"La Malvada" Gómez Juárez se prepara para la pelea que podría llevarla a la UFC

La tucumana luchará el 9 de marzo en Houston (Texas) contra la colombiana Sabina Mazo, con la chance de llegar a la mejor franquicia de MMA del mundo

10 Feb 2018

Estaba cerrando el portón de entrada, tipo dos de la mañana, cuando le vibró el celular. Volvía del cumpleaños de su novio, por lo que seguramente se trataba de la notificación de que la habían etiquetado en alguna foto en Facebook. No tardó en descubrir que se equivocaba: la habían etiquetado, pero no en una imagen del festejo, sino en el póster promocional de un combate en Texas, en el que ella aparecía como una de las protagonistas. Así fue como Silvana Gómez Juárez se enteró de la que será la pelea más importante de su vida.

Me llaman “Malvada”

“Yo estoy abocada al 100 % a lograr lo que quiero. Y lo que quiero es llegar a la UFC”. Así, sin vueltas ni medios tonos, Silvana declara sus intenciones de alcanzar el olimpo de las artes marciales mixtas (ver nota aparte). Para ello, primero deberá terminar con el invicto de la colombiana Sabina Mazo, en una pelea que tendrá lugar el 9 de marzo en el Arena Theatre de Houston (Texas), y a la que asistirán agentes de la UFC.

Curiosamente, la posibilidad le llegó a través de una de sus rivales anteriores: Poliana Botelho, la única que hasta ahora pudo vencer a Silvana, en un espectacular combate en 2015. “Después de ganarme, ella firmó con UFC, así que también estuvo la chance esa vez. En enero, Poliana se contactó conmigo porque quería llevarme a Brasil durante un mes para que fuera su sparring de cara a su segunda pelea en UFC. También me preguntó si tenía pensado seguir peleando profesionalmente, y le dije que sí, pero que me faltaba un mánager internacional; alguien que me hiciera entrar en las grandes ligas. Ella me recomendó uno y a través de él pude llegar a LFA, la franquicia en la que estoy actualmente y que organiza la reunión de Texas”, cuenta “La Malvada”, identidad que asume en su faz combativa y que justifica cada vez que entra a una jaula de artes marciales mixtas (MMA) o a un ring de boxeo.

Sacrificios

Vale recordar que esta última es sólo una de las facetas de Silvana. También juega al rugby en Cardenales y a fines de enero participó en la exhibición que brindó el seleccionado tucumano femenino en el Seven de Tafí del Valle. “Dos días después me enteré de la pelea. Cuando me llegó esa notificación, sentí de todo al mismo tiempo. Alegría, miedo, desconfianza... No dormí nada. Pero al día siguiente ya tenía la cabeza más clara y pensé que estaba ante la gran oportunidad de mi vida”, describe Silvana, conocida en el ámbito rugbístico como “Kikí”.

En pos de alcanzar ese sueño, decidió decirle adiós a la ovalada. “No puedo arriesgarme a una lesión. Lamentablemente, no pude cumplir el sueño de estar en un Juego Olímpico, pero me saqué el gusto de jugar con el seleccionado argentino”, rescata Silvana, quien vistió la camiseta de Las Pumas durante más de cinco años.

De todos modos, la vida de luchadora la ha acostumbrado a sacrificarse. “Hace un par de años, sufría con todo: con la dieta, con el entrenamiento, con levantarme muy temprano. Tenía que tomar pastillas para dormir, porque me pasaba toda la noche pensando en las peleas. Ahora ya estoy más relajada, y mi cuerpo entra en ritmo con mayor facilidad”, cuenta.

Pese a las duras derrotas que sufrió en sus últimas dos peleas, Ronda Rousey es por lejos la cara femenina más reconocida en la historia de la UFC. La legendaria campeona estadounidense libró su último combate a fines de 2016, poco antes de cumplir 30 años. Con 33 recién cumplidos, Silvana sabe que no puede dejar pasar esta oportunidad. “Llego con lo justo, sí. De todas maneras, el rango que se maneja en UFC por lo general es de 25 años para arriba. La experiencia es importante”, cuenta Gómez Juárez, seguidora de Ronda y de la brasileña Cris Cyborg, otra leyenda entre las guerreras de las MMA.

Nadie es invencible

Sabina, su rival, será una excepción a la regla: tiene sólo 21 años, pero ha ganado las cuatro peleas que disputó, y se perfila como candidata a llegar a la UFC. “Es una striker, una luchadora de pie. Dos de sus peleas las ganó por nocaut con patada a la cabeza. Además, es muy alta, así que tendré que ser muy rápida para pegar y salir. Estamos trabajando la potencia y las combinaciones de manos”, anticipa Silvana, y remarca: “está comprobado que nadie es invencible. Sabina es humana igual que yo y le puedo ganar”.

En términos simples, la UFC (Ultimate Fighting Championship) es la franquicia de artes marciales mixtas más importante del mundo. Muchos suelen referirse a ella como sinónimo de MMA.

La UFC nuclea a la mayoría de los mejores peleadores del mundo, entre los cuales se encuentran el famoso irlandés Conor McGregor, el canadiense Georges St.Pierre y la pionera Ronda Rousey (aunque esta se mudó recientemente a la WWE, de lucha libre).

También se trata de la franquicia que mejor paga: los luchadores más reconocidos pueden embolsar hasta 500.000 dólares por combate -sin contar porcentajes de televisación pay per view- y la superestrellas como McGregor pueden recaudar incluso un millón de dólares por pelea.

No vale todo

Las artes marciales mixtas tienen su origen en el vale tudo, surgido en Brasil. Vale aclarar que este era mucho más brutal y con muchas menos reglas que el actual MMA, donde ciertamente no vale todo. De hecho, hay una larga lista de acciones y movimientos prohibidos que pueden llevar a la descalificación, como dar cabezazos, tirar del pelo, morder, golpear la nuca o la columna, etcétera.

Se trata de una disciplina que requiere mucha estrategia y estado físico, ya que los rounds son de cinco minutos. Las peleas normalmente duran tres rounds, salvo que haya cinturón en juego, en cuyo caso son cinco.

Hay varias formas de ganar una pelea: por nocaut, por nocaut técnico, por puntos o por sumisión: inmovilizando al oponente con una llave hasta que se rinde.

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