Un acercamiento histórico entre las dos Coreas

Con su hermana Kim Yo Joung como intermediaria, el mandatario norcoreano invitó a la capital de su país al presidente del Sur, Moon Jae-In.

11 Feb 2018
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REUNIÓN INÉDITA. Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano, estrecha la mano de Moon Jae-in, presidente del Sur. Reuters

SEÚL.- La presentación conjunta de las dos Coreas en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang, en Corea del Sur, ha producido un acercamiento inédito entre los gobiernos de ambos países, los cuales se encuentran técnicamente en guerra desde 1953. Kim Jong-un, líder norcoreano, invitó a su par del sur, Moon Jae-in, a celebrar “lo más pronto posible” una reunión en Pyongyang, la capital de Corte del Norte. De concretarse, se convertiría en la tercera cumbre intercoreana de la historia y la primera en más de 10 años.

La invitación fue transmitida a Moon mediante Kim Yo Jong, hermana del dirigente norcoreano, a quien el mandatario recibió en Seúl junto a miembros de la delegación norcoreana de los Juegos Olímpicos.

La televisión surcoreana transmitió el encuentro, el cual duró casi tres horas con almuerzo incluido. En las imágener, se veía al gobernante surcoreano riendo con Kim Yo Jong y con el presidente honorífico norcoreano, Kim Yong-nam, el funcionario de mayor rango que jamás haya ido al Sur.

Durante el encuentro, al cual la oficina presidencial de Corea del Sur calificó como “muy cordial”, Moon mostró a Kim Yo Jong su deseo de hacer realidad la cumbre propuesta e instó a que los dos países generen a la brevedad “las condiciones necesarias” para posibilitar su viaje.

Aunque se había dicho que Kim Yo Jong estaba incluida en la delegación norcoreana que permanecerá hasta hoy en el Sur, el vocero presidencial surcoreano señaló que en realidad fue en calidad de “enviada especial” del líder del norte.

Yo Jong es directora de propaganda y miembro del politburó del partido único comunista norcoreano. En la carta manuscrita por su hermano que le entregó a Moon, el líder expresaba también su “deseo de mejorar las relaciones” entre los dos países.

Hasta el momento, sólo hubo dos cumbres de jefes de Estado de las dos Coreas. Ambas fueron en Pyongyang, en 2000 y 2007, durante el decenio de la llamada era de “la política del sol”, la cual marcó la fase de mayor acercamiento hasta la fecha entre los dos países, tras la guerra librada entre 1950 y 1953. Estas cumbres involucraron al fallecido líder y padre de Kim Jong-un, Kim Jong-il, y a los también difuntos ex presidentes del sur -ambos liberales como el líder actual- Kim Dae-jung y Roh Tae-woo.

Durante el encuentro en Seúl, Moon instó a Pyongyang a tratar de retomar el diálogo con Washington para desactivar las tensiones marcadas por las continuas pruebas de armas nucleares del régimen y sus cruces de amenazas con el presidente estadounidense, Donald Trump. “Un pronto reinicio del diálogo entre Estados Unidos y el Norte es también algo necesario para un mayor desarrollo de las relaciones entre Corea del Sur y Corea del Norte”, puntualizó Moon.

La histórica presencia en el país vecino de la delegación y de Kim Yo Jong -primer miembro de la dinastía Kim en viajar al Sur- fue fruto de los acuerdos alcanzados en enero entre las dos Coreas para que el Norte pueda participar en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang 2018.

Además de esperar que Pyongyang y Washington establezcan un diálogo, el gobierno de Moon Jae-in está convencido de que este nuevo acercamiento intercoreano producido en el marco de las olimpíadas ayudará a mejorar el panorama regional del este asiático, no menos conflictivo.

El clima de distensión también quedó reflejado en las palabras que Kim Yo Jong escribió en el libro de visitas de la llamada Casa Azul (oficina ejecutiva y residencia oficial del Jefe de Estado de Corea del Sur), donde señaló que espera que “Pyongyang y Seúl se acerquen más a los corazones de nuestro pueblo coreano y que el futuro de la unificación y la prosperidad avance”.

Los gestos simbólicos entre ambas delegaciones no se limitaron a la reunión. Más tarde, Moon asistió junto a la hermana de Kim Jong-un y Kim Yong-nam al partido de hockey sobre hielo femenino que el equipo unificado de las dos Coreas jugó ante Suiza.

Los medios estatales norcoreanos también hicieron una gran cobertura de la inauguración de los Juegos Olímpicos, en los cuales las dos Coreas marcharon juntas por primera vez en más de una década. Según analistas, se trata de una muestra por parte del régimen comunista, el cual estaría intentando transmitir cierto entusiasmo a su ciudadanía con motivo de este “deshielo olímpico”.

El entusiasmo, sin embargo, no parece contagiar a Estados Unidos, país que mira con escepticismo el escenario. Su vicepresidente, Mike Pence, no saludó a la delegación norcoreana, ni en el palco de autoridades durante la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos, ni en la cena de mandatarios previa. Durante su paso por Corea del Sur, Pence insistió en la línea dura con Pyongyang. Washington insta al país comunista a dar pasos hacia la desnuclearización como condición esencial para retomar el diálogo. Además, ha anunciado nuevas severas sanciones contra el régimen como castigo por sus programas de armas.

Las dos Coreas se encuentran divididas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Con la dinastía Kim, el Norte estableció un gobierno comunista favorable a la Unión Soviética y, el Sur, uno alineado con Estados Unidos. La separación se afianzó en 1953 tras el cese de las hostilidades entre ambos países luego de tres años de guerra. (Télam-Especial)

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