durante los primeros meses del año pasado.

"La empresa entró en crisis en el 2015, cuando llegó a tener 375 trabajadores. En noviembre pasado comenzaron los despidos y comentaron que iban a cerrar si no había una mejoría económica. El viernes pasado confirmaron que cerraban sus puertas. Quedaron los 42 compañeros en la calle, todos técnicos, operarios y oficiales", explicó a LAGACETA.com Marcelo Sosa, secretario general de la Unión de Obreros Metalúrgicos (UOM) de Tucumán.

Con retiros voluntarios y finalizaciones de contrato, en los últimos tres años, BGH pasó de contar con 350 trabajadores a los últimos 50, que fueron notificados de que en los próximos días recibirán sus telegramas en los que se les confirmará el cese de la relación laboral con la compañía.

"Acordamos que la empresa iba a pagar el 100% de los despidos y a los compañeros que entraron por consultora se les iba a reconocer la antiguedad", confirmó Sosa, que teme por la futura reinserción laboral de los operarios debido a las tareas específicas que realizaban. "Es la única planta que hacía esto en todo el NOA", sentenció.

Luego de la crisis de 2001, la empresa dejó de fabricar aires acondicionados y hornos microondas para transformarse en una recicladora de celulares y decodificadores, principalmente de televisión satelital.

Luego de alcanzar su esplendor en 2011, en los últimos meses el reajuste en las tarifas de los servicios públicos, sumado al incremento de las importaciones puso en jaque a la mediana industria instalada sobre la ruta 9, en el acceso norte de la capital tucumana.

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