60 años de un símbolo eterno

21 Feb 2018

Quizás de tanto verlo, de haberse convertido en un objeto más “fashion” que cargado de simbolismo, no nos hayamos detenido nunca a pensar en el origen del Símbolo de la Paz. Tan simple y sintético como emblemático, ha logrado convertirse en un símbolo que no reconoce fronteras de espacio ni de tiempo: nada de modas, el Símbolo de la Paz está cumpliendo 60 años y a lo largo de estas seis décadas no ha hecho más que seguir cargándose de significado.

La sustancia de ese símbolo comenzó a formarse en 1958, cuando un diseñador gráfico inglés lo concibió para dotar de visibilidad los estandartes antibélicos de la época, principalmente a las organizaciones que reclamaban el desarme nuclear en Inglaterra. Su adopción fue casi inmediata y rápidamente trascendió las fronteras de Europa y llegó a América.

Mucho tiempo para permanecer, poco tiempo para convertirse en lo que se convirtió: un signo tan reconocido y con tanto peso específico como la cruz del cristianismo, la Estrella de David del judaísmo o -en sus antípodas- la esvástica nazi.

Para recordar el nacimiento de ese símbolo, un hito de nuestra época, una serie de puntos clave difundidos por la agencia DPA ayudan a comprenderlo como fenómeno cultural.

¿Por qué se inventó el símbolo?

Una iniciativa antibélica británica buscaba un emblema para una manifestación planeada para la Pascua de 1958 y encargó su creación al diseñador gráfico y artista Gerald Holtom. El 21 de febrero presentó su boceto y más tarde lo adoptó la Campaña para el Desarme Nuclear, surgida de la iniciativa y de otros movimientos. Por esta razón, en Reino Unido también se conoce el símbolo por las siglas de la campaña, CND.

¿Cuándo se hizo público el símbolo?

El Viernes Santo (4 de abril para ese año) se muestra por primera vez durante la marcha desde Trafalgar Square, en Londres, hasta el centro de investigación nuclear de Aldermaston, a unos 80 kilómetros de distancia. Durante todo el fin de semana se llegaron a ver hasta 500 carteles con el símbolo. Más tarde, el diseñador Eric Austen creó broches de arcilla blanca con el dibujo en negro -algo también muy simbólico, pues en el caso de un guerra nuclear, este material resistiría.

¿Cómo surgió el diseño?

El propio Holtom cuenta dos historias. La primera explicación hace referencia al alfabeto semáforo, con el que se representa cada letra con una posición distinta de los brazos. Si se colocan las posiciones de las letras “N” y “D” de “Nuclear Disarmament” (desarme nuclear), se obtiene el conjunto de rayas rectas. Y el círculo representa el mundo.

Más tarde, el diseñador proporcionó una interpretación más personal, aunque no necesariamente contradictoria con la anterior. “Estaba desesperado. Profundamente desesperado. Me dibujé a mí mismo como típico ejemplo de una persona desesperada, con las palmas de las manos hacia afuera y hacia abajo extendidas”. Después simplificó el dibujo con líneas y un círculo.

¿Cómo se hizo famoso el logo en todo el mundo?

El símbolo atravesó rápidamente el Atlántico con la generación de “haz el amor y no la guerra” y se asoció enseguida con las protestas en contra de la Guerra de Vietman. Su significado fue evolucionando con el tiempo desde la exigencia del desarme nuclear original, hasta convertirse en sinónimo de la postura antibélica universal.

¿Cómo dio el salto a la moda?

Para que se propagara lo máximo posible, Holtom renunció a protegerlo con derechos de autor. Así su diseño se utilizó en millones de artículos y no sólo dentro del movimiento pacifista. Camisetas, bolsos, joyas, cojines o pastillas de éxtasis -no hay nada que no se haya adornado con el símbolo de la paz-. Pero aparte de su comercialización, el símbolo está viviendo una especie de renacimiento político. Por ejemplo, en noviembre de 2015 se modificó tras los atentados terroristas de París de modo que la Torre Eiffel sustituyera a las líneas dentro del círculo.

¿Y de dónde viene el signo de la paz con los dedos?

El gesto de la victoria con los dedos está muy extendido, y en numerosas ocasiones viene acompañado de la palabra “peace” (paz en inglés). Consiste en mostrar extendidos el dedo índice y el del centro formando una uve (ve corta) y con la palma de la mano hacia afuera (de otro modo está considerado en Reino Unido como un gesto de mala educación).

El primer ministro Winston Churchill lo hizo famoso durante la Segunda Guerra Mundial como símbolo de la resistencia contra la Alemania nazi. Sin embargo, el gesto proviene de Victor de Laveleye. El ministro de Justicia belga abogó en 1941 por la difusión de la uve como sinónimo de la victoria (”victoire” en francés) y de la paz (”vrijheid” en flamenco).

¿Hay más símbolos de la paz?

Sí. Entre los más conocidos figura la paloma blanca. Aunque ya contaba con un significado alegórico en la Antigüedad y en el cristianismo; simboliza la armonía desde que el pintor español Pablo Picasso inmortalizó el pájaro en 1949 en un cartel para el Congreso Mundial por la Paz en París. No obstante, las palomas blancas ya estaban consideradas anteriormente mensajeras de la paz, como cuando se las liberaba en las ceremonias de inauguración de los Juegos Olímpicos, algo que se hizo por primera vez en 1920.

Por otro lado, la bandera de arco iris también suele estar presente en las manifestaciones antibélicas. En los años 60 apareció en las marchas pacifistas de Italia y desde la guerra de Irak de 2003 también se utiliza internacionalmente con la palabra “peace”.

Un día como hoy, el diseñador británico Gerald Holtom entregaba un encargo histórico: el Símbolo de la Paz. Se basó en el alfabeto semáforo: la línea vertical equivale a la letra D, y las banderas hacia abajo, a la N. Eran las iniciales de “Desarme Nuclear”, una lucha que habían emprendido las juventudes en 1958.

PUNTO DE VISTA

El autor sin créditos
============07Q FIR Análisis (12157057)============
germán luft
presIDENTE del colEGIO de diseñaDOres de tucumán Y docente de la unsta

El autor sin créditos

Germán Luft - Presidente del Colegio de Diseñadores de Tucumán y docente de la Unsta

¿Qué hace que un diseño se mantenga vigente en el tiempo? ¿Existe un proceso consciente de diseño que garantice la vigencia de un símbolo?

Alguien alguna vez le preguntó a Milton Glaser, el diseñador de “I love NY”, si no le molestaba ver copiado su diseño en cada ciudad o pueblito del mundo. Contestó con una inmensa sonrisa que le pasaba todo lo contrario, que se sentía orgulloso, porque eso era la confirmación de que su trabajo ya había entrado en la historia.

¿Qué significa que un diseño se mantenga vigente en el tiempo? ¿Que sea famoso y se convierta en “el” símbolo de una época? ¿O que se mantenga en uso a través del tiempo, aunque nadie se pregunte por su origen y se piense que siempre estuvo allí? No hay una respuesta incorrecta. Porque el diseño aporta al funcionamiento y a la claridad, aun cuando no es visible. El diseño nos acompaña transversalmente como una práctica cultural en distintos niveles de la vida, pero lo indudable es que la vigencia de un diseño se debe a múltiples factores externos y será dada a posteriori de su realización por una sociedad y una época.

Muchos de los diseñadores que realizaron estos hitos no sabían que sus diseños iban a pasar a la historia. Otros buenos ejemplos son: el “Smile” amarillo diseñado en 1964 por Harvey Ball, a quien le llevó sólo 10 minutos crear un círculo con una sonrisa amigable. Una idea que nunca patentó y por la que cobró U$S 45. A comienzos de los 90, la movida Acid House resignificó el “Smile” amarillo en holgadas remeras, estampas y flyers de jóvenes ravers, que lo adoptaron como símbolo de culto. En muchos casos, reivindicaciones similares ponen en valor lo que inicialmente fue proyectado con intenciones y contextos muy diferentes.

En ajustada síntesis, el diseñador anónimo promueve e inspira un lugar de privilegio en el inconsciente colectivo, no sólo por su persistente condición de anónimo, sino por su legado, que en muchos casos encuentra su lugar en el mundo de los signos y símbolos, sin proponérselo.

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